En el Canal de la Mancha, los buques de carga se suceden, las corrientes cambian rápidamente de dirección y las condiciones del mar pueden variar a veces en cuestión de minutos. Sin embargo, fue precisamente en este entorno donde Erwan Jauffroy logró una primicia mundial al cruzar el estrecho en un foil, sin vela ni motor. Una travesía de 104 millas realizada en 8 horas y 08 minutos, entre Beachy Head, cerca de Eastbourne, y Cherburgo.
Una travesía en la que solo la energía de las olas impulsa el foil
A primera vista, el reto parece difícil de entender. Sin embargo, el principio es relativamente sencillo. A diferencia del wingfoil, el windsurf o el kitesurf, Erwan Jauffroy no disponía de ningún medio de propulsión. Ni ala, ni vela, ni motor eléctrico.

Su foil avanzaba únicamente gracias a la energía contenida en el oleaje generado por el viento. Esta técnica, inspirada en el «downwind foil» y el «ocean pumping», consiste en aprovechar constantemente la velocidad de las olas para mantener el vuelo del foil sobre el agua.
Esta maniobra requiere una observación constante del mar. El surfista debe encadenar los cambios de apoyo, elegir las ondulaciones adecuadas y mantener la velocidad suficiente para no perder el equilibrio en ningún momento.
El Canal de la Mancha, un campo de pruebas mucho más exigente que el Mediterráneo
Tras su travesía entre Toulon y Calvi, realizada en 2024, Erwan Jauffroy se enfrentó a un entorno totalmente diferente.

El Canal de la Mancha concentra algunas de las corrientes más potentes de Europa. A ello se suma uno de los sistemas de separación del tráfico marítimo más transitados del mundo, por el que pasan cada día varios cientos de buques mercantes. La elección del momento meteorológico adecuado resultaba, por tanto, tan importante como las cualidades físicas del deportista.
La ruta se preparó junto con Charles Caudrelier y Éric Peron con el fin de encontrar el mejor equilibrio entre el estado del mar, la dirección del oleaje, el viento y la evolución de las corrientes. A pesar de esta preparación, el resultado del intento seguía siendo incierto.
Una media de 13 nudos en casi 104 millas
Una de las cifras más destacadas de esta travesía es la velocidad media.

Con una media de 13 nudos, Erwan Jauffroy navegó más rápido que muchos veleros de crucero en este mismo recorrido. Mantener este ritmo durante más de ocho horas exige una concentración constante. El más mínimo error de trayectoria o una pérdida de velocidad pueden interrumpir el vuelo del foil y obligar a volver a arrancar.
A esta dimensión técnica se suma un gran esfuerzo físico. Las piernas trabajan constantemente para controlar el foil, amortiguar los movimientos del oleaje y mantener el equilibrio.

Al llegar, el navegante menciona, por cierto, que la travesía ha sido agotadora, tanto mental como físicamente.
Un nuevo capítulo para las grandes travesías con foil

A sus 42 años, Erwan Jauffroy no es nuevo en los retos náuticos. Antiguo campeón de Francia de windsurf en 2004 y, posteriormente, director de varias revistas especializadas en deportes de deslizamiento durante dieciséis años, se ha consolidado en los últimos años como uno de los especialistas franceses en foil a través de su canal de YouTube.
Con esta travesía del Canal de la Mancha, suma un nuevo hito a su trayectoria tras la ruta Toulon-Calvi realizada en 2024.
Más allá del rendimiento deportivo, esta travesía demuestra que, hoy en día, es posible realizar una travesía en alta mar utilizando únicamente la energía de las olas, sin velas ni motor. Una demostración que amplía aún más los límites del foil de larga distancia.

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