En el hangar de Pen Duick, invernada de estos yates legendarios con el capitán del barco


En Lorient, en el hangar de la Cité de la Voile, damos la palabra a Mathieu Feurprier. Capitán de la flota Pen Duick, nos explica el mantenimiento, la organización y las actividades de vela que ofrece la Asociación Éric Tabarly. Una visión práctica de la gestión de los veleros de regatas históricos.

El vídeo se centra en una entrevista con Mathieu Feurprier, Capt'n Boat de la Asociación Éric Tabarly. Filmado en el hangar donde Pen Duick II y Pen Duick V están invernados en Lorient, muestra cómo una flota patrimonial sigue activa en el mar.

Un papel transversal, entre técnicos y tripulación

En la entrevista, Mathieu Feurprier describe un papel polifacético. Supervisa el mantenimiento anual de los barcos, vigila los astilleros, prepara la temporada de navegación y contrata a las tripulaciones. El trabajo no se limita a cuestiones técnicas.

Tenemos que planificar los convoyes, anticiparnos a las regatas clásicas en Inglaterra o a los acontecimientos náuticos, y organizar la logística. Cada barco tiene su propio capitán y un marinero en servicio cívico. Desde 2017, estos jóvenes se incorporan a las tripulaciones y ayudan en el mantenimiento rutinario.

Tanto para los profesionales como para los regatistas que participan en una asociación, el mantenimiento es un recordatorio de un hecho simple: navegar en un velero antiguo requiere una organización rigurosa.

Mantener para navegar, no para exponer

Mathieu Feurprier insiste en un punto central: el objetivo de la asociación es conseguir que el Pen Duick navegue. El invernaje en el hangar no es más que una etapa. El carenado, las comprobaciones estructurales, el control de la cubierta y la jarcia, estas operaciones preparan el barco para la temporada.

Algunos barcos permanecen a flote todo el año por falta de espacio en los hangares. Otros, como Pen Duick, que está siendo reacondicionado en Brest para el invierno de 2025/26, están siendo sometidos a trabajos más extensos. Esta gestión diferenciada ilustra la complejidad de una flota compuesta por buques de tamaños y diseños diversos.

Para el navegante, el mensaje es claro: un yate vive si navega, pero a cambio requiere un control preciso.

Incorporación de socios, una apertura controlada

En la entrevista también se habló del papel de los miembros. La asociación funciona gracias a ellos. A cambio de su cuota, pueden participar en convoyes, regatas o excursiones de un día.

Mathieu Feurprier señala que no todos los perfiles corresponden a todos los programas. Un viaje de entrega a Inglaterra puede realizarse en ceñida con 20 nudos. Eso ya requiere una sólida experiencia. Otras salidas son más accesibles.

Este planteamiento interesa a los navegantes que quieren navegar en barcos exigentes sin ser propietarios. También plantea la cuestión de la transmisión, cómo formar, supervisar y dar responsabilidades a la tripulación en yates de carácter fuerte.

Un camino tomado desde el campo

Por último, el vídeo repasa la trayectoria de Mathieu Feurprier. Tras llegar a principios de los años 2000, inicialmente como voluntario, descubrió el mundo de los veleros clásicos antes de asumir responsabilidades. Quince años en el Pen Duick, y luego un traslado al Pen Duick II.

Su visión del Pen Duick II es técnica, un barco oceánico diseñado para navegar en solitario, fácil de manejar y aún rápido si se compara con barcos contemporáneos de tamaño comparable. Este análisis tiene un interés directo para los navegantes, ya que demuestra que determinadas opciones arquitectónicas de los años sesenta siguen siendo pertinentes en el mar.

A través de esta entrevista, el vídeo hace algo más que evocar un patrimonio. Muestra una organización viva, estructurada en torno a la navegación, el mantenimiento y la transmisión de conocimientos marítimos.

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