El Ouzel, un velero de 29 metros, supera con éxito sus primeras pruebas a vela

Las primeras pruebas en el mar del Ouzel se llevaron a cabo en la bahía de Penobscot, en el estado de Maine, en Estados Unidos. Este velero de 29 metros, construido a medida, tenía como objetivo validar las decisiones arquitectónicas y técnicas definidas varios años antes. Las primeras travesías arrojan luz sobre su comportamiento, su programa y las soluciones de compromiso adoptadas por sus diseñadores.

Las primeras pruebas en el mar del Ouzel permiten ahora evaluar las decisiones tomadas a lo largo de su desarrollo, desde la arquitectura naval hasta el aparejo y la organización de la cubierta.

Un casco diseñado para cruceros largos a gran velocidad

El Ouzel es un velero de 95 pies, es decir, casi 29 metros, construido por Rockport Marine con la colaboración de Langan Design Partners en el diseño naval, Mark Whiteley Design en el diseño de interiores y Marine Construction Management en la gestión del proyecto.

Su programa está claramente orientado a la navegación de alta mar, con travesías hacia latitudes altas y travesías de larga distancia. Las pruebas realizadas con brisa moderada demuestran que el barco es capaz de mantener velocidades superiores a los 12 nudos a vela de crucero, con picos anunciados de más de 13 nudos cuando el viento arreciaba.

Estas prestaciones siguen estando orientadas a facilitar el uso, más que a buscar exclusivamente la velocidad.

Un diseño de vela deliberadamente sencillo

Una de las decisiones más destacadas tiene que ver con el aparejo. El Ouzel cuenta con una vela mayor, un yankee, un tormentín de estay y un Code Zero para los vientos a favor. Esta configuración limita el número de cambios de vela y, al mismo tiempo, permite hacer frente a una amplia variedad de condiciones de navegación.

Para navegar con vientos fuertes o realizar maniobras repetidas cerca de la costa, un foque de poca cobertura puede sustituir al par de velas «Yankee» y a la vela de estay.

Este enfoque da prioridad a la facilidad de maniobra en un yate de este tamaño, sin renunciar a un elevado rendimiento de navegación.

Un calado considerable al servicio del rendimiento

Los propietarios han optado por un casco con un calado de 12 pies, es decir, unos 3,66 metros. Esta elección impone ciertas limitaciones de acceso en los fondeaderos poco profundos, pero mejora la capacidad de navegar contra el viento y la estabilidad a vela.

Según las primeras observaciones realizadas durante las pruebas, el barco navega contra el viento a unos 10 nudos y vira con un ángulo inferior a 90°. Con unos quince nudos de viento real navegando de ceñida, se han registrado velocidades cercanas a los 12 nudos.

Estas cifras confirman una tendencia hacia una navegación eficaz en largas distancias, en lugar de buscar la versatilidad en aguas poco profundas.

Un equilibrio entre arquitectura, construcción y ergonomía

Los distintos participantes en el proyecto destacan el trabajo realizado en la instalación de los sistemas, los pasajes de escucha, las líneas de visibilidad desde los puestos de mando y la integración de los equipos técnicos.

Las pruebas también tenían como objetivo comprobar el funcionamiento de todas las instalaciones hidráulicas, eléctricas, electrónicas y del aparejo. Los equipos presentes a bordo solo señalaron una breve lista de ajustes, como es habitual en la primera campaña de pruebas de un yate nuevo.

Las primeras impresiones destacan un comportamiento que se considera equilibrado, así como un manillar sensible que requiere poco esfuerzo.

Una comprobación antes de que los propietarios empiecen a utilizarlo

Más allá de las prestaciones puras, esta campaña de pruebas supone la culminación de varios años de diseño, cálculos y construcción. Sirve para validar las principales decisiones técnicas antes de la entrega del velero.

De este modo, el Ouzel se suma al segmento de los grandes veleros de crucero construidos a medida, con un programa claramente orientado a las travesías largas y los destinos lejanos, donde la capacidad de mantener una velocidad constante a vela sigue siendo una ventaja tanto para la comodidad como para la seguridad.