Hipotermia en el mar: reconocer las señales y evitar los errores que ponen en peligro a las tripulaciones

El frío en el mar actúa rápidamente, a veces más rápido que la fatiga o el estrés. Incluso sin haber caído al agua, la hipotermia puede instalarse a bordo y reducir la lucidez de la tripulación. Reconocer los signos y adoptar los reflejos adecuados es esencial para la marinería.

La hipotermia es uno de esos riesgos discretos que se cree reservado a las latitudes septentrionales. En realidad, afecta a todo tipo de navegación expuesta al viento, la humedad y el agua fría. Comprender sus mecanismos y consecuencias puede ayudar a evitar que la situación se nos vaya de las manos.

Cuando el frío se apodera del cuerpo

La hipotermia es un descenso de la temperatura corporal causado por la exposición al frío, ya sea en el aire o en el agua. En el mar, el viento aparente, el rocío marino y la humedad aceleran la pérdida de calor. No sólo es peligroso el enfriamiento de las extremidades. Cuando el cerebro y el corazón están expuestos a temperaturas demasiado bajas, el pronóstico puede poner en peligro la vida.

A bordo, basta una ligera hipotermia para perturbar la coordinación, la toma de decisiones y las maniobras. Y cuando se navega, perder la lucidez suele significar cometer más errores.

Señales para alertar a la tripulación

Los primeros síntomas suelen ser triviales. Aparecen escalofríos, las manos se vuelven torpes y aparece la fatiga. Luego vienen la confusión, los problemas de memoria y un habla difícil de entender. En esta fase, las personas no siempre son conscientes de su estado y pueden minimizar la situación.

Cuando los escalofríos disminuyen o cesan, la señal es errónea. Indica que el cuerpo ya no es capaz de defenderse eficazmente contra el frío. La víctima puede parecer desinhibida, como si estuviera borracha, rechazar ayuda y volverse incapaz de protegerse.

Por qué la hipotermia afecta a todos los navegantes

Incluso una hipotermia moderada reduce la eficacia de la tripulación. Un timonel menos atento, un tripulante lento de reacción, una maniobra mal anticipada, y un accidente nunca está lejos. Ya sea en crucero o en convoy, la fatiga acumulada, la falta de sueño y una alimentación inadecuada aumentan aún más el riesgo.

Y en el caso de un hombre al agua, la cuestión ya ni siquiera se plantea. Tras 10 o 15 minutos de exposición, siempre debe considerarse que la víctima está hipotérmica, sea cual sea la temperatura del agua.

Prevenir el frío en lugar de soportarlo

La prevención empieza por el equipamiento. La ropa de abrigo, puesta en capas, aísla el cuerpo a la vez que limita la transpiración. Las zonas más sensibles son la cabeza, el cuello, las axilas, los laterales del torso y las ingles. Cuando las condiciones empeoran, un traje seco o de supervivencia aumenta la seguridad.

La gestión de la tripulación es igual de importante. Alternar las guardias, dejar suficiente tiempo de descanso, comer y beber regularmente sin alcohol, limitar los mareos y vigilar el estado general de todos forman parte de los reflejos básicos. Una tripulación formada en maniobras de hombre al agua y reanimación cardiopulmonar ahorra un tiempo precioso en caso de emergencia.

Agua fría, mantenerse fuera del agua a toda costa

En caso de catástrofe, la prioridad es permanecer a bordo el mayor tiempo posible. Si la evacuación es inevitable, el objetivo está claro: limitar la exposición al agua. El agua enfría el cuerpo unas veinte veces más rápido que el aire. Una vez dentro de la balsa, hay que aislarse del frío, permanecer juntos y conservar el equipo de supervivencia.

Si es inevitable caer al agua, llevar un chaleco salvavidas, mantener la ropa y el calzado puestos, protegerse la cabeza y reducir al mínimo los movimientos ayudará a ralentizar la pérdida de calor. Nadar innecesariamente acelera el enfriamiento y agota las reservas de energía.

Primeros auxilios, cuestión de paciencia

Ante una víctima hipotérmica, la tentación de calentarla rápidamente es fuerte. Pero se trata de un error clásico. El recalentamiento repentino con una ducha o un baño calientes puede causar graves problemas cardíacos. El cuerpo debe calentarse lentamente.

Hay que manipular a la víctima con cuidado, colocarla en posición horizontal, mantenerla seca y aislarla del frío, incluso alrededor de la cabeza y el cuello. Debe quitarse la ropa mojada y, si es necesario, cortarla. Debe utilizarse agua caliente, agradable para la piel, en las zonas centrales del cuerpo para ayudar a estabilizar la temperatura sin causar shock.

En casos graves o críticos, la asistencia médica por radio resulta esencial. Una víctima hipotérmica puede parecer sin vida. Mientras el cuerpo no se haya vuelto a calentar, siempre hay que suponer que la supervivencia aún es posible.

Comprender la hipotermia significa no ceder a la preocupación. Significa aceptar que el frío forma parte del mar, igual que el viento y el oleaje. Y, como ocurre a menudo en la navegación, son los simples reflejos que se aprenden y se repiten los que marcan la diferencia cuando las cosas se ponen difíciles.

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