Alcohol y drogas a bordo: una reforma que sigue dejando zonas grises

El consumo de alcohol se regulará más estrictamente para los profesionales del mar
El consumo de alcohol se regulará más estrictamente para los profesionales del mar © Maxime Leriche

El Senado francés ha aprobado una importante ampliación de las normas sobre alcohol aplicables a bordo de los buques profesionales. Limitadas hasta ahora a determinadas funciones clave de conducción y seguridad, estas obligaciones se aplican ahora a todos los marinos a bordo. Sin embargo, la navegación a vela y las drogas quedan fuera del ámbito de aplicación del texto aprobado.

Con la aprobación de una enmienda gubernamental por el Senado, se han ampliado las normas francesas sobre el alcohol a bordo. Esta vez, las normas ya no se aplican sólo a los conductores o vigilantes, sino a todo el personal de a bordo que ejerza una actividad profesional.

Una ampliación que va más allá de los puestos de conducción

Hasta ahora, el Código de Transporte se centraba principalmente en las funciones directamente relacionadas con la seguridad náutica del buque. Los controles de alcoholemia afectaban sobre todo a los capitanes, oficiales de guardia, jefes de máquinas, vigilantes y pilotos marinos. El nuevo texto cambia radicalmente este enfoque. A partir de ahora, cualquier persona que ejerza una actividad profesional a bordo entrará potencialmente en el ámbito de aplicación del sistema. Esto incluye a los marinos asalariados, así como a cierto personal técnico y proveedores de servicios a bordo.

Para los armadores, esta evolución está cambiando la gestión cotidiana de las tripulaciones. Las obligaciones ya no se limitan a los puentes de navegación o las máquinas. Afectan a toda la cadena humana a bordo. Y en un buque moderno, esta cadena es cada vez más compleja. Entre el personal del hotel, los técnicos de alta mar, los equipos de mantenimiento, los subcontratistas especializados y los marineros temporeros, los límites operativos son menos nítidos que antes.

Una respuesta a la creciente densidad del tráfico marítimo

Esta reforma llega en un momento de intensa presión sobre las zonas marítimas costeras. Las zonas marítimas albergan actualmente buques de carga, transbordadores, buques de servicio, unidades en alta mar, pesca profesional, yates y actividades turísticas. En varias zonas del litoral francés, las CROSS observan un aumento constante del número de intervenciones relacionadas con comportamientos de riesgo, sobre todo durante los meses de verano. Las colisiones, los encallamientos y los accidentes de maniobra implican a menudo factores humanos.

El Gobierno pretende así aproximar el sector marítimo a las normas que ya se aplican en otros sectores del transporte. La aviación civil, los ferrocarriles y el transporte por carretera cuentan desde hace tiempo con normas ampliadas sobre la tasa de alcoholemia en el trabajo.

En el mar, la cuestión sigue siendo más delicada. Las tripulaciones viven y trabajan en el mismo espacio, a veces durante varias semanas seguidas. La frontera entre el tiempo de trabajo y el tiempo de descanso no siempre es fácil de definir en algunos buques. Para las compañías navieras, estos cambios significan también una revisión de los procedimientos internos. Habrá que aclarar los controles, la prevención, la formación de los responsables a bordo y la responsabilidad de los mandos.

Los navegantes siguen perdiendo

El debate en el Senado también puso de relieve otro tema delicado: la navegación de recreo. Varios representantes electos querían ampliar el debate a los navegantes de recreo, tras varios accidentes ocurridos recientemente en las costas francesas. Pero el texto adoptado sigue centrándose en los navegantes profesionales.

Sin embargo, la cohabitación a veces puede ser complicada en ciertas zonas populares. La normativa francesa sobre el alcohol en las embarcaciones de recreo sigue siendo relativamente fragmentaria. Difieren según el tipo de navegación, la potencia de la embarcación y las circunstancias en que se controlan.

Y sobre el terreno, los medios de control siguen siendo limitados. Las operaciones coordinadas por Asuntos Marítimos o la Gendarmería Marítima siguen siendo ad hoc, a menudo concentradas en los grandes fines de semana de verano.

El tema de las drogas sigue sin resolverse

Otra limitación señalada durante los debates fue que los estupefacientes no estaban incluidos en la prórroga adoptada por el Senado. Sin embargo, varias investigaciones recientes relacionadas con accidentes marítimos han demostrado que el consumo de sustancias psicoactivas también se está convirtiendo en objeto de vigilancia en determinados sectores profesionales.

Los armadores disponen a veces de normativas internas más estrictas que el marco jurídico nacional. Algunas empresas ya imponen controles aleatorios o sistemáticos antes del embarque, sobre todo en las actividades en alta mar o el transporte de pasajeros. Pero el marco jurídico sigue variando. Los métodos de control, los umbrales aplicables y las responsabilidades disciplinarias difieren de una compañía a otra y de un pabellón a otro.

Esta ausencia en el texto aprobado demuestra también la dificultad de adaptar rápidamente el Derecho marítimo a los nuevos problemas de seguridad humana.

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