Una excursión costera que se convierte en supervivencia
El marinero había salido del puerto de Gandía, cerca de Valencia, con destino a Guardamar del Segura. Navegaba unas cien millas por la costa, sin intención de hacer una travesía oceánica. Por razones que aún se desconocen, su velero quedó desarbolado y, evidentemente, fue incapaz de pedir ayuda o de montar un aparejo de jurado. El barco quedó entonces a la deriva y fue arrastrado poco a poco mar adentro.
Investigación iniciada y luego suspendida
La ausencia de noticias llevó a las autoridades españolas a iniciar una búsqueda el 17 de enero de 2026. Se desplegaron medios aéreos y marítimos durante varios días, antes de que la operación se suspendiera el 22 de enero de 2026 por falta de resultados. No obstante, se informó a los buques mercantes que navegaban por la zona para que mantuvieran una estrecha vigilancia.
Avión de Frontex avistado frente a las costas de Argelia

El yate fue finalmente avistado el 28 de enero de 2026 por un avión de la agencia europea Frontex, a unas 53 millas náuticas al noreste de Béjaïa. El hombre a bordo daba señales de socorro. Su posición estaba a más de 280 millas náuticas de su punto de partida, lo que ilustra la velocidad a la que la deriva puede llevarse un velero, incluso en el Mediterráneo.
Según las imágenes facilitadas por Salvamento Marítimo, el equivalente español de la SNSM, el mástil del Arpège está doblado en dos por debajo de las crucetas, y la vela de proa se arrastra por el agua.
Un granelero desviado

El cercano granelero Thor Confidence, de bandera de Singapur, desvió su rumbo para prestar ayuda. El marinero fue recuperado en buen estado de salud y trasladado al mercante, que se dirigió al puerto de Algeciras.
Quedan por aclarar las circunstancias exactas de la desarboladura y las condiciones de supervivencia. Pero el incidente es un recordatorio de que una avería importante, incluso cuando se navega por una costa aparentemente "segura", puede convertirse muy rápidamente en una situación de supervivencia. En el Mediterráneo, dependiendo de las condiciones de viento y corriente, un yate inmovilizado puede alejarse rápidamente de la costa, lo que dificulta su localización si los sistemas de alerta y posicionamiento no son autónomos y redundantes para encontrar una embarcación sin medios de comunicación.

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