La reforma del TAEMUP, prevista para el 1 de enero de 2027, modificará una serie de parámetros bien conocidos por los navegantes. La eslora del casco, la potencia del motor, la fiscalidad del gasóleo... son parámetros que cambian y que repercuten directamente en el coste de explotación de una embarcación.
Un impuesto estructurante para la economía náutica
La TAEMUP sigue siendo una contribución central en el ecosistema náutico. La debe pagar el armador el 1 de enero, bajo pabellón francés, y la recaudan las autoridades de asuntos marítimos.
Financia varias partidas directamente relacionadas con la navegación. El Conservatoire du littoral, la SNSM, el desguace de barcos al final de su vida útil, pero también el presupuesto del Estado.
Para un navegante, este impuesto se añade a una lista ya conocida. Atraque en puerto, mantenimiento, seguro, combustible. Para una embarcación familiar, representa una partida adicional que hay que incluir en el momento de la compra.
El umbral de 7 metros, aún decisivo para el casco
La longitud del casco sigue siendo un primer filtro. Por debajo de 7 m, el casco no está gravado.
Esto afecta a una gran parte del mercado. Un Cap Camarat 6.5, un Merry Fisher 605 o incluso ciertos barcos familiares semirrígidos siguen estando exentos en este punto. Estas unidades, que a menudo se utilizan para excursiones de un día o salidas de pesca, conservan su ventaja fiscal.
Pero este límite muestra rápidamente sus efectos. Un Cap Camarat 7.5, aunque cercano en programa, cambia de categoría y entra en el ámbito de aplicación del impuesto.
La potencia del motor se convierte en el criterio central

A partir de 2027, la lectura se hace más sencilla. El impuesto se basará únicamente en la potencia, con un umbral de exención de 163 CV. Por debajo de ese nivel, no hay impuesto sobre el motor.
Tomemos dos configuraciones concretas. Un Cap Camarat 6.5 equipado con un motor de 150 CV está totalmente exento de impuestos. En cambio, la misma embarcación con un motor de 200 CV sólo está sujeta a impuestos por su motor.

Este cambio elimina las diferencias basadas en la cilindrada del motor. Un Mercury, Yamaha o Suzuki de 300 CV recibirá ahora el mismo trato.
Diferencias que afectan a la elección del motor
Los efectos de la reforma varían en función de la configuración.
Un Cap Camarat 7.5 con un motor de 225 CV, que actualmente está exento, estará ahora sujeto a un impuesto de unos 503 euros. Esto supone una nueva carga para un modelo muy utilizado en las rutas costeras.

Por el contrario, algunos motores de mayor potencia están menos penalizados. Un motor de 300 CV, que antes se gravaba con unos 924 euros, ahora se reduce a unos 740 euros. Un motor de 250 CV se gravará con unos 577 euros.
En la práctica, la diferencia entre 200, 250 y 300 CV es cada vez menor. Para los navegantes, la elección de un motor más potente resulta menos disuasoria desde el punto de vista fiscal.
Los intraborda diésel recuperan potencia
Las embarcaciones diesel intraborda están cambiando claramente su régimen fiscal.

Hasta ahora, su menor cilindrada limitaba la fiscalidad. Con un planteamiento basado en la potencia, esta ventaja desaparece.
Un Jeanneau DB 43 equipado con dos motores de 380 CV ilustra esta evolución. La potencia acumulada se convirtió en el factor determinante, lo que condujo a un aumento de la fiscalidad.
Esto se aplica directamente a las casas flotantes y los cruceros, donde la potencia instalada es elevada.
Indemnizaciones y situaciones específicas que deben tenerse en cuenta
En determinados casos, puede reducir la factura. La bandera de Córcega ofrece una rebaja de hasta el 10%, siempre que demuestres un vínculo con la isla, el puerto base o el uso.
La edad de la embarcación también es un factor a tener en cuenta. Después de unos diez años, se aplica un descuento que favorece a las embarcaciones de segunda mano.
Para afinar el cálculo, las autoridades disponen de un simulador oficial. Permite anticipar el importe exacto en función de la configuración.
Una nueva parrilla de lectura para navegantes de recreo
Con esta reforma, el TAEMUP se aclara. Prima la potencia del motor, desaparecen las diferencias entre tecnologías y evolucionan los umbrales.
Pero en el pontón, la lógica sigue siendo la misma. Elegir un barco no es sólo cuestión de impuestos. El programa de navegación, el consumo de combustible, el mantenimiento y la reventa son criterios decisivos.
Y a la hora de firmar, lo mejor es mirar todos los cargos. TAEMUP es solo una pieza del rompecabezas, pero en 2027 será una parte mayor de la ecuación.

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