Motorizar un cabrestante no es nada nuevo en el mundo de la náutica. Sin embargo, mejorar la precisión de su funcionamiento sigue siendo un tema candente para muchas tripulaciones. Con la llegada del SailForce 2, Ewincher amplía su gama de accionamientos eléctricos para veleros a los veleros con winches más grandes. Este desarrollo plantea una serie de cuestiones que preocupan directamente a los navegantes: control del esfuerzo, protección del aparejo, consumo de energía y adaptación a los yates de crucero modernos.
Por qué los cabrestantes eléctricos convencionales muestran a veces sus limitaciones
En muchos yates, los cabrestantes eléctricos funcionan según un principio relativamente simple. Este diseño facilita las maniobras, sobre todo cuando las cargas se vuelven pesadas, pero limita la delicadeza del ajuste. Al tensar una driza, ajustar una escota o recoger un rizo, la tripulación suele tener poco margen para adaptar con precisión la velocidad de giro.
Esta falta de progresividad también puede provocar tensiones excesivas en determinadas partes de la jarcia firme o de labor cuando la carga aumenta repentinamente.
Es sobre este punto sobre el que Ewincher ha construido el desarrollo de la gama SailForce.
Accionamientos más potentes para cabrestantes más grandes

El nuevo SailForce 2 complementa al SailForce 1 que ya está en el mercado. El fabricante ha anunciado un motor outrunner sin escobillas de 1.500 W capaz de proporcionar hasta 120 Nm de par, dependiendo de la configuración elegida. La eficiencia del motor alcanza el 75%.
Este aumento de potencia está destinado a los yates que requieren una mayor fuerza de arrastre, especialmente para grandes superficies vélicas o cruceros oceánicos más pesados.

Uno de los elementos técnicos destacados se refiere también a las necesidades de espacio. Con una altura anunciada de 184 mm, sea cual sea el tamaño del cabrestante de que se trate, el sistema pretende limitar el espacio necesario bajo cubierta, una limitación que se encuentra con frecuencia durante las instalaciones o las operaciones de reacondicionamiento.
El control de la velocidad, un reto para las maniobras de precisión
Una de las características especiales de la gama SailForce es su sistema de velocidad variable. En lugar de utilizar un mando binario, el navegante modula directamente la velocidad de rotación del cabrestante en función de la presión aplicada al mando. El sistema funciona en dos gamas de velocidad, lo que permite adaptar la maniobra a la carga aplicada.

Este enfoque tiene varias ventajas prácticas. Cuando hay que rizar rápidamente una escota con poca carga, la alta velocidad facilita la operación. A la inversa, al ajustar una vela o aproximarse a una tensión objetivo en una driza, una rotación muy lenta mejora la precisión.

Según Ewincher, el sistema puede mantener una velocidad de alrededor de 1 metro por minuto bajo carga, o de unos pocos centímetros por segundo a nivel de cuerda.
¿Cómo limitar los riesgos para la jarcia y los herrajes de cubierta?
Los incidentes relacionados con la sobrecarga son bien conocidos por los navegantes. Un cabo de rizo atascado, una corredera atascada en el mástil o un nudo en una polea pueden provocar rápidamente tensiones importantes en el equipo.
En respuesta a este problema, SailForce incorpora un limitador de tensión parametrizable. El principio consiste en definir una carga máxima admisible para una maniobra determinada. En cuanto se alcanza este valor, el motor se para automáticamente.
Las ventajas son dobles. En primer lugar, protege las velas y el aparejo de sobretensiones accidentales. En segundo lugar, permite reproducir determinadas maniobras con los mismos ajustes cada vez que se utilizan. El sistema puede almacenar varios programas correspondientes a distintas operaciones, como izar una vela mayor, enrollar un génova o ajustar una escota.
Una arquitectura eléctrica diferente para preservar las baterías de a bordo
La energía es un tema delicado en los veleros modernos, sobre todo cuando llevan muchos equipos eléctricos. En lugar de alimentar el motor directamente desde las baterías de servicio, SailForce utiliza una batería de litio específica como depósito intermedio.
El SailForce 1 utiliza una batería de 144 Wh y 30 voltios, mientras que el SailForce 2 tiene una batería de 216 Wh y 36 voltios.
Esta batería tampón suministra energía directamente al motor durante las maniobras y luego se recarga gradualmente a partir de la red eléctrica de a bordo, ya sea de 12, 24 o 48 voltios.
Según el fabricante, esta arquitectura limita la cantidad de corriente extraída del banco de baterías principal, con corrientes de entre 1,6 y 9 amperios según la configuración.

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