Amel 60, prueba de mar y vida a bordo, cabina central, autonomía y opciones técnicas


Dos días en el mar y una noche a bordo nos dan una idea del programa real del Amel 60. Detrás de los volúmenes y el equipamiento, varias elecciones técnicas guían su utilización. Vea este vídeo para saberlo todo sobre las elecciones técnicas y de confort de este yate excepcional.

Dos días en el mar nos permitirán observar cómo se organiza el Amel 60 en torno a un objetivo preciso: facilitar la navegación en un yate de aguas azules.

Un diseño de cubierta centrado en la bañera

La bañera central es el centro neurálgico de la embarcación. Protegida por un cobertizo rígido, alberga los mandos principales. Se puede acceder a los winches eléctricos, los enrolladores de vela y los instrumentos de navegación sin moverse de la cubierta.

Las maniobras se realizan desde esta zona. Génova, mayor enrollable y trinqueta (opcional) se controlan desde la bañera. Las drizas se devuelven sobre raíles, liberando las cubiertas laterales.

Y la cubierta permanece despejada para el tráfico. Los púlpitos rígidos de acero inoxidable rodean el barco, y las pasarelas son anchas y sin obstáculos. El acceso a los tambuchos y al equipo de amarre sigue siendo directo.

Un equipo diseñado para facilitar su uso

El mástil de carbono reduce el peso superior. Contribuye al equilibrio general del yate, especialmente en fondeo. La superficie vélica es de unos 165 m² en ceñida, divididos entre mayor y génova.

Los enrolladores eléctricos permiten ajustar la vela sin salir de la bañera. Una vela de estay autovirante puede completar el plano vélico para una navegación de ceñida. Para velas más ligeras, hay disponible un sistema de enrollado desmontable.

El objetivo general es simplificar la gestión de las velas para la navegación con poca tripulación.

Equipamiento de cubierta orientado a la autonomía

En proa, el fondeo se basa en un molinete con 100 metros de cadena. Se puede añadir un segundo sistema. El cofre de acero inoxidable sujeta el ancla y las velas de proa.

Los armarios de cubierta ofrecen mucho espacio. En la popa, hay una amplia zona para guardar el equipo de buceo, la embarcación auxiliar o el equipo voluminoso. El acceso a la mecha del timón y al timón de emergencia se realiza directamente desde la bañera de popa.

La plataforma de baño hidráulica incorpora una escalera telescópica. Facilita la entrada y salida del agua.

Arquitectura técnica centralizada

Debajo de la bañera, la sala de máquinas alberga el equipo principal. Aquí están instalados el motor diésel de 175 CV, el generador, los convertidores y los sistemas de producción de agua.

La potabilizadora produce unos 220 litros por hora. Los depósitos contienen 900 litros de combustible y 700 litros de agua dulce. Los sistemas funcionan con baterías de litio de 24 V.

Esta centralización facilita el acceso para el mantenimiento. Todos los componentes técnicos permanecen accesibles desde una posición de pie.

Autonomía energética integrada en el diseño

El yate tiene paneles fotovoltaicos instalados en el techo y los pescantes. La capacidad total puede ampliarse con módulos adicionales.

Los electrodomésticos funcionan con electricidad. Las placas de inducción, los hornos, los lavavajillas y las lavadoras funcionan con pilas o un generador.

Esta configuración garantiza la continuidad de uso a bordo, tanto en fondeo como en navegación.

Acondicionamiento interior diseñado para la vida a bordo

El interior se organiza en torno a un salón amplio y luminoso. La mesa de cartas está situada cerca de la bañera, con un repetidor de instrumentos.

La cocina se extiende hasta el pasillo, con abundante espacio de almacenamiento y equipamiento. Los sistemas de cierre de los cajones permiten utilizarlos mientras se navega.

Tres camarotes dobles, cada uno con cuarto de baño con ducha. El camarote del armador está en popa, con espacio de almacenamiento y dedicado.

Y a bordo, la circulación sigue siendo fluida. Los volúmenes separan los espacios habitables manteniendo la continuidad entre el interior y el exterior.

Con sus 19 metros de eslora y su diseño centrado en la bañera, el Amel 60 forma parte de un programa de yates oceánicos en los que la gestión a bordo, la autonomía y el espacio desempeñan un papel fundamental en la experiencia de navegación.

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