Detección de ballenas mediante imágenes térmicas e IA: una nueva herramienta para los buques mercantes

Las colisiones entre buques y grandes ballenas siguen siendo una de las principales causas de muerte de varias especies. Las tripulaciones siguen disponiendo de medios limitados para detectar a estos animales, sobre todo de noche o con escasa visibilidad. Un sistema que combina imágenes térmicas, inteligencia artificial y vigilancia humana pretende colmar esta laguna. ¿Próximamente en las embarcaciones de recreo?

Las colisiones entre buques y grandes cetáceos son un riesgo conocido en determinadas zonas de navegación. Para los armadores, se trata de una cuestión tanto medioambiental como operativa. Una solución reciente combina imágenes térmicas e inteligencia artificial para detectar ballenas en la superficie y avisar a tiempo a las tripulaciones.

La detección de ballenas, un viejo reto para el transporte marítimo

En las rutas marítimas frecuentadas por buques de carga, transbordadores o buques de pesca industrial, la presencia de ballenas representa un peligro difícil de prever. Los cetáceos pasan la mayor parte del tiempo bajo el agua, apareciendo sólo brevemente en la superficie.

Incluso con una cuidadosa vigilancia en el puente y el uso de prismáticos, la detección sigue siendo incierta. La situación se complica aún más de noche, con mar gruesa o niebla. Estas condiciones explican en gran medida las colisiones observadas en varias partes del mundo.

Algunas poblaciones son especialmente vulnerables. La ballena franca del Atlántico Norte es un buen ejemplo. Se calcula que quedan unas 70 hembras reproductoras. En este contexto, cada colisión puede tener un gran impacto en el futuro de la especie.

Imágenes térmicas para localizar mamíferos marinos

El sistema WhaleSpotter se basa en imágenes infrarrojas térmicas. El principio es sencillo. Una cámara detecta las diferencias de temperatura entre el agua y la superficie del cuerpo del animal cuando respira o emerge. La solución utiliza un módulo térmico Boson+. Esta cámara capta las firmas térmicas incluso de noche o con poca niebla. A continuación, los algoritmos analizan las imágenes para identificar las formas características de la respiración o el dorso de una ballena.

En condiciones favorables, el sistema puede señalar la presencia de un animal hasta unos 7 kilómetros de distancia. Esta distancia corresponde a lo que un observador humano podría ver con prismáticos a plena luz del día. Para la tripulación, unos kilómetros de más pueden bastar para cambiar de rumbo o reducir la velocidad. En un portacontenedores o un granelero, este margen de maniobra llega a ser decisivo.

Inteligencia artificial para limitar las falsas alarmas

La detección automatizada plantea un problema clásico. Los sensores generan a menudo numerosas señales que no corresponden a cetáceos. Las olas, las aves o los objetos flotantes pueden engañar a los algoritmos. Por ello, el sistema WhaleSpotter se basa en inteligencia artificial entrenada para reconocer las firmas térmicas específicas de las ballenas. El objetivo es reducir el número de falsos positivos que cansan a las tripulaciones.

Las alertas también son comprobadas en tiempo real por una red de expertos marítimos en tierra. Gracias a esta doble validación, el índice de eficacia anunciado es del 99%. Para un capitán, la cuestión es sencilla. Una alerta fiable significa que puede actuar inmediatamente, sin tener que realizar un montón de comprobaciones innecesarias.

Ya se está implantando en las flotas comerciales

Esta tecnología es el resultado de más de 10 años de investigación en el Instituto Oceanográfico de Woods Hole. El objetivo del trabajo era resolver el problema de las "ballenas invisibles", es decir, animales difíciles de detectar desde el puente. Tras varias campañas de prueba, la solución ha registrado más de 250.000 detecciones confirmadas. Actualmente hay unos 100 sistemas instalados en más de 50 lugares de todo el mundo. Algunos armadores ya han integrado esta herramienta en sus operaciones. Un ejemplo es Matson, especializada en el transporte de mercancías en el Pacífico.

De momento, estas tecnologías están destinadas a buques comerciales e instalaciones en alta mar. Pero su principio podría, con el tiempo, interesar a otros segmentos de la navegación. En particular, la náutica de alta mar, donde la vigilancia visual es actualmente la única defensa contra los grandes cetáceos.

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