Con el Santasevera 52, el astillero italiano está menos interesado en multiplicar los artificios que en trabajar la circulación y los usos a bordo. Este yate abierto de 16,35 metros se basa en una idea sencilla: eliminar las rupturas entre las distintas zonas para facilitar la vida tanto en el mar como fondeado. Es un enfoque que gustará tanto a los navegantes acostumbrados a las excursiones de un día como a los propietarios que aspiran a cruceros más largos.

Un puente principal para simplificar los desplazamientos
El Santasevera 52 tiene una cubierta principal totalmente enrasada. Esta elección arquitectónica sigue siendo relativamente rara en barcos de este tamaño, sobre todo en los modelos abiertos, donde las diferencias de nivel suelen estructurar los espacios.

Aquí, el astillero italiano favorece un flujo continuo entre la bañera, el puesto de gobierno y las cubiertas laterales. La ausencia de escalones reduce las interrupciones visuales y facilita los desplazamientos por el barco con mar gruesa. Para los navegantes que navegan habitualmente con niños o invitados poco habituados al barco, este aspecto es tan importante como la estética.

El barco tiene una manga máxima de 5,05 metros. Esta anchura abre las zonas de circulación sin crear sensación de hacinamiento en torno a la bañera. Y es precisamente este punto el que se está convirtiendo en uno de los principales focos de atención del modelo.

Esta organización de la cubierta también refleja un cambio en el mercado. Los propietarios utilizan sus barcos más para fondear que para navegar rápido. La cubierta principal se convierte así en un espacio vital permanente, casi comparable a una terraza flotante.

Una bañera transformada en espacio de vida al aire libre
La bañera concentra lo esencial de la vida a bordo. El Santasevera 52 combina la plataforma de popa y la bañera en un único volumen abierto, sin separación marcada.

La plataforma de baño está equipada con un sistema Opacmare para facilitar el acceso al agua y a los pantalanes flotantes. Este tipo de equipamiento es de especial interés para los usuarios que alternan la navegación costera, el amarre en recintos feriales y las escalas en puertos deportivos.

El salón de popa en forma de U enmarca un espacio modular central. Esta disposición favorece las comidas en el ancla y la socialización sin bloquear el movimiento en popa.

El astillero también ha instalado una cocina exterior con nevera doble, parrilla y máquina de hielo. También en este caso, la idea es pragmática: limitar el número de idas y venidas entre la bañera y el interior. En este tipo de embarcaciones abiertas, la vida transcurre sobre todo en el exterior, especialmente en el Mediterráneo.

Incluso la pantalla retráctil queda discretamente integrada en el mobiliario para no cerrar visualmente el espacio. De este modo, el astillero evita el efecto de "salón interior trasladado al exterior" que a veces puede encontrarse en algunos yates abiertos muy bien equipados.

Un puesto de mando integrado en la vida a bordo
En muchos yates abiertos, el puesto de mando funciona como una zona separada del resto del barco. El Santasevera 52 adopta el enfoque opuesto.

El puesto de gobierno dispone de tres asientos orientados hacia delante para que los pasajeros participen en la navegación. Esta configuración permite al piloto mantener un contacto directo con los invitados durante el viaje.
La capota rígida es una prolongación visual del parabrisas. Su función va mucho más allá del estilo. Protege la cabina del sol y del viento aparente sin cerrar completamente el espacio.
Esta protección adquiere importancia en embarcaciones capaces de alcanzar velocidades de casi 28 nudos. A esta velocidad, el confort aerodinámico influye directamente en el uso real de la embarcación.
Las cubiertas laterales conducen a la proa, donde el solárium ocupa toda la anchura disponible. Este tipo de distribución es habitual en los yates de esta categoría, pero en este caso el Santasevera 52 mantiene una circulación relativamente despejada en la zona de proa.
Dos camarotes y una autonomía diseñada para crucero
Bajo cubierta, el Santasevera 52 conserva una distribución relativamente clásica, con dos camarotes y un cuarto de ducha.

El camarote del armador está situado a proa en toda la manga disponible. El astillero se ha centrado en proporcionar luz natural para evitar el efecto de volumen cerrado que suele verse en los yates abiertos.
En el centro del barco, el camarote de invitados tiene dos camas individuales. El cuarto de baño con ducha independiente da servicio a ambos camarotes.

Los materiales son deliberadamente sobrios, con acabados naturales y pocos contrastes marcados. El astillero ha optado por un ambiente más cercano al de un barco de día mediterráneo que al de un yate de exposición.
En términos técnicos, el casco de fibra de vidrio tiene un desplazamiento de unas 18,5 toneladas a media carga. Los motores de serie son dos Volvo Penta D6 de 480 CV combinados con una transmisión IPS 650.

Esta elección técnica responde a una serie de cuestiones que buscan los navegantes de hoy en día: simplificación de las maniobras en el puerto deportivo, reducción del ruido mecánico y optimización del espacio interior gracias a la disposición compacta de las cápsulas.
El astillero ha anunciado una velocidad máxima cercana a los 28 nudos. El Santasevera 52 también puede equiparse con otras configuraciones mecánicas, como IPS más potentes, una línea de ejes convencional o incluso motores fueraborda, en función del programa de navegación.
La autonomía se mantiene en consonancia con el programa mediterráneo del barco, gracias a 1.400 litros de combustible y 600 litros de agua dulce.

Diez unidades vendidas y una gama que ya se amplía
El Santasevera 52 es el primer modelo de un programa más amplio para el astillero italiano. En menos de un año ya se han vendido diez unidades en los mercados europeo y americano.
La entrega del décimo casco está prevista para diciembre de 2026. Este ritmo de producción sigue siendo limitado, pero permite al astillero mantener un nivel de producción relativamente controlado.

Sobre todo, la marca ya está empezando a ampliar su gama. Recientemente se presentó un modelo de 42 pies en el salón náutico de Düsseldorf 2025.
El astillero también está preparando unidades de mayor tamaño. Pero la filosofía general sigue siendo la misma: barcos centrados en espacios abiertos, movimientos fluidos y un uso cotidiano sencillo.
En un mercado en el que muchos yates aumentan sus equipamientos y volúmenes cerrados, el Santasevera 52 ha elegido un camino diferente. Es un barco que prioriza ante todo el movimiento, la visibilidad y la vida en el exterior.

/ 







