Una semana después de la salida desde Les Sables-d'Olonne, Damien Guillou se ha situado en cabeza de la Golden Globe Race 2026 a bordo del Solarem. El francés va por delante del irlandés Pat Lawless, mientras que la flota se va estirando detrás de ambos a medida que avanza hacia el sur.
La situación no se debe únicamente a la velocidad de los barcos. Desde que salieron del golfo de Vizcaya, la flota se ha enfrentado a una sucesión de zonas de presión muy desiguales. Algunos navegantes han logrado mantenerse a barlovento, mientras que otros han pagado un precio mucho más alto en las transiciones.
Guillou ya había encontrado el ritmo adecuado al pasar el cabo de Finisterre. El 11 de septiembre, había recorrido 162 millas en 24 horas a una media de 6,5 nudos, frente a las 134 millas de Lawless. Y lo más importante: parte del pelotón se había quedado atrapada por los vientos flojos más al norte.
Una vez superado el cabo de Finisterre, el panorama meteorológico cambió. Los primeros en llegar se encontraron con la corriente del norte que suele acompañar a la costa occidental de la península Ibérica. Para estos veleros pesados y con relativamente poca superficie vélica en comparación con los modernos veleros de regata oceánica, esta presión constante resulta muy valiosa. Unos pocos nudos de viento adicionales durante varias horas pueden traducirse rápidamente en decenas de millas ganadas.
Así, Guillou y Lawless pudieron prolongar su escapada. Pero Lanzarote es ahora un nuevo punto de referencia.
La organización de la Golden Globe Race preveía estos últimos días la llegada de Damien Guillou a Lanzarote a última hora del 15 de septiembre, seguida de la de Pat Lawless el día 16. Evidentemente, esta previsión depende del avance real de ambos barcos y de la evolución de las condiciones meteorológicas.
Entre Portugal y las Islas Canarias, la presión se vuelve menos homogénea
Esto no significa que Guillou y Lawless vayan a mantener hasta Lanzarote las velocidades registradas en Portugal.
La situación se complica, efectivamente, a medida que nos acercamos a Madeira y a las Canarias. Las previsiones disponibles indican zonas en las que el viento del norte al noreste puede amainar, con diferencias importantes en unos cientos de millas.
En torno a Madeira, las previsiones del 16 de septiembre indican, según las zonas, valores que pueden descender por debajo de los 10 nudos, pero también períodos con vientos de entre 12 y 16 nudos. Ya no se trata necesariamente de la corriente constante que se encuentra más al norte, aunque tampoco constituye una amplia zona de calma uniforme.
Para los líderes, el problema es más sutil: evitar las zonas menos ventiladas sin que la búsqueda del viento se convierta en un desvío excesivo.
Navegar mar adentro solo sale a cuenta si el viento compensa el desvío
Esta primera semana ya nos ofrece un ejemplo clásico de estrategia oceánica. Dos rutas pueden parecer muy diferentes en un rastreador, sin que sea posible determinar de inmediato cuál es la mejor.
La ruta occidental permite buscar más presión y, a veces, un viento con mejor orientación. Pero cada milla recorrida hacia el oeste habrá que recuperarla tarde o temprano hacia el sur o el sureste si el objetivo sigue siendo Lanzarote.
Damien Guillou ha demostrado hasta ahora que una posición descentrada puede resultar rentable cuando permite mantenerse en una corriente de viento favorable. Sin embargo, esta observación no puede aplicarse de forma automática a todos los competidores.
Una flota que aún está lejos de ser definitiva
La primera semana ya ha dejado grandes diferencias, pero la Golden Globe Race sigue en su fase inicial. Los participantes acaban de salir de Europa para recorrer unas 30 000 millas.
Y los barcos que participan acentúan el efecto de los cambios meteorológicos.
La flota está formada por veleros de diseño clásico, seleccionados de acuerdo con el espíritu de la Golden Globe Race. El Solarem, por ejemplo, es un Rustler 36 de 10,77 metros diseñado por Holman & Pye. Pat Lawless navega en un Saltram Saga 36, mientras que Guy deBoer cuenta con el Tashiba 36 Spirit. Por su parte, Helga Marie «Mara» Løvenskiold Kveseth navega en el Saltram Saga 36 Showgirl.
En estos barcos, una caída de la velocidad del viento real de 15 a 7 u 8 nudos puede salir muy cara. Por el contrario, recuperar unos cuantos nudos de presión antes que un rival permite abrir rápidamente una ventaja.
Por lo tanto, hay que ser prudentes a la hora de interpretar los resultados diarios de forma aislada. Las distancias recorridas en 24 horas reflejan lo que acaba de suceder, no necesariamente el potencial del barco o del patrón para los próximos días.
Lanzarote será una parada, no una escala
El próximo encuentro, en cambio, permitirá volver a empezar de cero en lo que a táctica se refiere.
En Lanzarote, los regatistas no hacen escala en el sentido tradicional del término. La Golden Globe Race prevé una parada que permite a los patrones entregar a la organización vídeos, cartas y grabaciones, y mantener una breve conversación con ella antes de continuar su ruta.
Esta particularidad se deriva directamente de la filosofía de la regata. La GGR limita deliberadamente el uso de los medios modernos de navegación y vuelve a utilizar las herramientas que se emplearon en la primera Golden Globe de 1968. Los regatistas navegan, sobre todo, con cartas de navegación en papel y sextante.
Lanzarote ofrece, por tanto, tanto un evento mediático como un excelente punto de referencia deportivo.
Las diferencias observadas en esta etapa dirán mucho más que las clasificaciones provisionales sobre la eficacia de las primeras decisiones importantes en la ruta. También permitirán ver si Guillou y Lawless han logrado convertir su ventaja en Portugal en un ventaja duradera.
Tras las Islas Canarias, comenzará otra carrera
Sin embargo, incluso una ventaja considerable en Lanzarote resultará insignificante en el contexto de la Golden Globe Race.
Tras las Islas Canarias vendrá el descenso hacia la zona de convergencia intertropical, seguido del cruce del ecuador y el largo trabajo de posicionamiento en el Atlántico Sur. Cada sistema meteorológico ofrecerá nuevas oportunidades para acortar distancias o escaparse.
Para Damien Guillou, el reto inmediato consiste, por tanto, no tanto en defender una ETA concreta como en salir airosamente de esta primera etapa atlántica. Su ventaja le da más libertad, pero también le sitúa en primera línea ante las nuevas transiciones.
Pat Lawless sigue siendo el primero en poder aprovecharlo si el francés baja el ritmo. Por detrás, las diferencias de presión y los recorridos divergentes siguen remodelando el pelotón.
El paso por Lanzarote nos dará pronto una primera estimación cuantitativa. Hasta entonces, hay que ser prudentes con las extrapolaciones: en las regatas de alta mar, la media de 24 horas refleja perfectamente la estela. No así el estado del mar que se encuentra delante de la proa.

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