Considerada durante mucho tiempo marginal en el sector offshore, la propulsión eléctrica gana terreno poco a poco en los catamaranes oceánicos. Desde su creación en 2019, Windelo es uno de los pocos constructores de barcos que ha estructurado toda su gama en torno a esta lógica energética, con unidades diseñadas desde el principio para integrar baterías de litio, producción solar e hidrogeneración.
El fabricante francés amplía ahora su gama con la llegada de una nueva arquitectura híbrida denominada Doble Propulsión. Esta configuración completa la propulsión eléctrica de serie que ya ofrecen los Windelo 50, 54, 58 y 62. Detrás de este desarrollo técnico se esconden varias cuestiones de interés directo para los navegantes oceánicos: la autonomía real del motor, la gestión de la energía a bordo, los usos cotidianos de los navegantes y los límites actuales de la navegación oceánica totalmente eléctrica.
Propulsión eléctrica diseñada para aplicaciones de crucero reales
En Windelo, la propulsión eléctrica sigue estando en el centro del proyecto técnico del astillero. A diferencia de algunos sistemas híbridos que se añaden a posteriori, la arquitectura energética de los catamaranes se ha diseñado desde el principio en torno a la eficiencia energética y la producción a bordo.

En los modelos de 50 a 55 pies, el sistema combina dos motores Bellmarine de 20 kW, un banco de baterías de litio de 48 V de unos 60 kWh y un generador de 48 V para ampliar la autonomía durante los viajes largos a motor.
La producción de energía se basa en varias fuentes combinadas: paneles fotovoltaicos, generación de hidrógeno y turbinas eólicas de 48 V. En el futuro Windelo 62, la superficie solar puede alcanzar hasta 8.000 W.
En la práctica, esta configuración permite unas cuatro horas de navegación a 6 nudos en modo 100% eléctrico. Esto cubre una gran parte de los usos cotidianos de un catamarán de crucero: salida de puerto, aproximación a fondeaderos, navegación costera o viajes cortos sin viento.
Y es precisamente en estas fases donde los beneficios son más perceptibles para las tripulaciones: silencio a bordo, ausencia de vibraciones, eliminación de olores a combustible y reducción del consumo de combustibles fósiles.
Por qué Windelo introduce ahora la propulsión híbrida
Sin embargo, la llegada de la Doble Propulsión marca un cambio importante en el enfoque del astillero. Aunque Windelo sigue defendiendo la propulsión totalmente eléctrica como solución de referencia, el fabricante también reconoce las necesidades de algunos navegantes oceánicos que buscan una mayor autonomía del motor para travesías largas. La nueva arquitectura híbrida combina dos motores de combustión de 57 CV en propulsión a vela con dos motores eléctricos Bellmarine de 18 kW. El sistema también utiliza un paquete de baterías de litio de 48 V, generación de hidrógeno, energía solar y eólica.

El objetivo sigue siendo favorecer la energía eléctrica en las situaciones más frecuentes. Según Windelo, más del 80% del tiempo de uso del motor en un catamarán de crucero de larga distancia se emplea en periodos cortos: maniobras, fondeo o navegación lenta. Para las travesías más largas a motor, sobre todo en zonas sin viento o durante los viajes de entrega, toman el relevo los motores de combustión interna, que proporcionan una autonomía de entre 600 y 800 millas náuticas.
Este enfoque también pretende tranquilizar a una parte del mercado que aún duda de la energía totalmente eléctrica en los programas transoceánicos.
La gestión de la energía se ha convertido en un elemento central de los catamaranes modernos
Más allá de la elección entre la combustión interna y la energía eléctrica, la cuestión principal ahora es la gestión global de la energía a bordo.
Hoy en día, los catamaranes oceánicos están equipados con equipos que consumen cada vez más energía: potabilizadoras, aire acondicionado, electrónica, inducción, informática y producción de agua caliente. En este contexto, la propulsión se está convirtiendo en un elemento más de un sistema energético global que debe optimizarse constantemente.

Windelo lleva varios años trabajando con Bellmarine en la integración de los distintos sistemas eléctricos. Esta colaboración se ha centrado especialmente en la compacidad de las instalaciones, la eficacia de las cadenas de propulsión y la gestión automatizada de los flujos de energía. La doble propulsión también permite configuraciones mixtas originales, con un motor de combustión por un lado y propulsión eléctrica por otro para limitar el consumo global. Una solución todavía poco frecuente en los yates de serie.
El mercado de catamaranes de alta mar evoluciona rápidamente
La llegada de esta nueva gama también se produce en un momento de rápidos cambios en el mercado de los multicascos de crucero.
Los armadores buscan ahora embarcaciones capaces de producir una parte importante de su energía a bordo, limitando al mismo tiempo las restricciones asociadas al combustible y al mantenimiento. Al mismo tiempo, sin embargo, las expectativas siguen siendo altas en términos de polivalencia, autonomía y capacidad para mantener velocidades medias elevadas en largas distancias.
Esta tendencia está impulsando a los fabricantes a aumentar el número de soluciones híbridas intermedias, en lugar de hacer un cambio inmediato a vehículos 100% eléctricos. En Windelo, esta estrategia se refleja también en la llegada de los nuevos Windelo 58 y 62. Estos cruceros de largo alcance se han desarrollado en torno a superficies fotovoltaicas más grandes, mayores capacidades energéticas y una arquitectura técnica diseñada desde el principio para integrar estos sistemas de propulsión.
En la navegación oceánica, la cuestión ya no es si la electricidad tiene cabida a bordo, sino cómo adaptar estas tecnologías a las necesidades reales de los navegantes de larga distancia.

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