Dentro de DMG Mori: bullicio, foils y una cabina avanzada, visita guiada a un barco IMOCA atípico


A pocas semanas de su botadura, el nuevo IMOCA DMG Mori desvela sus principales características técnicas. Diseñado por Guillaume Verdier, este monocasco cuenta con un casco de diseño único que incorpora un gran codaste. Esta arquitectura está concebida para optimizar el vuelo con poco viento, manteniendo al mismo tiempo la estabilidad del barco.

A medida que la flota IMOCA continúa su búsqueda de velocidad, los diseñadores exploran nuevas formas de mejorar el rendimiento sin salirse de las reglas. El nuevo DMG Mori, actualmente en fase de acabado en el astillero, ilustra perfectamente esta tendencia. Durante una visita técnica al barco, Stan Delbar, capitán del proyecto, detalló una serie de opciones de diseño que distinguen a este nuevo barco IMOCA de sus rivales. Con su casco rediseñado, sus foils de nueva generación y una ergonomía totalmente replanteada, al monocasco japonés no le faltan características únicas.

Un casco bullicioso para acercar el IMOCA al vuelo permanente

Lo primero que llama inmediatamente la atención es la forma del casco. El nuevo IMOCA, diseñado por Guillaume Verdier, tiene un gran busto, una protuberancia longitudinal visible bajo el casco e inspirada en gran medida en las investigaciones llevadas a cabo en las últimas generaciones de veleros voladores.

Según Stan Delbar, esta arquitectura acerca el concepto a un "monomarán", una fórmula que pretende extraer ciertas ventajas de los multicascos respetando las reglas de la IMOCA.

En términos prácticos, este segundo casco integrado bajo el casco principal está diseñado para ayudar a la embarcación a despegar a velocidades de viento bajas. El objetivo es mantener un vuelo relativamente bajo mientras se aumenta rápidamente la velocidad.

Este enfoque difiere de las anteriores generaciones de barcos IMOCA, que se centraban más en reducir la resistencia aerodinámica pura o en aumentar la potencia aerodinámica.

Un sistema de quilla adaptado a esta nueva arquitectura

La adopción de este bullicio tiene una serie de consecuencias estructurales. En particular, el pozo de la quilla debe incorporar un gran carenado para preservar la continuidad hidrodinámica del conjunto. Para acompañar los movimientos de la quilla basculante, los equipos han desarrollado un sistema especial para mantener el casco lo más limpio posible cuando la quilla pivota.

Esta evolución ilustra uno de los grandes retos de la nueva generación de barcos IMOCA: integrar formas cada vez más complejas limitando al mismo tiempo las perturbaciones hidrodinámicas.

Como resultado, el volumen interior de la embarcación es significativamente mayor que el de su predecesora.

Balastos alimentados por cucharas de bajo consumo energético

También se ha prestado especial atención al llenado de los tanques de lastre. El barco tiene cuatro volúmenes de lastre distribuidos entre la proa, los costados y la popa. Se abastecen mediante cucharas situadas en las secciones inferiores del casco.

Esta disposición tiene por objeto optimizar las transferencias de agua limitando al mismo tiempo las pérdidas de energía.

El lastre sigue siendo un elemento esencial del rendimiento de los barcos IMOCA modernos. Al desplazar varios centenares de litros de agua en función de las condiciones encontradas, el patrón modifica el trimado y el equilibrio del barco para aprovechar al máximo la potencia de los foils.

Una cabina delantera para acercar al patrón al centro neurálgico

Otra novedad llamativa es la bañera. En la historia de los barcos IMOCA, las cabinas han ido retrocediendo poco a poco. En el DMG Mori, avanzan.

El puesto de trabajo se encuentra ahora justo detrás del mástil, muy a proa de la embarcación. Esta disposición acerca al patrón al centro de gravedad y a los principales sistemas de trimado.

Esta organización está cambiando profundamente la vida a bordo. La zona de maniobra se convierte en un espacio integrado donde se concentran el gobierno, el control de las velas y la gestión de los sistemas de a bordo. Por otra parte, esta parte del barco se convierte en una zona húmeda que debe vaciarse eficazmente después de cada carga de agua.

Láminas diseñadas para volar más bajo y absorber los impactos

Los nuevos foils son uno de los aspectos más vigilados del proyecto. Fabricados casi íntegramente en composite, tienen una geometría diseñada para estabilizar el vuelo a baja altura sobre el agua.

El sistema de sintonización permite actuar simultáneamente sobre varios parámetros para ajustar la potencia desarrollada por el florete y su comportamiento dinámico.

Los ingenieros también han incorporado elementos amortiguadores en forma de elastómeros para absorber parte de las fuerzas generadas por los impactos con el mar.

Además, el cilindro de ajuste tiene una presión máxima preestablecida. Si se alcanza este límite, el sistema libera automáticamente parte de la tensión para reducir la carga aplicada a la lámina.

Este tipo de protección es esencial en embarcaciones capaces de alcanzar altas velocidades durante varios días seguidos.

Ergonomía diseñada para travesías largas

A pocas semanas de la botadura, los equipos trabajan sobre todo en el acondicionamiento interior, la electrónica de a bordo y los puestos de mando.

La ergonomía desempeña un papel central en el desarrollo de los modernos barcos IMOCA. El rendimiento ya no depende únicamente de la velocidad potencial del barco, sino también de la capacidad del patrón para mantener un alto nivel de compromiso durante varias semanas.

El almacenamiento de equipos ilustra esta evolución. La tradicional estiba lateral del equipo tiende a desaparecer en favor de la gestión longitudinal de la carga. Las bolsas para las velas y el equipo se desplazan ahora a proa y popa para influir más en el trimado y el centro de gravedad de la embarcación.

Una identidad japonesa hasta el último detalle

DMG Mori también está orgullosa de sus raíces japonesas. Se han integrado a bordo varios elementos decorativos inspirados en la cultura japonesa. La decoración de los foils y del casco evoca el mundo de las katanas, en consonancia con la identidad del socio titular.

Más allá del aspecto visual, esta dimensión cultural acompaña a un proyecto que pretende fusionar las tecnologías de vanguardia con las tradiciones marítimas japonesas.

A pocos días de su botadura, el nuevo IMOCA DMG Mori se presenta como uno de los proyectos más seguidos de esta generación. Su arquitectura bulliciosa, sus foils concebidos para estabilizar el vuelo y su puesto de pilotaje avanzado atestiguan una búsqueda permanente de equilibrio entre potencia, control y facilidad de manejo. Ahora, las primeras pruebas en el mar permitirán comprobar si las promesas del diseño de Guillaume Verdier se traducen en beneficios reales en el agua.

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