Con el Amy, Elvene ofrece un barco de 6,5 metros con propulsión eléctrica combinada con generación solar a bordo.
Un concepto aislado para la navegación costera
El primer punto se refiere al uso real de este tipo de unidad. El Amy está diseñado para la denominada navegación sin conexión a la red, es decir, sin dependencia sistemática de un punto de recarga.

El principio se basa en la producción de energía a bordo mediante paneles solares integrados, acoplados a un paquete de baterías LiFePO4 de 48 V. Esta configuración cubre los usos típicos, como excursiones de un día, fondeo y navegación lenta. Pero la autonomía está directamente relacionada con las condiciones de insolación y la velocidad. A velocidades bajas, la autonomía se amplía, incluso de forma continua. A velocidades altas, la potencia de la batería pasa a ser dominante.
Propulsión eléctrica y prestaciones
El AMY puede equiparse con un motor eléctrico de 3 a 50 kW, en configuración fueraborda simple o doble. La velocidad máxima superará los 20 nudos, con posibles picos de hasta 25 nudos en función de la configuración.

El fabricante afirma una autonomía superior a 160 km en condiciones óptimas. En la práctica, como ocurre con cualquier embarcación eléctrica, el consumo aumenta bruscamente con la velocidad. Por tanto, el programa tiene sentido para la navegación de semidesplazamiento o de desplazamiento rápido, pero no tanto para un uso prolongado a plena potencia.
Generación solar a bordo y gestión de la energía
El sistema fotovoltaico desarrolla entre 800 y 1300 Wp, según la versión. Esta potencia es suficiente para mantener los sistemas de a bordo y recargar progresivamente las baterías. En un día soleado, la contribución solar puede cubrir una parte importante de las necesidades cuando se navega lentamente o se está fondeado. El barco se vuelve entonces autónomo para usos estáticos, como la música, la electrónica y la recarga de electrodomésticos.

Pero la producción sigue siendo limitada en relación con la potencia necesaria a altas velocidades. En este caso, la energía solar actúa como respaldo, no como fuente principal de energía a altas velocidades.
Arquitectura ligera y elección de materiales
Con un peso declarado de unos 700 kg en orden de marcha, el Amy se posiciona como una unidad ligera. Esta baja masa favorece el ahorro de combustible y limita la potencia necesaria para alcanzar velocidades de planeo.

La distribución de la cubierta es abierta, con un solárium en proa y una distribución modular. La elección de una consola central o lateral permite adaptar la embarcación a diferentes usos, ya sea para crucero, pesca o relax. La cubierta de corcho natural mejora el confort térmico y el agarre, un detalle que tiene sentido en una unidad expuesta al sol.
Ergonomía y equipamiento diseñados para la sencillez
El Amy dispone de un completo sistema de navegación con plotter y sonda de profundidad, así como de un sistema de gestión centralizada de la propulsión y la energía. El sistema de infoentretenimiento facilita su manejo, especialmente para los usuarios poco familiarizados con la propulsión eléctrica. El equipamiento está pensado para el confort durante todo el día, con recarga inalámbrica, sistema de audio y opciones como ducha de mano y nevera. La ausencia de ruidos y olores también cambia la experiencia a bordo, sobre todo cuando se está fondeado o en zonas sensibles.
Posicionamiento en el mercado y límites de uso
Con un precio a partir de 60.000 euros, impuestos excluidos, el Amy se sitúa en un segmento asequible para un barco eléctrico de su tamaño, dirigido tanto a clientes particulares como a bases de alquiler y vías navegables interiores. Los mercados nórdico y lacustre parecen compatibles con este tipo de propulsión.
Pero este posicionamiento tiene claros límites. El Amy no está diseñado para navegar con mar gruesa ni para largas travesías a gran velocidad. La autonomía sigue dependiendo del perfil de navegación y de las condiciones meteorológicas. En definitiva, Elvene ha creado un barco coherente con los cambios en las prácticas de navegación. Menos distancia, más tiempo fondeado y más atención a la energía a bordo. Queda por ver cómo encajarán estas unidades en los usos reales de los navegantes.

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