Cada campaña científica en la Antártida enfrenta a las tripulaciones a unas condiciones de navegación que se encuentran entre las más exigentes del mundo. Además de los instrumentos de navegación clásicos, el velero Malizia Explorer cuenta a bordo con un sistema de visión artificial desarrollado por SEA.AI. Esta colaboración no se limita al uso de un equipo de detección. También permite mejorar los algoritmos gracias a los datos recopilados en uno de los entornos más difíciles para la navegación.
Detectar el hielo que el radar no siempre detecta
El radar sigue siendo la herramienta principal para detectar los grandes icebergs. Sin embargo, los bloques de hielo de tamaño medio, a veces denominados «growlers», suponen una amenaza especial. Su escasa altura sobre la superficie reduce su señal de radar, aunque conservan una masa suficiente para causar graves daños al casco.

Es en esta situación donde entra en acción el sistema SEA.AI. Gracias a una cámara orientada hacia delante y a algoritmos de visión artificial, analiza constantemente el entorno de la embarcación para identificar los obstáculos flotantes y alertar a la tripulación.
El capitán Jonathan Morice resume así la importancia de esta ayuda:
«Tenemos el radar, que es bastante fiable para los icebergs grandes. Pero luego están esos icebergs de tamaño medio, muy pesados, que pueden causar muchos daños. El radar no siempre los detecta porque no sobresalen mucho del agua. Para eso contamos con SEA.AI».
Una herramienta de apoyo a la toma de decisiones que complementa los instrumentos de a bordo
A bordo del Malizia Explorer, la interfaz SEA.AI permanece visible durante la navegación. El sistema funciona en paralelo al radar, al AIS y al resto de información de navegación, sin sustituirlos.

La cámara transmite de forma continua las imágenes analizadas por la inteligencia artificial. Cuando se identifica un objeto, este aparece en la pantalla de control para llamar la atención del navegante. El sistema también ha resultado útil para observar la fauna marina. De este modo, las tripulaciones han podido detectar ballenas y otros mamíferos marinos antes de observarlos a simple vista.
Una de las observaciones formuladas por la tripulación se refiere a la cámara térmica a bordo. Contrariamente a lo que se suele creer, un iceberg sigue siendo identificable mediante termografía gracias al contraste de temperatura con el agua circundante. Esta diferencia térmica permite distinguir el hielo incluso en la oscuridad.
Jonathan destaca este punto:
«La cámara ha sido muy útil durante las misiones en la Antártida. También me ha sorprendido la versión térmica. Aunque pensemos que un iceberg está frío, la diferencia de temperatura con el océano permite detectarlo con facilidad, incluso de noche».
Las misiones antárticas también sirven para poner a prueba los algoritmos
La colaboración entre SEA.AI y Team Malizia se remonta a los primeros años de desarrollo de la empresa, fundada en 2018 con el nombre de OSCAR. Las campañas llevadas a cabo en los veleros de Boris Herrmann, y ahora en el Malizia Explorer, permiten recopilar imágenes reales en condiciones a las que rara vez se tiene acceso.

Estos datos incluyen avistamientos de icebergs, observaciones de mamíferos marinos, navegaciones con niebla, de noche o en diversas condiciones del mar. Sirven para enriquecer las bases de aprendizaje utilizadas para entrenar los modelos de visión artificial.
Para SEA.AI, estos datos, procedentes de la explotación operativa, siguen siendo indispensables. Las imágenes generadas artificialmente pueden complementar los conjuntos de datos de entrenamiento, pero no reproducen toda la complejidad de las condiciones que se dan en el mar.
Una colaboración centrada en la seguridad en el mar
La colaboración entre Team Malizia y SEA.AI va más allá de las expediciones antárticas. Las pruebas realizadas en estas aguas permiten perfeccionar los sistemas destinados a equipar diferentes tipos de embarcaciones, desde veleros de recreo hasta embarcaciones profesionales, pasando por barcos científicos y embarcaciones no tripuladas.
Las experiencias recopiladas a bordo del Malizia Explorer ilustran un enfoque basado en la observación de las condiciones reales de navegación. Tanto para los desarrolladores como para los marineros, cada travesía contribuye a comprender mejor los límites de los sensores actuales y a mejorar las herramientas destinadas a reforzar la vigilancia humana frente a los peligros flotantes.

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