Editorial / Inoxtag, ¿modelo o profanador?

© MACSF

Tras la travesÃa transatlántica de Guirec Soudée con Bertrand Delesne e Inoxtag, el escritor y navegante Patrice Franceschi tuvo unas duras palabras para el youtuber: "âeuros¯ Cruzar el Atlántico en barco es una experiencia Ãntima, no un producto de comunicación. Esta puesta en escena exagerada y narcisista es el emblema de nuestra sociedad del espectáculo. Este joven no sólo profana el mar, sino que falsifica la realidad.âeuros¯" Al cruzar el océano Atlántico con su GoPro, ¿homenajeaba Inoxtag al mar o simplemente proyectaba en él sus códigos digitales?

Para muchas personas, cruzar el Atlántico es una experiencia fundamental. Una confrontación con la realidad, con el tiempo, con lo imprevisible. Para otros, es un escenario. Una producción. Un contenido. Entre estas dos visiones se encuentra Inoxtag. Acompañado por el marinero-aventurero Guirec Soudée, el videocreador con millones de suscriptores cruzó el océano, cámara en mano, micrófono abierto.

Lo que algunos podrían llamar una "hazaña" tiene más que ver con una narración calibrada que con una aventura náutica bien construida. No se trata de denigrar a un joven que ha comprometido su cuerpo, su tiempo y su sinceridad. Pero es un recordatorio de que cruzar, navegar, bucear o escalar âeuros en el agua o en la montaña âeuros implica otras formas de relación con los seres vivos.

Desde que existen las regatas oceánicas, celebridades de todos los ámbitos han prestado su imagen a los patrones. Incluso Tabarly navegó con Brigitte Bardot y Alain Delon.

El riesgo no es Inoxtag. El riesgo es la idea de que el mar se está convirtiendo en un telón de fondo, una herramienta para dar a conocer una marca, un telón de fondo al servicio de una búsqueda de imagen. Pero el mar es un largo aprendizaje, a menudo invisible, a veces ingrato, hecho de humildad y conocimiento. Es un lugar de iniciación, no una arena.

En un momento en el que el mundo náutico busca renovarse, en el que se espera que las generaciones más jóvenes sean el futuro del sector, sería un error que el mundo náutico se ofendiera. Pero no debemos renunciar a defender lo que hace única a la vela: las largas horas, la curva de aprendizaje, el compromiso y una forma de abnegación. Lo que los antiguos llamaban el mar, no el contenido.

Más artículos sobre el tema