Si te caes por la borda, flota en lugar de nadar

© RNLI

La Royal National Lifeboat Institution (RNLI), equivalente británica de la SNSM, lanza una gran campaña de concienciación sobre los ahogamientos en el mar. Es una buena oportunidad para recordar a la gente algunos consejos de supervivencia cuando se caen por la borda.

La RNLI (Royal National Lifeboat Institution), que se encarga del rescate marítimo en el Reino Unido, acaba de encargar un nuevo estudio que revela que las personas que caen al mar no actúan como deberían. De hecho, el 44 % de los ingleses tendería a nadar si cayera al agua, «un instinto potencialmente mortal», explica la asociación. En caso de caer al mar, para evitar ahogarse, lo mejor es dejarse flotar y ponerse en posición fetal para combatir la hipotermia.

En cualquier caso, ya sea en barco o en cualquier tipo de embarcación (canoa, kayak...), no olvides llevar puesto el chaleco salvavidas. Te puede salvar la vida en caso de caer al agua y te ayudará precisamente a mantenerte a flote.

El choque térmico, una de las causas del ahogamiento

En 2016, 162 personas perdieron la vida en la costa británica y el 44 % de ellas ni siquiera tenía previsto meterse en el agua.

La inmersión repentina en agua helada te deja sin aliento al instante y desencadena la reacción instintiva e irrefrenable de nadar a toda costa, lo que puede provocar rápidamente un ahogamiento. La encuesta encargada por la RNLI revela que más de la mitad de la población del Reino Unido tendería a seguir ese instinto y a luchar:

  • El 40 % afirma que su reacción inmediata sería nadar
  • El 2 % afirmó que entraría en pánico

Los demás respondieron que:

  • Se quitarían la ropa (4 %)
  • No harían nada (3 %)
  • Contenerían la respiración (1 %)
  • No sabrían qué hacer (4 %).

Mike Tipton, profesor de fisiología humana y aplicada en la Universidad de Portsmouth, explica:

«A menudo nos guiamos por nuestros instintos, pero nuestra reacción instintiva ante una inmersión repentina en agua fría ?jadeando, forcejeando y nadando? puede llegar a matarnos. Esto aumenta las posibilidades de que entre agua en los pulmones, ejerce presión sobre el corazón, enfría la piel y expulsa el aire de la ropa, lo que reduce la flotabilidad.

Aunque resulte contrario a lo que dicta el sentido común, la mejor estrategia inmediata en esta situación es luchar contra tu instinto e intentar flotar, aunque solo sea durante un breve periodo de tiempo. Los efectos del frío desaparecen rápidamente ?entre 60 y 90 segundos?. Flotar durante ese breve lapso de tiempo te permitirá recuperar una respiración controlada y tus posibilidades de supervivencia aumentarán considerablemente.

Mantenerse a flote no es fácil en agua fría, pero la mayoría de la gente puede hacerlo, y el aire que queda atrapado en la ropa durante la caída debería ayudarles. Puede que sea necesario realizar pequeños movimientos para mantenerse a flote. La posición recomendada para flotar es inclinarse hacia atrás para mantener las vías respiratorias despejadas. Mantener la calma también ayudará a conservar la flotabilidad. A algunas personas les resulta útil hacer movimientos suaves con las manos y los pies para mantenerse a flote. Pero lo fundamental es hacer lo menos posible hasta que hayas recuperado el control de la respiración. En ese momento, tendrás más posibilidades de evitar el ahogamiento y de sobrevivir hasta que puedas nadar para ponerte a salvo, pedir ayuda o seguir flotando hasta que llegue la ayuda.»

Esperar a que pase el frío y dejarse llevar

La campaña de prevención de ahogamientos lanzada por la RNLI, «Respect the Water», entra en su cuarta e  año, una ocasión para que la organización vuelva a ofrecer algunos consejos de seguridad. Esta campaña se dirige especialmente a los hombres, que representan más de tres cuartas partes de las muertes (77 %) cerca de la costa durante los últimos cinco años, y el 74 % de las muertes en 2016. La asociación recuerda a las personas que caen al agua que deben luchar contra su instinto y tener presente una técnica de supervivencia fundamental: mantenerse a flote, a la espera de que pasen los efectos del agua fría y se recupere el aliento, antes de intentar nadar para ponerse a salvo o pedir ayuda. En conjunto, el 23 % de los encuestados (algo menos de una cuarta parte) mencionó varias medidas que hay que tomar en caso de caer al mar:

  • El 6 % sabría cómo mantenerse a flote
  • El 3 % se mantendría a flote
  • El 11 % se mantendría tranquilo
  • El 3 % buscaría algo para mantenerse a flote
  • El 1 % se echaría la culpa
  • El 1 % se mantendría tranquilo
  • El 1 % respiraría con tranquilidad.
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