Los incendios que asolan la región de Madrid también han tenido repercusiones en la actividad náutica. El viernes 24 de julio de 2026, las llamas alcanzaron el Real Club Náutico de Madrid, situado a orillas del embalse de San Juan. Aunque no hay que lamentar heridos, los daños materiales son especialmente graves, ya que se ha destruido gran parte de la flota de Soling del club y varios edificios.
Una flota de Soling casi totalmente destruida
Según la información facilitada por la Asociación Internacional de la Clase Soling, catorce de los dieciséis barcos de la flota madrileña quedaron destruidos por el fuego mientras estaban almacenados en tierra a la espera de que se reanudara la temporada deportiva. También se vieron afectados varios veleros más, así como parte de las instalaciones del club, mientras que los barcos que permanecían a flote se salvaron del incendio.

El Real Club Náutico de Madrid es uno de los principales centros de navegación interior de España. Su flota de Soling, una de las más importantes de Europa, acoge regularmente regatas nacionales e internacionales. La pérdida de estas embarcaciones pone en peligro la organización de las competiciones previstas para los próximos meses.
Una reconstrucción que llevará tiempo
En declaraciones al diario español ABC, el presidente del club, Tobi Carrasco, destaca que el hecho de que no haya habido víctimas es el principal motivo de alivio. No obstante, considera que la pérdida de las embarcaciones supone el perjuicio más importante para la actividad deportiva del club, incluso más que los daños sufridos por los edificios. En concreto, el hangar destinado a las embarcaciones de vela ligera quedó casi totalmente destruido, mientras que el edificio principal, los vestuarios y las instalaciones de la escuela de vela pudieron salvarse gracias a la intervención de los servicios de emergencia.
La renovación de la flota se presenta complicada. Los Soling ya no se fabrican en serie y el mercado de segunda mano sigue siendo limitado. El club tendrá que buscar embarcaciones disponibles en varios países europeos antes de poder recuperar su capacidad para organizar regatas internacionales.
Una serie histórica que sigue en activo
Diseñado por el arquitecto estadounidense Jan Herman Linge, el Soling es un velero de quilla fija de 8,20 metros diseñado a finales de la década de 1960. Barco olímpico desde 1972 hasta 2000, sigue manteniendo un animado calendario internacional gracias a varias flotas especialmente activas en Europa y Norteamérica.

Para la clase internacional, la desaparición de gran parte de la flota madrileña supone un importante revés. En un mensaje de apoyo, la Asociación Internacional de la clase Soling ha reiterado su compromiso con los regatistas españoles y su intención de colaborar en la reconstrucción de esta flota, que lleva muchos años contribuyendo al prestigio de la serie en el circuito internacional.

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