En alta mar frente a Saint-Raphaël: silencio del motor y velocidad en código 0

Poco viento, buena mar, silencio eléctrico: una prueba con 5 nudos no es necesariamente reveladora. Pero no se puede elegir el tiempo. En un catamarán de casi 16 metros, la magia nunca está garantizada. Sin embargo, el Leopard 52 tiene una cualidad poco común: sigue siendo vivaz, fácil de manejar y, sobre todo, coherente en su promesa de uso.

Salir de puerto: el inesperado lujo del silencio cercano

A finales de año, las luces y la calma invernales nos dan la bienvenida para nuestra navegación de prueba frente a Saint Raphaël. Las previsiones meteorológicas anunciaban un viento del Oeste de sólo 5 nudos. En cuanto salimos del puerto de Santa Lucía, una impresión domina: la calma. No la calma "relativa" de un diesel bien aislado, sino el silencio total que cambia el ambiente a bordo. En nuestra unidad, la propulsión es eléctrica: lo único que se oye es el agua fluyendo por los cascos.

En el Leopard 52, el sistema de propulsión híbrido Joool se basa en dos motores eléctricos de 25 kW alimentados por dos baterías de litio de 27 kWh, recargadas por 1600 W de paneles solares y un generador de 24 kW. En el uso diario, a 5 nudos, el consumo se mantiene contenido en torno a 4 kW por motor, lo que significa que el barco puede durar más de 5 horas sólo con las baterías en buenas condiciones de sol, lo que es estupendo para maniobras silenciosas o navegación costera sin emisiones directas. La adición del generador cambia la ecuación, con una autonomía muy larga y una seguridad real para los trayectos largos. Pero a pleno gas, la autonomía de las baterías es inferior a 2 horas.

Le générateur est stocké dans le coffre avant
El generador se guarda en el maletero delantero

Este tipo de sistema de propulsión ofrece confort acústico, flexibilidad de uso para un público exigente y un consumo reducido de combustible a regímenes moderados. Pero requiere una gestión cuidadosa de la energía y sigue dependiendo del grupo electrógeno para mantener una mayor autonomía a lo largo del tiempo. El principal inconveniente es el precio de esta opción, casi 250.000 euros más cara que un motor convencional.

Todas las maniobras en cabina: el verdadero "plus" de las tripulaciones con poca tripulación

En el Leopard 52, la bañera se ha diseñado como un puesto de mando completo: aquí se realizan todas las maniobras. Código cero, escotas, drizas, rizos... la idea es poder manejarse sin correr de un lado a otro. Eso es exactamente lo que esperamos de un gran catamarán moderno: reducir la fatiga y hacerlo todo más seguro.

Lo más destacado es el acceso directo a las escotas del foque desde el puesto de mando. Esto no ocurre en todos los catamaranes de crucero, y con poco viento resulta inestimable: se puede ajustar, trimar, aflojar y encontrar el compromiso adecuado sin salir de la zona de control.

El puesto de gobierno es cómodo y está protegido, con una sólida barra antivuelco, protección contra el sol, instrumentos al alcance de la mano y mandos agrupados.

Código cero en el exterior: una respuesta lógica al tiempo ligero

En 5 nudos reales, sacar el código cero es casi evidente. Miramos su amura en el bauprés, diseñado para ser desmontable o elevado para facilitar la vida en puerto. Una vez más, la filosofía es clara: ofrecer prestaciones sin complicar el manejo.

El Leopard 52 se mueve, y en estas condiciones, eso ya es una buena señal. Nos estamos acomodando en ángulos razonables, favoreciendo el planeo.

El Leopard 52 tiene un 17% más de superficie vélica que el Leopard 50, y el mástil es un metro más alto. En este caso, el astillero trata de compensarlo con un plano vélico más ambicioso y algunas elecciones de aparejo pertinentes: génova solapada, traveller ajustable en el techo del cofre, organización racional de las maniobras.

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