No faltan proyectos insólitos en el lago Lemán. Pero algunos llaman inmediatamente la atención. Con el Stravaganza 42, previsto en la línea de salida de la Bol d'Or 2026, el cursor parece haberse llevado especialmente lejos.
Este monocasco de 42 pies fue el resultado del encuentro entre un experimentado armador italiano y el arquitecto naval británico Jo Richards, conocido en el sector por una serie de veloces yates de regata y lacustres. Sobre el papel, las instrucciones eran sencillas: construir un yate capaz de aprovechar al máximo las condiciones, a menudo ligeras e inestables, del lago Lemán o de las aguas del Mediterráneo oriental.
Y para lograrlo, las opciones técnicas son bastante diferentes de las normas habituales.
Una quilla capaz de inclinarse hasta 100°
El corazón del proyecto reside en su sistema de quilla basculante. El Stravaganza 42 se ha diseñado en torno a un anillo cilíndrico central integrado en el casco, que permite a la quilla pivotar hasta 100° a cada lado. Un margen especialmente amplio para un monocasco de este tamaño.

El objetivo es maximizar el momento de adrizamiento al tiempo que se reduce la superficie mojada y la resistencia hidrodinámica. El barco está diseñado para navegar con unos 10° de escora a barlovento. En esta configuración, el bulbo puede elevarse parcialmente fuera del agua.

Cuando el bulbo emerge, su volumen ya no genera flotabilidad parásita. Según los datos del proyecto, el momento de adrizamiento aumenta en torno a un 10%, mientras que la resistencia del apéndice disminuye bruscamente. La ganancia de velocidad prevista supera a veces los 2 nudos.
Arquitectura del casco diseñada para limitar la estabilidad natural
Otra característica especial es que el propio casco se ha diseñado para producir poca estabilidad dinámica intrínseca.

Las secciones de popa son anchas y relativamente cuadradas, mientras que las líneas de flotación de proa siguen siendo muy finas. Esta elección reduce la resistencia con poco viento y aprovecha al máximo la quilla basculante.
En otras palabras, el barco no depende de su casco para enderezarse, a diferencia de un monocasco más convencional. Toda la potencia procede de los apéndices móviles.
Carbono preimpregnado para apéndices
Los apéndices son otro elemento central del proyecto. Las dos superficies de apoyo asimétricas, situadas detrás de la zona central, así como el timón, están fabricados con fibra de carbono preimpregnada a alta temperatura. El uso masivo de carbono se explica por las tensiones generadas por la quilla pendular y las elevadas cargas transmitidas a los apéndices cuando el barco se desplaza a gran velocidad.

La quilla se acciona mediante un sistema hidráulico alimentado por una batería de litio de sólo 40 kg de peso. Según los datos del proyecto, esta reserva de energía permitirá al barco realizar entre 170 y 180 maniobras completas. La gestión de la energía es aquí una cuestión clave. A diferencia de los sistemas hidráulicos convencionales alimentados por motores de combustión, todo el sistema funciona con una lógica mucho más compacta y ligera.
Un barco adaptado a las condiciones del lago Lemán
El lago Lemán es un terreno de juego especial. Los vientos son a menudo irregulares, con grandes variaciones de presión y complejos efectos térmicos. Ahora queda por ver cómo se comportará este concepto tan técnico en la realidad del Bol d'Or, sobre todo frente a los grandes catamaranes del TF35 o los monocascos más afilados del lago.
Pero una cosa ya es segura: en la línea de salida, es poco probable que la Stravaganza 42 pase desapercibida.

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