Reciclaje de chalecos salvavidas: Écho-Mer se enfrenta a la espuma usada

¿Qué ocurre con un chaleco salvavidas cuando ya no se puede utilizar? En La Rochelle, la asociación Écho-Mer se encarga ahora de recoger algunos de estos equipos. La espuma de estos chalecos se utiliza para fabricar una gama de accesorios náuticos a partir de materiales reutilizados.

Un chaleco salvavidas retirado del servicio no tiene por qué carecer de materiales que aún se puedan utilizar. Partiendo de este principio, Écho-Mer ha desarrollado en La Rochelle una gama de accesorios destinados a utilizar materiales procedentes del sector náutico en lugar de materiales nuevos.

La asociación recicla, entre otras cosas, la espuma sintética de los chalecos salvavidas para fabricar defensas rectangulares o cilíndricas . El principio se basa en la reutilización: el material se desvía de su función inicial para incorporarse a un nuevo equipo, sin volver a la fase de materia prima.

Dos toneladas de materiales recogidos en dos años

Los chalecos son solo una parte de los residuos. Écho-Mer también recoge velas, cabos, neopreno, lonas de PVC, bolsas para el cultivo de moluscos y restos de rollos de tejidos técnicos procedentes, sobre todo, de profesionales del sector náutico. ¡Pero también las moquetas de los stands del Grand Pavois!

La asociación anuncia que, de este modo, ha recogido y tratado dos toneladas de materiales marítimos al final de su vida útil en los dos últimos años . Tras la recogida, los materiales se controlan, se clasifican y se almacenan antes de su transformación en talleres asociados.

Las velas y los cabos también vuelven a entrar en servicio

Las posibilidades de aplicación no se limitan a los protectores de amarre. Las velas recuperadas se utilizan, entre otras cosas, para confeccionar fundas para cabrestantes y ruedas de timón. La gama incluye también bolsas para amarras, bolsas de clasificación, cojines para la bañera y diversos bolsos fabricados con los tejidos disponibles.

Para Écho-Mer, esta actividad forma parte de una labor que se viene llevando a cabo desde la creación de la asociación en 2001 en La Rochelle , en torno a la recogida de residuos náuticos y la sensibilización sobre la protección del medio marino. La nueva gama ofrece, sobre todo, un ejemplo concreto de un problema al que se enfrenta cada vez más el sector náutico: ¿Qué hacer con los equipos cuando ya no pueden cumplir su función original, pero sus materiales siguen siendo aprovechables?

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