La empresa finlandesa Viva lanza una moto acuática eléctrica con plataforma versátil

El Viva Cruizer puede alcanzar los 35 nudos
El Viva Cruizer puede alcanzar los 35 nudos © Viva

La mayoría de los navegantes las odian. Ruidosas y a menudo mal utilizadas, las motos acuáticas tienen mala imagen. Pero en el país de los mil lagos está surgiendo una alternativa. Desde Finlandia, Viva está desarrollando una gama de motos acuáticas eléctricas. Tres modelos cubren diferentes usos, desde el alquiler hasta las operaciones profesionales. Lo que tienen en común es una plataforma más ancha diseñada para ofrecer estabilidad y versatilidad.

Con sus modelos eléctricos, Viva no se centra únicamente en la propulsión. La marca está introduciendo un enfoque diferente de la moto acuática, centrándose en la facilidad de uso, la estabilidad y la modularidad a bordo.

Una arquitectura más amplia que cambia el comportamiento en el agua

Los modelos Viva tienen un casco de 4 metros de largo y 1,40 metros de ancho. Un formato atípico en el mundo de las motos acuáticas, que suelen ser más estrechas.

Esta anchura proporciona una mayor estabilidad, especialmente en parado y a baja velocidad. Para los operadores de alquiler o los usuarios inexpertos, facilita el manejo y limita los desequilibrios.

La cubierta lateral más ancha también facilita el desplazamiento por la embarcación. Se parece más a una pequeña plataforma de trabajo que a una moto acuática convencional. Esta configuración también influye en el comportamiento de la embarcación cuando está parada o en marcha. La estabilidad prima sobre la agilidad pura, con un compromiso orientado hacia la seguridad y la versatilidad.

Propulsión eléctrica adaptada a ciclos cortos

La gama se basa en motores eléctricos de entre 75 kW y 130 kW, según la versión.

El modelo Cruizer desarrolla 75 kW con una batería de 28 kWh, para una velocidad anunciada de 35 nudos y hasta 2,5 horas de autonomía según el uso. El GT sube a 100 kW con 42 kWh, y una velocidad máxima de 45 nudos.

Con la carga rápida, puedes pasar del 10% al 80% en 30 minutos en un punto de carga de 50 kW. La carga lenta tarda entre 4 y 5 horas.

Estas características posicionan claramente a estas unidades para ciclos de explotación cortos, típicos de las operaciones de alquiler o puntuales, con retorno regular al muelle.

Una plataforma diseñada para múltiples usos

Viva habla de eMPV, por electric Multi Purpose Vessel (embarcación eléctrica multiuso). Detrás de este acrónimo se esconde el deseo de romper con los estrictos confines de las embarcaciones de recreo.

El modelo PRO lleva esta lógica un paso más allá. La cubierta se convierte en una zona de trabajo capaz de albergar una camilla, equipos de buceo o de vigilancia, con una carga útil superior a 250 kg y un calado poco profundo, lo que permite trabajar cerca de la costa o en zonas poco profundas.

Aplicaciones profesionales identificadas

El modelo PRO está claramente dirigido a operadores públicos o privados, servicios de salvamento, fuerzas del orden y vigilancia costera. La propulsión eléctrica ofrece una serie de ventajas operativas. El reducido nivel sonoro facilita las aproximaciones discretas. La ausencia de emisiones permite su uso en zonas restringidas o masas de agua sensibles.

La modularidad del puente permite adaptar la unidad a distintos escenarios, desde el transporte de equipos hasta la evacuación y la patrulla. Pero esta configuración también requiere una gestión precisa de la autonomía, en función de las misiones y los ciclos de recarga.

Bajos costes de funcionamiento y mantenimiento

La electricidad cambia la estructura de costes. Viva ha anunciado un consumo de unos 25 kWh para tres horas de uso en el modelo PRO, lo que supone un coste energético limitado en comparación con un equivalente de combustión.

La ausencia de combustible, aceite de motor y determinados componentes mecánicos reduce la necesidad de mantenimiento rutinario. Esto simplifica la gestión diaria para los operadores de flotas, especialmente las empresas de leasing. Por otro lado, la infraestructura de recarga se convierte en un elemento central del sistema.

Posicionamiento de precios en comparación con los motores de combustión

Los modelos Viva tienen un precio cercano al de las motos acuáticas de gama alta. La Viva Cruizer tiene un precio de 39.000 euros sin IVA, mientras que la Viva GT alcanza los 49.000 euros sin IVA.

A modo de comparación, una moto acuática de combustión interna equivalente, como la Sea Doo GTX Limited o la Yamaha FX Cruiser, suele costar entre 25.000 y 35.000 euros sin IVA, en función del motor y el equipamiento, con potencias de 200 CV o más.

Así que la diferencia en el precio de compra sigue siendo real, a favor de los motores de combustión. Pero se compensa en parte por la cantidad de uso. Mientras que un modelo de gasolina consume varias decenas de litros para una sesión de 1 a 2 horas, con un coste superior a 40 euros, el Viva consume menos de 5 euros de electricidad para un ciclo comparable.

A esto hay que añadir los mayores costes de mantenimiento de los modelos de combustión interna, como los cambios de aceite, los filtros y el invernaje del motor. Los vehículos eléctricos, en cambio, requieren menos mantenimiento, pero dependen más de la infraestructura de recarga. En el caso del modelo PRO, fabricado bajo pedido, el precio varía en función de la configuración, el motor, la capacidad de la batería y el equipamiento especializado.

Una construcción orientada a los materiales compuestos

Los cascos están fabricados con composite de carbono y biocomposite. Viva anuncia una reducción de la huella de carbono asociada a la fabricación, con el uso de materiales parcialmente reciclables. Estas elecciones pretenden conciliar la resistencia a un uso intensivo, en particular en un entorno salino, con las limitaciones de peso asociadas a la electrificación. El vehículo se fabrica en Finlandia, con una lógica de producción adaptada a las series limitadas y a las configuraciones a medida, en particular para la versión PRO.

En definitiva, Viva no se limita a ofrecer una alternativa eléctrica a la moto acuática de combustión interna. La marca introduce una plataforma intermedia, entre moto acuática personal, anexo técnico y herramienta profesional, con usos que van más allá del puro ocio.

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