Manari 52, un yate Volvo IPS de 52 pies anunciado a 47 nudos

Un nuevo astillero de Miami lanza su primer yate a motor. El Manari 52 alcanza los 47 nudos gracias a un sistema de propulsión Volvo IPS. Con construcción en Turquía, distribución mundial y una autonomía anunciada de hasta 112 pies, hay mucho en juego.

Un nuevo actor ha entrado en el nicho estratégico de los yates a motor de 52 pies, un segmento en el que la velocidad, el diseño y la calidad de construcción marcan la diferencia.

Un Volvo IPS de 52 pies anunciado a 47 nudos

Sobre el papel, el Manari 52 es uno de los yates más rápidos de la gama de 15 a 16 metros. La velocidad máxima anunciada es de 47 nudos, una cifra elevada para un yate equipado con propulsión Volvo Penta IPS.

El sistema IPS se basa en vainas dirigibles con hélices contrarrotatorias montadas delante de la base. Esta configuración mejora la eficacia de la propulsión y facilita las maniobras gracias al joystick. En puerto, la tripulación se beneficia de un control preciso de los movimientos laterales y de la rotación en el lugar.

Para el navegante, esto significa un manejo más fácil que con una línea de ejes convencional. Por otra parte, el mantenimiento de la vaina exige un control técnico riguroso, en particular de las juntas de la base, los ánodos y los sistemas de gobierno integrados. A estas velocidades, la calidad de la instalación y el equilibrio del peso son cruciales para la seguridad y el confort.

Casco y estructura, la ecuación del peso

Alcanzar casi 50 nudos con un yate de este tamaño requiere un casco optimizado. Controlar las especificaciones de peso pasa a ser fundamental. Cada pieza del equipo -generador, aire acondicionado, mobiliario- influye en el trimado y el comportamiento dinámico.

El primer modelo se construyó en Turquía, país famoso por su experiencia en estructuras de materiales compuestos. La estratificación cuidadosa, el control de la rigidez longitudinal y los refuerzos en los puntos de tensión son esenciales para soportar las tensiones a altas velocidades. A 40 nudos o más, el impacto del chop ejerce una enorme presión sobre los suelos, los mamparos y la conexión entre el casco y la cubierta.

Para el propietario, la promesa de alta velocidad debe ir acompañada de un comportamiento saludable en mar gruesa. No basta con un casco rápido, también se necesita una buena estabilidad transversal y una buena lectura de las olas a medio alcance.

Diseño y disposición exterior, compromiso técnico

El Manari 52 tiene una superestructura baja y líneas tensas. Esto reduce la resistencia al viento y baja el centro de gravedad, dos factores que contribuyen a la estabilidad a altas velocidades.

Pero un techo bajo significa que hay que hacer concesiones en el interior. El espacio para la cabeza y los niveles de luz deben seguir siendo compatibles con un programa de crucero costero. En un 52 pies, las expectativas son bien conocidas: un cómodo camarote de armador, un segundo camarote que pueda utilizarse, un cuarto de ducha bien ventilado y espacio de almacenamiento suficiente para varios días a bordo.

El astillero anuncia la personalización de sus acabados. Madera, tapicería, disposición de la cabina: cada opción añade valor para el cliente, pero hace más compleja la producción en serie. Para un joven constructor, dominar esta variabilidad industrial es un verdadero reto.

Una estrategia internacional y una amplia gama

Manari Yachts, con sede en Miami, ha anunciado una gama de yates de 42 a 112 pies. Desde el punto de vista industrial, pasar de un 52 pies a unidades más grandes exige una mayor pericia en arquitectura naval, cálculos estructurales y gestión de normas. Los requisitos de estabilidad, subdivisión y seguridad evolucionan considerablemente por encima de los 24 metros.

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