Preparación de los veleros de regata, a la sombra de la Class40 Legallais


En un yate de regatas, el rendimiento no es sólo cuestión de puesta a punto en el mar. En el muelle, el trabajo de precisión determina la fiabilidad del barco. Bateaux.com se reunió con Henry Alias, preparador del Class40 Legallais, para conocer mejor un trabajo tan discreto como esencial.

Incluso antes de la salida de una regata oceánica, gran parte del trabajo ya está hecho. Puede que este trabajo no sea visible desde el pontón de espectadores, pero determina cada milla navegada. A bordo del Class40 Legallais, esta responsabilidad recae en una sola persona, el préparateur.

Un trabajo clave, sin empezar nunca

Henry Alias lleva más de diez años preparando veleros de competición. Desde hace tres temporadas, se ocupa del Class40 Legallais. Su papel es claro: preparar el barco para la regata. Él no regatea, pero sin su trabajo, el barco no saldría del muelle.

En cuanto el barco deja de estar en competición, pasa a estar bajo su responsabilidad. Astillero, pantalán, entrega, el barco se convierte en su rutina diaria. Esto significa una vigilancia constante sobre el estado general del barco, el desgaste de sus piezas y su capacidad para soportar las tensiones de las regatas oceánicas.

Préparateur général sur une Class40

En proyectos como la Vendée Globe, los equipos técnicos cuentan con varios especialistas. Compuestos, mecánica, herrajes, electrónica, cada campo tiene su propio experto. En un Class40, la realidad es diferente.

Henry trabaja solo. Se describe a sí mismo como un preparador generalista. Trabaja con materiales compuestos, jarcias, marinería, mecánica y accesorios de cubierta. Nada es ultra especializado, pero todo debe entenderse, mantenerse y repararse. Esta polivalencia es necesaria en barcos de este tamaño, donde los recursos humanos son limitados.

Del barco de la pasión a la profesión

Como suele ocurrir en este campo, el viaje comienza con la navegación. Henry navegó y jugueteó mucho con sus propios barcos antes de dedicarse a ello. Su formación inicial no era marítima, pero la experiencia práctica se impuso.

El curso de formación de la AFPA en preparación de regatas oceánicas fue un punto de inflexión. Le permitió entrar en la red, elemento central de esta profesión. El resto se debe a la curiosidad, la seriedad y la capacidad de trabajar sobre el terreno. En los pontones, la reputación viaja rápido.

Responsabilidad total fuera de carrera

Ser preparador también significa responsabilizarse del barco cuando no está en regata. Un problema técnico, una colisión en el pantalán o una rotura durante la entrega entran dentro de sus competencias. Hay que anticiparse, reparar y, a veces, decidir rápidamente, sin red de seguridad.

Esta responsabilidad requiere un conocimiento detallado del barco, de sus puntos fuertes y de sus zonas sensibles. En un Class40, las cargas son elevadas y las piezas están sometidas a grandes esfuerzos, sobre todo el aparejo y las velas de proa.

Enfoque técnico: la tachuela J2

El episodio termina con un enfoque concreto sobre una pieza del aparejo, la amura J2. Esta vela de proa se utiliza cuando aumenta el viento. Su puño de amura puede soportar mucha tensión.

Henry muestra la reparación de una vaina dañada. En el interior, el núcleo del extremo está intacto. El trabajo consiste en reforzar la protección exterior para alargar la vida de la pieza. Una operación aparentemente sencilla, pero esencial para evitar roturas en el mar.

Una vida dedicada a la navegación

En el transcurso de nuestra conversación, Henry habla también de su vida a bordo, en particular de los años que pasó en las Antillas a bordo de un 32 pies, donde vivía todo el año. Una experiencia que arroja luz sobre su visión de los barcos y su habitabilidad.

Si tuviera que elegir un yate mañana, sería uno de 40 pies, más viejo y sabio, capaz de progresar adecuadamente, pero con un mínimo de comodidades. Un horno, un baño adecuado y la capacidad de navegar durante mucho tiempo.

A través de este testimonio, Bateaux.com arroja luz sobre una profesión fundamental en las regatas oceánicas. Es un trabajo que rara vez se ve, que rara vez se promociona, pero sin el cual ningún yate de regatas puede realmente tomar la salida.

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