La Généreuse du Morbihan, regata benéfica en favor de la investigación neurológica

Una regata de vela también puede servir de palanca de solidaridad. En junio de 2026, tripulaciones de aficionados se reunirán en Crouesty para navegar a favor de la investigación médica. Detrás de los recorridos costeros, un modelo asociativo que cuestiona el lugar del compromiso en la vela.

La regata La Généreuse du Morbihan celebra su segunda edición en el 6 y 7 de junio de 2026 saliendo de puerto de Crouesty. Además del calendario deportivo, el acontecimiento plantea una serie de cuestiones prácticas a los regatistas, clubes y demás agentes del mundo de la vela, en la encrucijada entre las regatas amateurs y las obras de caridad.

¿Puede una regata benéfica movilizar tripulaciones a largo plazo?

Combinar vela y recaudación de fondos no es algo que todos los navegantes den por sentado. Pero la primera edición, celebrada en mayo de 2025, demostró que las tripulaciones de IRC, Osiris y monotipos podían implicarse en algo más que las clasificaciones. Se recaudaron casi 25.000 euros gracias a la implicación directa de las tripulaciones con sus amigos y familiares, sin necesidad de complejas gestiones.

Este modelo se basa en un mecanismo sencillo. La cuota de inscripción por barco se fija en 250 euros, pero el grueso de las donaciones procede de la capacidad de los patrones y tripulantes para activar su red personal. Para los regatistas que participan en regatas de club o locales, la cuestión es de cuánto tiempo y energía disponen. Pero también del sentido que se dé a la vela deportiva.

Un formato de regata accesible a los navegantes

La Généreuse du Morbihan se basa en un formato clásico de regata costera y recorridos técnicos. Sesiones informativas en el Club Náutico Crouesty Arzon, salidas en grupo a la línea de salida, regatas de un día con almuerzo a bordo. Nada demasiado desalentador para una tripulación acostumbrada a las regatas locales.

La elección de los gálibos IRC, Osiris y ORC, complementada por clases de diseño único como el J80, el J70 y el Grand Surprise, significa que puede participar una amplia gama de yates habitables y deportivos. Este marco tranquilizador limita las barreras de entrada y evita convertir el evento en una competición de vela elitista.

¿Puede la vela apoyar la investigación médica sin desnaturalizarse?

El beneficiario sigue siendo el Institut du Cerveau (Instituto del Cerebro), con vistas a ampliar su campo de acción en 2026 a diversas patologías neurológicas como la enfermedad de Charcot, el Alzheimer, el Parkinson y la corea de Huntington. Para los organizadores, el reto es sensibilizar sin ser instrumental.

La presencia de patrocinadores directamente afectados por la ELA, Olivier Goy y Jérôme Deshayes, da una dimensión humana al proyecto. Pero en el agua, la regata sigue siendo una regata. Los recorridos, la seguridad y la organización deportiva no quedan relegados a un segundo plano. A menudo es ahí donde entra en juego el apoyo de los regatistas, que vienen ante todo a navegar como es debido.

¿Qué papel pueden desempeñar los puertos y los clubes en este tipo de acontecimientos?

El apoyo del puerto de Crouesty, del municipio de Arzon, del departamento de Morbihan y del Club Náutico de Crouesty Arzon demuestra que este tipo de evento puede integrarse en un calendario náutico ya de por sí muy apretado. El apoyo logístico, los pantalanes, las zonas de briefing y los recursos en tierra son cruciales.

Para los clubes, la cuestión es también la de los voluntarios. La asociación Les Amis du Monténo colabora en la organización del acontecimiento, recordando que, sin apoyo local, una regata benéfica sigue siendo frágil. Este modelo se basa más en el compromiso humano que en importantes recursos financieros.

¿Puede una asociación náutica estructurar otros proyectos de solidaridad?

Creada en diciembre de 2024, la asociación La Généreuse no limita sus actividades a una sola regata. Su objetivo declarado es proporcionar una estructura que permita a sus miembros organizar otros eventos deportivos o culturales con impacto social.

Para los profesionales de la náutica y los impresores que participan en los eventos, esto plantea la cuestión de la sostenibilidad. Una infraestructura asociativa, unos socios recurrentes y una base de participantes identificados pueden facilitar la reproducción de formatos similares, sin empezar de cero en cada edición.

La regata La Généreuse du Morbihan 2026 se inscribe en una reflexión más amplia sobre el lugar de la solidaridad en la vela moderna. Es una regata comprometida, pero que sigue anclada en la realidad, entre pantalanes, líneas de salida y recorridos costeros.

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