El regreso de Lucietta al Salón Náutico de Venecia, organizado del 27 al 31 de mayo de 2026 en el Arsenale de Venecia, es mucho más que un mero ejercicio estilístico de embarcaciones eléctricas. Este taxi acuático de 9,30 m, diseñado por Nauta y construido por el astillero Serenella de Murano, cristaliza una serie de cuestiones a las que se enfrentan las ciudades portuarias y los operadores de transporte marítimo urbano: reducción del ruido, espacio disponible a bordo, autonomía real, integración de baterías y adaptación a las infraestructuras históricas.
La embarcación también acaba de recibir una mención honorífica en los premios ADI Compasso d'Oro, la distinción italiana al diseño industrial. Pero detrás de este premio, las cuestiones más interesantes se refieren al uso cotidiano de la embarcación en los canales de Venecia y a los compromisos que impone la propulsión eléctrica.

Un taxi eléctrico frente a las limitaciones específicas de Venecia
Navegar en Venecia impone límites poco habituales en otros lugares. La anchura de los canales, la altura de los puentes, las zonas de paso limitadas, los muelles estrechos y el denso tráfico obligan a los arquitectos navales a trabajar con unas restricciones muy estrictas.
Lucietta mide 9,30 metros de largo, 2,25 metros de ancho y tiene un calado de 2,10 metros. Este formato le permite conservar las proporciones tradicionales de los taxis venecianos al tiempo que incorpora propulsión eléctrica. Según Nauta, las dimensiones de la embarcación se definieron tras estudiar planos históricos de taxis en la laguna y conversaciones con operadores locales.

Este trabajo sobre el volumen responde a una dificultad bien conocida por los diseñadores de barcos eléctricos: el peso y el volumen de las baterías. En un barco convencional de combustión interna, el compartimento del motor y la transmisión ocupan mucho espacio en el casco. En un barco eléctrico, la distribución del peso cambia por completo.
Y ahí es donde entra Lucietta. La embarcación tiene capacidad para 14 pasajeros, con más espacio disponible a bordo que un taxi convencional de dimensiones equivalentes. La desaparición de un voluminoso motor diésel libera varias zonas habitualmente ocupadas por componentes mecánicos.
La cuestión del espacio se está convirtiendo en un tema central en el sector del transporte acuático urbano. En Venecia, la comodidad de los pasajeros cuenta, pero también la rentabilidad del barco. Cada asiento ganado cambia la operativa diaria.

La autonomía sigue siendo la verdadera vara de medir de los barcos eléctricos profesionales
En la navegación urbana, la autonomía sigue siendo el principal tema de debate en torno a las unidades eléctricas. Por encima de todo, los operadores quieren saber si la embarcación puede prestar un servicio de un día completo sin estar fuera de servicio durante largos periodos.
Repower afirma que Lucietta puede funcionar durante una jornada laboral completa sin recarga intermedia. No se han dado cifras precisas sobre la capacidad de la batería o la velocidad de crucero, pero este anuncio demuestra que el proyecto está claramente orientado al uso profesional cotidiano y no es una simple demostración tecnológica.
El contexto veneciano era en parte propicio para este tipo de propulsión. Las velocidades son bajas, las distancias relativamente cortas y la aceleración limitada. Este perfil de navegación reduce mucho el consumo de energía en comparación con una embarcación costera rápida.

Pero el funcionamiento intensivo de un taxi acuático plantea otras limitaciones. Las baterías tienen que soportar repetidos ciclos de carga, los sistemas de refrigeración tienen que funcionar con las altas temperaturas del verano y las tareas de mantenimiento tienen que ser sencillas para unos operarios que a veces trabajan 7 días a la semana.
Y luego está la cuestión de las infraestructuras portuarias. El despliegue de taxis eléctricos presupone también la instalación de terminales adecuados en zonas de espera, pantalanes técnicos y muelles profesionales. Sin esta red, la autonomía teórica pierde rápidamente su atractivo.
El tema interesa ahora a varias ciudades portuarias que se enfrentan a la contaminación acústica y por motores diésel en los centros históricos. Venecia se está utilizando como laboratorio a gran escala.

Reciclado de materiales: el casco y el vidrio de Murano como banco de pruebas
El otro aspecto técnico del proyecto se refiere a los materiales utilizados a bordo. Lucietta ha adoptado un casco que incorpora fibra de carbono reciclada y cristal de Murano regenerado.
El reciclaje de materiales compuestos en el sector náutico sigue siendo una cuestión compleja. Las fibras de carbono son ligeras y rígidas, pero su reutilización industrial sigue siendo difícil a gran escala. Por eso, los constructores de barcos buscan soluciones que limiten la cantidad de residuos generados durante la producción y el desmontaje.
El proyecto Lucietta se inscribe en este enfoque experimental. El vidrio utilizado a bordo procede de una tecnología desarrollada por Rehub, una empresa con sede en Murano. El objetivo es reintroducir los residuos de la fabricación de vidrio en una nueva cadena de producción que pueda utilizarse en el sector náutico.
Pero este enfoque también plantea una serie de cuestiones prácticas a los profesionales. El envejecimiento a largo plazo de los materiales reciclados en un entorno marino está aún poco documentado. Habrá que observar con el tiempo la resistencia a las vibraciones, el comportamiento frente a la humedad salina y la facilidad de reparación.
En los próximos años, los constructores de barcos probablemente tendrán que encontrar un equilibrio entre rendimiento medioambiental, coste industrial y facilidad de mantenimiento. Al fin y al cabo, un barco profesional pasa gran parte de su vida en funcionamiento intensivo.

Entre herencia veneciana y diseño contemporáneo, el difícil equilibrio de los taxis del mañana
En Venecia, la apariencia de un barco nunca es una consideración secundaria. Los taxis acuáticos forman parte directa del paisaje y la identidad visual de la ciudad. Nauta explica que ha querido preservar los códigos históricos de las embarcaciones venecianas introduciendo al mismo tiempo elementos estilísticos vinculados a la propulsión eléctrica. La empresa lo llama una reinterpretación contemporánea del taxi lagunar tradicional.

Por tanto, el barco eléctrico urbano debe responder a una serie de expectativas a veces contradictorias: reducir el ruido, reducir las emisiones, mantener una silueta compatible con el entorno local y mantener un nivel de servicio aceptable para los operadores.
Y esta transición no sólo afecta a Venecia. Otros puertos europeos observan de cerca estos experimentos, sobre todo en zonas turísticas donde aumenta la presión medioambiental.

Compasso d'Oro confirma el creciente interés por el diseño naval para la movilidad marítima urbana
La Mención de Honor de Lucietta en el Compasso d'Oro también refleja un cambio en la forma de ver las embarcaciones de transporte urbano. Consideradas durante mucho tiempo meras herramientas utilitarias, estas embarcaciones se están convirtiendo ahora en objetos de reflexión sobre la movilidad sostenible. El proyecto forma parte de la colección histórica del Compasso d'Oro, reconocida por el Ministerio de Cultura italiano.
Este reconocimiento también se aplica al trabajo de Nauta, estudio fundado por Mario Pedol y Massimo Gino en 1986. Conocido históricamente en el mundo de la náutica y los grandes veleros, el estudio ha trasladado ahora parte de su experiencia en el diseño de superyates a un barco urbano profesional.

Pero más allá de los premios, Lucietta es sobre todo un interesante indicador de la evolución actual de la náutica profesional. Los barcos eléctricos ya no se limitan a las embarcaciones de recreo o a los barcos de demostración de un día. Empiezan a utilizarse de forma intensiva, con limitaciones económicas y operativas mucho más estrictas.
Y en una ciudad como Venecia, donde cada ola acaba dejando su huella en los muelles y los cimientos, reducir el ruido y las vibraciones resulta casi tan importante como reducir las emisiones.

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