Hacer navegar una embarcación de vela ligera de 3,35 m, diseñada en gran parte con materiales alternativos, ya supone un reto técnico. Lograr este objetivo en una primera participación en una competición internacional supone otro reto más. Este es el resultado obtenido por el equipo WAVE de la ESTACA Laval en el SuMoth Challenge 2026, celebrado en el lago de Garda, en Italia. Los estudiantes quedaron en séptimo lugar en una competición en la que participaron 19 equipos procedentes de todo el mundo.
Una competición en la que el diseño ecológico es tan importante como la velocidad
El SuMoth Challenge no se limita a una regata entre embarcaciones con foils. Se evalúa a los equipos en función de su proyecto en su conjunto, desde el diseño hasta la fabricación de la embarcación, sin olvidar el rendimiento en el agua.

Cada material utilizado se asocia a un coste medioambiental a través de una moneda ficticia, los «SuMoth dollars». Las decisiones de construcción, la reciclabilidad de los componentes y el análisis del ciclo de vida del barco se tienen en cuenta, por tanto, en la clasificación final. Por lo tanto, un equipo no necesita ganar todas las mangas para situarse entre los mejor clasificados.

La embarcación oficial es un Moth, un velero ligero de 3,35 m equipado con alas hidrodinámicas capaces de elevar completamente el casco por encima del agua. Una vez en vuelo, estas embarcaciones pueden superar los 25 nudos impulsadas únicamente por su vela.
Los materiales alternativos, en el centro del proyecto
Para esta primera campaña, los estudiantes de Laval han optado por soluciones diferentes a los materiales compuestos que se suelen emplear en este tipo de embarcaciones. El casco está fabricado con un sándwich de fibra de basalto con núcleos de corcho y balsa, ensamblados mediante una resina epoxi de origen biológico. Las barras de apoyo, sobre las que se apoya el patrón, están fabricadas con bambú Guadua.

Los foils, así como parte de los herrajes, proceden de componentes reutilizados. El control del vuelo se basa en un sistema mecánico, elegido por su sencillez de puesta a punto y su facilidad de mantenimiento durante la competición.
El equipo también ha reducido el consumo de material durante la fabricación utilizando un único molde para producir varios elementos del casco.
Una primera participación que ha dado sus frutos
Más allá de la clasificación final, el objetivo principal consistía en demostrar que el barco era capaz de volar en condiciones de regata. Misión cumplida en el lago de Garda, donde el Moth de la ESTACA disputó toda la competición y logró un cuarto puesto en una manga disputada durante la segunda jornada.

Para un equipo formado por cinco estudiantes que se enfrentaba por primera vez a rivales con más experiencia, este resultado confirma que las decisiones técnicas adoptadas a lo largo del proyecto han sido acertadas.
Rumbo a una nueva generación de Moth
El equipo WAVE considera esta primera campaña como una fase de aprendizaje. La experiencia adquirida durante el diseño, la fabricación y las pruebas se aplicará directamente al desarrollo de la próxima embarcación.
El proyecto 2027 prevé, entre otras cosas, el diseño y la fabricación de los foils de forma interna, con el fin de controlar un elemento esencial del rendimiento de un Moth. Los estudiantes también desean desarrollar una arquitectura totalmente nueva, al tiempo que continúan sus investigaciones sobre materiales alternativos y métodos de diseño sostenible.
Con esta primera participación, el equipo de la ESTACA Laval demuestra que los materiales de origen biológico, las fibras naturales o minerales y la reutilización se están abriendo paso progresivamente en los proyectos de veleros ligeros con foils. Un enfoque que ilustra las investigaciones que se están llevando a cabo en torno a los materiales compuestos con menor impacto medioambiental, sin renunciar a los requisitos de rendimiento propios de este tipo de embarcaciones.


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