¿Por qué hay que extremar la vigilancia cuando se trata de una exposición intensa en el agua?
Navegar al sol es un inmenso placer, pero también un riesgo subestimado. En el mar, la radiación ultravioleta se acentúa por el reflejo del agua, las velas y la cubierta del barco. Al contrario que en tierra, donde los árboles y los edificios proporcionan una sombra natural, el medio marino expone el cuerpo a la luz solar constante, sin protección natural. Para empeorar las cosas, la brisa marina, a menudo refrescante, puede enmascarar la sensación de quemazón. Como resultado, las quemaduras solares se producen con mayor rapidez e intensidad. A largo plazo, esta sobreexposición puede provocar lesiones cutáneas, acelerar el envejecimiento de la piel y afectar a la salud ocular. Por eso hay que estar siempre alerta, incluso bajo cielos nublados.
La protección solar, imprescindible en la rutina de todo navegante
La crema solar es un elemento esencial de cualquier salida al mar. Pero es importante elegir la fórmula adecuada. Los productos de factor elevado, idealmente 50 o 50+, garantizan una protección eficaz contra los rayos UVA y UVB. Es esencial elegir cremas resistentes al agua y a la transpiración, y a ser posible respetuosas con el medio marino, evitando filtros químicos como la oxibenzona o el octinoxato, perjudiciales para los ecosistemas. Aplicar generosamente, al menos 30 minutos antes de la exposición. No hay que descuidar ninguna zona: la nuca, las orejas, la parte superior de los pies, las manos o los huecos de las rodillas. Cuando se navega, conviene tener un tubo en la bañera para reaplicar cada dos horas, o en cuanto una zambullida en el agua o una maniobra intensa hayan alterado la protección.
Ropa técnica anti-UV, cuando los tejidos se convierten en su mejor barrera
A bordo, la ropa desempeña un papel fundamental en la lucha contra el sol. La mejor protección es la mecánica, es decir, la que bloquea físicamente los rayos. Los tejidos técnicos diseñados para las actividades náuticas combinan ligereza, transpirabilidad y eficacia contra los rayos UV. Una camiseta de manga larga con certificación UPF 50+ protege los brazos y la espalda sin sobrecalentar. Algunos modelos llevan incluso una capucha integrada para cubrir la nuca. Como complemento, unos pantalones ligeros o unos leggings mantendrán las piernas protegidas. Los sombreros también son una buena idea: una gorra de visera larga o un sombrero de ala ancha ofrecen una protección inestimable para la cara. Las gargantillas son una solución práctica para cubrir rápidamente las mejillas, la garganta o las orejas. Hoy en día, estas prendas están disponibles en una amplia variedad de cortes y estilos, adecuados tanto para las condiciones veraniegas como para las regatas más deportivas.

Gafas de sol, protección ocular esencial
En un barco, los ojos están especialmente expuestos a los daños del sol. El agua refleja hasta el 80% de los rayos UV, lo que aumenta considerablemente el riesgo de lesiones oculares. Por tanto, las gafas de sol no son sólo un accesorio de comodidad, sino un auténtico equipo de seguridad. Es esencial elegir un par con lentes polarizadas, que reducen el deslumbramiento a la vez que filtran el 100% de los rayos UVA y UVB. Las monturas envolventes ayudan a limitar la entrada de luz lateral. Para los más activos, un cordón de sujeción o un sistema flotante evitan la pérdida accidental durante las maniobras. Tanto los niños como los adultos deben llevar gafas a bordo, haga el tiempo que haga.
Crear sombra a bordo, una solución a menudo olvidada pero vital
Cuando el sol está en su cenit, la sombra se convierte en un bien preciado. A bordo, es posible crear zonas de sombra en función del tipo de embarcación. En los veleros, el toldo tradicional sigue siendo una solución sencilla y eficaz. En los barcos a motor, el bimini es una estructura muy práctica, flexible y plegable. Para las embarcaciones abiertas o semirrígidas, el toldo T-top, más rígido, ofrece una cobertura permanente para el puesto de gobierno. También existen velas de sombra enrollables, que pueden tensarse durante el fondeo para proteger las zonas de descanso. La elección del tejido es importante, y lo mejor es optar por un tejido de color claro, resistente a los rayos UV y fácil de montar, para que pueda adaptarse a la trayectoria del sol a lo largo del día.

La hidratación, una medida preventiva que nunca hay que descuidar
El calor y la exposición prolongada aceleran la deshidratación, a menudo sin que te des cuenta. Es fundamental beber regularmente, sin esperar a sentir sed. En el mar, el cuerpo pierde mucha agua y sales minerales, sobre todo durante la actividad física sostenida. Por eso es esencial llevar una cantidad suficiente de agua. También es aconsejable comer alimentos ricos en electrolitos, como fruta o aperitivos salados, para mantener un buen equilibrio. Las bebidas alcohólicas o azucaradas, a menudo tentadoras como aperitivo o cuando se está fondeado, tienen el efecto contrario, aumentando la deshidratación y la fatiga. Una buena hidratación también permite soportar mejor el calor y prevenir los golpes de calor.
Niños a bordo: medidas reforzadas para una protección óptima
Los niños son especialmente sensibles a los efectos del sol. Su piel, más fina y menos pigmentada, se quema rápidamente. Por eso es vital imponerles normas estrictas de protección, desde el momento en que suben al avión. Camisetas de manga larga anti-UV, sombreros que cubran la nuca, gafas de sol adecuadas con un elástico para sujetarlas, crema solar de alto factor... todo debe estar en su sitio desde el momento en que suben a bordo. También deben hidratarse regularmente, con tiempo suficiente para descansar a la sombra. Incluso en las salidas cortas, las precauciones deben ser las mismas, ya que las quemaduras solares pueden aparecer en menos de una hora y comprometer el resto del crucero.

Reaccionar al calor o a la insolación
A pesar de todas las precauciones tomadas, puede ocurrir que un miembro de la tripulación sufra un golpe de calor o una insolación grave. Si esto ocurre, hay que reaccionar rápidamente. El primer paso es conseguir que la persona se tumbe en un lugar tranquilo y a la sombra. A continuación, es aconsejable hacer que beba a pequeños sorbos, y después refrescar su cuerpo con paños húmedos, especialmente en la frente, el cuello y las muñecas. Si la piel está quemada, la aplicación de un gel a base de aloe vera puede aliviarla. Es fundamental vigilar el estado general de salud: mareos, dolores de cabeza, náuseas o confusión mental deben ser una señal de alarma. En caso de duda o si la situación empeora, es imperativo ponerse en contacto con los servicios de salvamento marítimo (CROSS) y volver a tierra firme lo antes posible.

Navegar con protección significa navegar más tiempo
La protección solar en el mar no es un detalle ni una opción. Es esencial si quiere disfrutar al máximo de su navegación, ya sea una excursión de un día, un crucero o una regata. Equiparse correctamente, anticiparse a sus necesidades y permanecer atento en todo momento: estos sencillos gestos pueden marcar la diferencia. El sol es un compañero magnífico pero exigente. Aprendamos a respetarlo, para poder disfrutar de sus beneficios sin sufrir sus peligros.

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