Detrás de cada viejo astillero se esconde una historia de gestos, opciones técnicas y apuestas industriales. Ranieri International forma parte de una larga serie de astilleros italianos nacidos lejos de los grandes centros industriales, pero arraigados en una fuerte cultura marítima. Desde su base en Calabria, la empresa ha acompañado la evolución de la náutica de recreo, desde las embarcaciones familiares de fibra de vidrio hasta las gamas actuales diseñadas para un mercado internacional.
Los primeros días de Soverato, cuando todo se basaba en la mecánica

La historia de los Ranieri comenzó en Soverato, en la costa jónica de Calabria, a finales de los años sesenta. Pietro Ranieri, el mayor de la familia, empezó como artesano, reparando motocicletas. Su interés por la mecánica pronto le llevó al sector náutico, vendiendo y revisando motores marinos y pequeñas embarcaciones.
En aquella época, la navegación a vela despegaba poco a poco en el Mediterráneo. Las necesidades eran sencillas, pero los usos se multiplicaban. Pietro Ranieri, al que se unieron sus hermanos, amplió su campo de actividad y se dedicó a la construcción. Unos años más tarde, salen del taller las primeras embarcaciones de fibra de vidrio.
En 1970, el astillero se convirtió en una empresa de pleno derecho con la creación de La Motonautica F.lli Ranieri srl. El astillero sentó las bases de lo que se convertiría en un grupo familiar estructurado.
La navegación como respuesta a una necesidad de libertad

En las décadas de 1970 y 1980, la navegación de recreo se desarrolló con fuerza. Los barcos se convirtieron en un medio de evasión, pero también en un lugar para compartir. Motonautica F.lli Ranieri formó parte de esta dinámica, ofreciendo embarcaciones asequibles diseñadas para uso familiar, sin renunciar a los más altos estándares de artesanía.

La filosofía del astillero se basa en el equilibrio entre líneas, navegabilidad y robustez. Cada modelo se construye para durar, centrándose en la ergonomía y la versatilidad. Este enfoque progresivo ha permitido al astillero hacerse con una clientela fiel, al tiempo que perfeccionaba sus conocimientos técnicos.
Una empresa familiar que sigue al timón

A diferencia de muchos astilleros que han pasado al control industrial o financiero, Ranieri sigue siendo una empresa familiar. Incluso hoy, Pietro Ranieri supervisa personalmente las distintas fases del proceso de producción. Cuenta con el apoyo de sus hijos, Salvatore y Antonio, que participan en el diseño, la producción y la gestión general de la empresa.
Esta organización garantiza la continuidad de las decisiones técnicas e industriales. Las decisiones no están desconectadas del terreno ni del uso real. El diálogo intergeneracional desempeña un papel central en el desarrollo de la gama y la adaptación a las expectativas del mercado.
Soverato, una base industrial local

A lo largo de las décadas, el astillero ha crecido sin abandonar Soverato. En la actualidad, el centro de producción ocupa más de 35.000 m², además de una base marina de 12.000 m² en el Golfo. Mantener el corazón industrial de la empresa en Calabria es una firme elección estratégica.
Una gran parte de los componentes se fabrican internamente, alrededor del 80% según la página web. Este nivel de integración nos permite controlar directamente la calidad y adaptarnos rápidamente al desarrollo de nuevos modelos. Los cascos, herrajes y ensamblajes se diseñan para garantizar la coherencia general.
El relevo generacional y la apertura internacional
La llegada de la nueva generación marca un punto de inflexión estratégico. Sin romper con sus valores fundacionales, la empresa se embarcó en un proceso de diferenciación. Se invirtió no sólo en materiales y procesos de fabricación, sino también en normas y en la percepción internacional de la marca.

En 2008, esta evolución condujo a la creación de la marca Ranieri International. El objetivo es claro: ofrecer gamas capaces de satisfacer las necesidades de diversos mercados, conservando al mismo tiempo una fuerte identidad italiana.
Diversificación de la gama y nuevas marcas
Teniendo esto en cuenta, Ranieri International lanza varias líneas distintas. Los semirrígidos aparecen con la marca Cayman, introducida en 2014. Responden a la creciente demanda de unidades polivalentes, aptas tanto para turismo como para uso deportivo o profesional ligero.

En 2016 se lanzó la gama Next. Marca una nueva generación de embarcaciones, en términos de diseño, arquitectura del casco y equipamiento. Estos modelos reflejan la evolución del astillero hacia embarcaciones más logradas, que incorporan los estándares actuales de confort y equipamiento.
Una presencia mundial construida gradualmente
Hoy en día, Ranieri International está presente en más de 30 mercados. Esta presencia se basa en una red de distribuidores, pero también en la capacidad de adaptar los modelos a las limitaciones reglamentarias y culturales locales. No obstante, el astillero mantiene la producción centralizada, lo que garantiza la coherencia de la fabricación.

Esta presencia internacional no elimina las raíces originales de la empresa. Las opciones industriales siguen guiándose por una lógica de control y continuidad, más que por una carrera por el volumen.
Entre el patrimonio y la navegación contemporánea
La historia de Ranieri forma parte de la historia de la náutica mediterránea. Desde las pequeñas embarcaciones familiares hasta las unidades actuales, el astillero ha seguido el ritmo de los cambios de uso sin abandonar sus fundamentos. La relación con el mar, la navegación y el tiempo sigue estando en el centro de su enfoque.
En un sector a menudo sujeto a los efectos de las modas, Ranieri International avanza a su propio ritmo. Y es quizás esta coherencia, más que una ruptura con los tiempos, lo que explica la longevidad del astillero calabrés en el panorama náutico europeo e internacional.

/ 












