Un sucesor esperado... presentado como un golpe de teatro
El Leopard 52 no siguió el escenario clásico de un lanzamiento "planificado" de antemano, con bromas y una comunicación meticulosa. Fue una gran sorpresa, sobre todo en el último Cannes Yachting Festival, donde ni se anunció ni se esperaba. En un sector en el que los nuevos productos suelen conocerse incluso antes de su estreno mundial, este debut causó una gran impresión. Y no es para menos: el 52 toma el relevo de un modelo probado, el Leopard 50, producido a gran escala y considerado uno de los pilares de la flota del astillero.
El objetivo de este cambio no es simplemente "modernizar una silueta". Representa una actualización más profunda: mejorar la vida a bordo, aumentar la facilidad de manejo e integrar, de forma más visible, una reflexión sobre la energía y la eficiencia, dos temas que se han convertido en centrales, incluso en los catamaranes oceánicos.
Una filosofía basada en la solidez y el uso real
Los catamaranes Leopard, construidos en Sudáfrica en colaboración con Robertson & Caine durante varias décadas, son famosos por su enfoque pragmático: barcos diseñados para durar, resistir, ser reparados y sobrevivir a las estaciones. Esta cultura también procede del ADN de su flota: los Leopard son muy utilizados por operadores como Moorings y Sunsail, donde los barcos viven intensamente, a veces con tripulaciones poco cuidadosas. En este contexto, la robustez no es un lujo: es una elección económica y operativa. Y lo que vale para un fletador también vale para un propietario privado: menos fragilidad, menos mantenimiento, más tranquilidad.

En el 52, esta filosofía es evidente desde el principio: el barco parece grande, elevado sobre el agua, impresionante desde el muelle. La sensación de espacio se percibe incluso antes de subir a bordo. Pero la ambición no es sólo volumétrica. Leopard también quiere optimizar la ergonomía, la circulación y la comodidad de uso en todas las fases "reales" de un crucero: salida de puerto, maniobras de atraque, vida en cubierta, cocina en el mar y navegación con tripulación reducida.
Innovación para la sencillez: modernidad "útil
El Leopard 52 cuenta con innovaciones que buscan simplificar en lugar de complicar: gestión centralizada, espacios modulares y opciones energéticas coherentes. El ejemplo más evidente, desde el principio de la prueba, es el motor híbrido-eléctrico Joool (opcional), que confiere al barco un aire diferente. Sobre el papel, el concepto es seductor. En la práctica y para el bolsillo, algunos puntos deben mejorarse.

En la misma línea, Leopard ha diseñado una zona en el techo del carruaje para integrar paneles solares empotrados (de hasta 1.600 W según la configuración), con el objetivo de mantener la estética limpia y maximizar la eficiencia. La idea es clara: la energía no es un complemento de bricolaje, sino un parámetro integrado en el diseño del barco.
Más vela, más ambición: el 52 también quiere "navegar
El riesgo, en los grandes catamaranes, es caer en la trampa del "todo confort" en detrimento de la manejabilidad a vela. Leopard no parece querer caer en esta tentación. El astillero ha anunciado una evolución significativa: en comparación con el Leopard 50, el 52 ha ganado un metro de mástil y alrededor de un 17% más de superficie vélica en ceñida, hasta alcanzar unos 170 m² (según los datos facilitados). No es poca cosa: en un multicasco de este tamaño, la relación superficie/peso sigue siendo una palanca clave para mantener la vida en vientos ligeros y la eslora en cuanto se instala la brisa.
Esta búsqueda de prestaciones "razonadas" va acompañada de características de aparejo muy apreciadas en un barco de crucero: génova solapada, traveller ajustable en el cofre y una disposición pensada para que la conducción del barco no esté reservada a tripulaciones muy experimentadas.
Una promesa: versatilidad y longevidad
Básicamente, la génesis del Leopard 52 nos habla de una ambición sencilla: crear un catamarán capaz de cubrir varios programas sobre la misma base. Una versión diesel clásica para los que prefieren lo conocido, una versión híbrida/eléctrica para los que desean una relación diferente con el motor, y una arquitectura interior que puede ir de 3 camarotes "armador" a 6 camarotes "chárter".

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