Renovar los barcos existentes para prolongar su vida útil
En lugar de sustituir sistemáticamente sus embarcaciones obsoletas, la Sociedad Nacional de Salvamento Marítimo (SNSM) tiene ahora la intención de dar prioridad a su renovación cuando su estado técnico lo permita. Se trata de una flota de unas 800 embarcaciones, que abarca desde buques de salvamento en alta mar hasta embarcaciones neumáticas, pasando por lanchas, semirrígidas y motos acuáticas.

Estas embarcaciones están sometidas a grandes exigencias. Deben poder intervenir con rapidez, a veces en condiciones meteorológicas adversas, y estar disponibles durante todo el año. El envejecimiento de las estructuras, los motores y los equipos exige, por tanto, un mantenimiento regular, pero también, a la larga, intervenciones mucho más complejas.
La SNSM tiene ahora la intención de prolongar la vida útil de las embarcaciones cuyos cascos aún presenten un potencial suficiente. Según la asociación, una remodelación puede permitir ganar diez años de servicio en el caso de una embarcación semirrígida y quince años en el de un buque de alta mar.
Esta medida no implica el cese de la construcción de nuevas embarcaciones. Viene a complementar la renovación de la flota, sobre todo cuando las embarcaciones existentes ya no cumplen los requisitos operativos.
El programa Couach tenía como objetivo centralizar la producción de los nuevos barcos
Esta nueva política se inscribe en un contexto particular. En 2019, la SNSM tomó una decisión industrial diferente al confiar al astillero Couach, con sede en Gujan-Mestras, la dirección de obra de su futura gama de embarcaciones de salvamento. El objetivo era centralizar la construcción de las nuevas unidades en torno a un único interlocutor industrial principal. Hasta entonces, las embarcaciones de la SNSM procedían de diferentes astilleros, con diseños y equipamientos a veces muy distintos.

La nueva organización debía permitir estandarizar la flota, facilitar el mantenimiento y racionalizar los costes de producción.
En aquel momento, se estimaba que las necesidades de renovación ascendían a unas 140 embarcaciones en un plazo de diez años, lo que representaba una inversión potencial de 100 millones de euros. El contrato firmado con Couach en octubre de 2019 incluía un primer pedido en firme de 35 unidades, por un importe aproximado de 25 millones de euros, así como una opción de compra de 35 embarcaciones adicionales.
La intención era, por tanto, convertir a Couach en el principal constructor de la nueva flota, con la perspectiva de cubrir progresivamente las necesidades de renovación de la asociación. Sin embargo, esta organización en torno a un constructor principal no se mantuvo finalmente.
Retrasos, problemas técnicos y críticas en torno al programa Couach
El programa «Nueva flota» se topó rápidamente con dificultades industriales y técnicas.
Uno de los problemas que más repercusión mediática tuvo fue el relacionado con el prototipo del buque de rescate en alta mar NSH1. En 2022, este presentaba un exceso de peso de unas cuatro toneladas con respecto al presupuesto inicial, lo que obligó a realizar modificaciones y trabajos de puesta a punto. Los retrasos en la entrega también suscitaron dudas y críticas, sobre todo entre algunas estaciones de salvamento que esperaban la sustitución de sus unidades obsoletas.
Las dificultades no se limitaban a los plazos. El desarrollo de los nuevos barcos, sus características y su adecuación a las necesidades operativas también fueron objeto de debate.
En 2023, la SNSM decidió diversificar sus proveedores. En concreto, se recurrió a los astilleros Gatto, en Martigues, y Pors-Moro, en Pont-l'Abbé, para construir nuevas lanchas costeras destinadas a las estaciones que tenían necesidades urgentes de sustitución.
Esta decisión supuso, en la práctica, el fin del principio de que un único astillero principal se encargara de satisfacer todas las necesidades de renovación. De hecho, un informe parlamentario publicado en 2023 subrayaba la necesidad de que la SNSM no dependiera de un único astillero.
El programa de construcción continuó, aunque con una organización industrial más diversificada. En su informe de actividades de 2024, la SNSM seguía señalando dificultades técnicas y normativas que afectaban a algunas entregas, en particular a las de los CTT 56, nueva denominación de los NSH1.
La política de reestructuración anunciada hoy no puede presentarse como una consecuencia directa de estas dificultades. No obstante, constituye una herramienta adicional para mantener en servicio los medios de rescate, en un momento en que la renovación de la flota ha atravesado varios años complicados.
Una renovación completa, desde el casco hasta los equipos de navegación
La renovación de una embarcación de salvamento no se limita a un carenado o a un repintado. Tras varios años de servicio, las embarcaciones presentan signos de desgaste, en ocasiones importantes: deterioro del gelcoat, arañazos que dejan al descubierto el laminado, envejecimiento de los motores, corrosión de los equipos y fatiga de algunos elementos estructurales.

Por lo tanto, las embarcaciones seleccionadas para una remodelación se someten a un desmontaje exhaustivo. Los equipos técnicos examinan el casco, los flotadores en el caso de las embarcaciones semirrígidas, las instalaciones mecánicas y los equipos a bordo. Los elementos deteriorados se reparan o se sustituyen en función de su estado.
La SNSM señala, en particular, que puede instalar nuevos motores que consumen menos combustible, así como equipos de navegación modernizados, como GPS y radares.
El objetivo es recuperar un nivel de fiabilidad compatible con las misiones de rescate. Es importante diferenciar esto de un simple mantenimiento. Una revisión a fondo puede requerir intervenir en varios sistemas esenciales de la embarcación, llegando incluso a una reconstrucción parcial de algunos conjuntos.
Sin embargo, no permite subsanar todas las limitaciones de un diseño antiguo. Las características estructurales del barco, sus volúmenes y su arquitectura general siguen siendo determinantes. Por lo tanto, no todas las embarcaciones son necesariamente candidatas a someterse a una operación de este tipo. El estado del casco y el coste de las obras deben justificar la prolongación del servicio prevista.
Entre diez y quince años más, dependiendo del tipo de embarcación
Según las estimaciones facilitadas por la SNSM, una remodelación permite prolongar la vida útil de una embarcación semirrígida en unos diez años y la de un buque de alta mar en quince años.

Estas cifras constituyen objetivos de prolongación de la vida útil, y no una garantía aplicable a cada embarcación. La duración adicional depende, entre otras cosas, del estado inicial de la estructura, de los equipos sustituidos y de las condiciones de uso futuras.
No obstante, esta medida puede resultar de gran interés para una flota de salvamento. Al conservar las embarcaciones que aún están en condiciones de servicio, la asociación limita el número de embarcaciones que deben sustituirse de inmediato.
También puede conservar los medios con los que ya están familiarizadas las tripulaciones, cuyas características de navegación y equipamiento ya conocen a la perfección. Para las estaciones, este aspecto no es desdeñable. La llegada de un nuevo barco implica un periodo de adaptación, especialmente importante cuando cambian las características de propulsión o los equipos de navegación.
Una unidad renovada puede permitir conservar parte de esos puntos de referencia, aunque los nuevos equipos requieran una formación adecuada.
Tres talleres se encargan de renovar unas diez lanchas al año
Para desarrollar esta política, la SNSM cuenta con sus instalaciones técnicas de Saint-Malo, Saint-Nazaire y Palavas-les-Flots. La asociación anuncia que movilizará a unas veinte personas de su servicio técnico, además de los trabajos encomendados a los astilleros asociados.

El objetivo es llegar a renovar unas diez lanchas patrulleras al año. Esta organización se basa en la voluntad de internalizar parte de las competencias técnicas necesarias para el mantenimiento y la modernización de la flota.
Para la SNSM, disponer de sus propios talleres presenta varias ventajas. Los equipos pueden mantener un conocimiento preciso del historial de las embarcaciones, hacer un seguimiento de su envejecimiento e incorporar las experiencias de los socorristas. La estandarización de los equipos también constituye un objetivo. Al limitar la diversidad de los materiales utilizados siempre que sea posible, la asociación pretende facilitar el mantenimiento y la gestión de las piezas de recambio.
No obstante, sigue siendo necesario recurrir a astilleros externos para complementar las capacidades internas y llevar a cabo determinadas operaciones.
Se ha anunciado una reducción del 30 % de la huella de carbono
La SNSM también presenta esta reorganización como un medio para reducir su impacto medioambiental. La asociación anuncia una reducción del 30 % de su huella de carbono gracias a esta iniciativa.
No obstante, esta cifra debe interpretarse con cautela. El comunicado no especifica el alcance exacto del cálculo ni el método utilizado para establecer este ahorro. Por lo tanto, a partir únicamente de la información facilitada, no es posible determinar si ese 30 % corresponde a un ahorro por cada barco renovado, a una comparación con una construcción nueva o a un resultado calculado sobre un conjunto más amplio de operaciones.
No obstante, el principio medioambiental es evidente. Conservar el casco y determinados equipos evita tener que fabricar sistemáticamente un barco completamente nuevo. Esto puede reducir el consumo de materiales y las emisiones asociadas a la construcción. La sustitución de un motor antiguo por uno más moderno también puede reducir el consumo de combustible, en función de las características de la instalación y del perfil de uso.
Sin embargo, una evaluación exhaustiva debe tener en cuenta los materiales utilizados en la renovación, los equipos sustituidos, el transporte y el consumo de la embarcación durante su nuevo periodo de servicio. Esta política se inscribe en la hoja de ruta sobre Clima y Medio Ambiente publicada por la SNSM en diciembre de 2025, que presenta las emisiones de la asociación y las medidas previstas para reducirlas.

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