1. Prevención de caídas: replantearse la seguridad a bordo
Las caídas por la borda siguen siendo una de las principales causas de accidentes mortales en el mar, sobre todo entre los marineros profesionales. El análisis periódico de los riesgos y la información al respecto son esenciales.
Los principales factores de las caídas :
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malas condiciones meteorológicas,
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aumento de la fatiga durante el trabajo por turnos,
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acceso inseguro al mar,
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falta de una clara división del trabajo.
Medidas preventivas recomendadas:
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disposición ergonómica de la cubierta (pasamanos, antideslizante),
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llevar arnés y línea de vida en zonas de alto riesgo,
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sensibilizar periódicamente a las tripulaciones,
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adoptar una cultura de vigilancia compartida.
2. Flotar con seguridad: elegir el PFD adecuado
Llevar chaleco salvavidas o PFD (dispositivo personal de flotación) es obligatorio e imprescindible. Pero debe adaptarse al perfil del navegante y a la actividad que vaya a realizar.
Normativa vigente :
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para la navegación profesional, la división 226 exige el uso de un PFD homologado (CE o SOLAS) con una flotabilidad mínima de 150 N para las cubiertas no protegidas.
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para los navegantes de recreo, la División 240 recomienda un mínimo de 100 N en las zonas costeras.
Criterios de selección :
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flotabilidad adaptada al usuario y al tipo de navegación,
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ergonomía (libertad de movimientos, rapidez de colocación),
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compatibilidad con otros equipos (arnés, VHF, baliza).
Los modelos autohinchables ofrecen un buen compromiso, siempre que se revisen regularmente (cápsula, cartucho, cámara).
3. Localización del hombre al agua: reaccionar rápidamente, reaccionar correctamente
La rapidez con la que se puede localizar a una persona determina la eficacia del rescate. Existen varios sistemas de señalización y localización de una persona que ha caído por la borda.
Dispositivos personales recomendados :
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balizas AIS MOB: se conectan a plotters o radares,
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pLB (Personal Locator Beacon): transmisión vía satélite,
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luces LED y cinta retrorreflectante,
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bombas de humo o fuegos portátiles adaptados a los EPI.
Algunos modelos incorporan un disparador automático cuando el dispositivo se sumerge. Todo el sistema debe revisarse y mantenerse con regularidad.
4. Recuperación del hombre al agua: la cadena de rescate a bordo
Recuperar a un náufrago es complejo, sobre todo con mar gruesa o en un buque con un francobordo alto. Por eso hay que estar preparado de antemano.
Procedimientos y equipos clave :
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maniobras para volver a la zona (bucle, vuelta en U, etc.),
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equipo de recuperación (brazos, escalera, grúa, red),
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punto de recuperación seguro en la nave,
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función predefinida para cada miembro de la tripulación.
El entrenamiento regular, día y noche, es esencial. Se utilizan ejercicios simulados para mejorar la capacidad de reacción y la coordinación.
Conclusión: La seguridad contra las caídas al agua se basa en una cadena de prevención integrada: anticipar, equipar, localizar y recuperar. Cada uno de estos eslabones debe reforzarse mediante una formación continua y una cultura del riesgo compartida.

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