Un estanque que en invierno parece un lago
Nuestra prueba de la Pacific Craft 650 T, junto con su hermana mayor, la 750 T, tuvo lugar en la bahía de Arcachon, bajo una densa capa de nubes y con un viento muy suave del noreste. El mar está completamente en calma, ¿tendremos que cruzar nuestras estelas respectivas para probar el casco?

Salimos del puerto a baja velocidad antes de poner rumbo hacia la salida de la dársena. En la popa, el motor Yamaha de 4 cilindros y 100 ch está acoplado a un sistema de transmisión mecánica. La popa admite una potencia máxima de 115 ch. Desde los primeros minutos, con una temperatura de unos pocos grados, la cabina de mando demuestra su utilidad, con capacidad para una tripulación de tres personas.
A 19 nudos, el 650 T encuentra su ritmo
Cuando, por fin, la zona de navegación permite acelerar a fondo, la embarcación acelera con fuerza sin dar la impresión de que los 100 ch tengan dificultades para impulsarla.

La velocidad de crucero a 4.500 rpm es de 19 nudos, con un consumo instantáneo de 16,9 l/h. A plena potencia, a 5.900 rpm, alcanzamos los 26 nudos y el consumo se eleva a 38 l/h.
Por lo tanto, la 650 T no es una embarcación rápida, pero ese no es su objetivo. Optar por el motor de 115 cv podría resultar interesante con una carga pesada o para obtener más par motor en la aceleración. Pero, en nuestra opinión, el motor de 100 cv ofrece la relación consumo-velocidad más ventajosa.
Un casco en buen estado
En las curvas, el barco mantiene un buen agarre. Los cambios bruscos de rumbo no revelan ningún comportamiento anómalo. Nos lanzamos a unos veinte nudos sobre las olas provocadas por la estela del 750 T, y el 650 T mantiene un comportamiento tranquilizador, aunque acompañado de las inevitables vibraciones propias de un timón compacto.

Por su parte, la cabina profunda contribuye a la sensación de seguridad. El espacio disponible permite que varias personas pesquen en el mismo costado sin que cada lanzamiento se convierta en un ejercicio de coordinación.
El puesto de proa ofrece un espacio adicional para trabajar. Esta posibilidad de distribuir a los pescadores por toda la embarcación reduce los enredos de sedales y facilita el seguimiento de un pez.
Por último, con el depósito de 90 litros a velocidad de crucero, la autonomía teórica se acerca a las 100 millas.


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