El Zeelander 5, que se entregará en julio de 2026, no pretende aumentar el número de camas ni responder a las exigencias de una tripulación profesional. Este yate a motor se ha configurado para un armador experimentado, deseoso de tomar él mismo el timón y disponer de una embarcación rápida para sus travesías por el Mediterráneo.

La personalización ocupa un lugar importante en este proyecto, hasta en la elección de la pintura, las molduras de madera y la tapicería. Pero más allá de esta decoración inspirada en los automóviles de lujo, hay varias cuestiones que interesan directamente al navegante: el comportamiento a 40 nudos, el nivel de ruido, las maniobras en puerto, la circulación a bordo y la idoneidad de una distribución con dos camarotes.

Un yate de 40 nudos destinado a la navegación costera
La velocidad máxima anunciada de 40 nudos sitúa al Zeelander 5 en la categoría de yates a motor rápidos. Este nivel de rendimiento se adapta a un programa de navegación compuesto por travesías cortas o medias, con la posibilidad de llegar a varios fondeaderos en un mismo día.

En el Mediterráneo, esta opción permite, sobre todo, reducir el tiempo que transcurre entre dos escalas. El propietario puede zarpar de un puerto por la mañana, llegar a una cala apartada para almorzar y luego cambiar de zona antes de que anochezca. Y cuando se levanta el mistral o el meltem, disponer de una reserva de velocidad ayuda a adaptar el programa, siempre que se mantenga un margen de seguridad y se controle el consumo.

El astillero no especifica ni la potencia instalada, ni la autonomía, ni la capacidad de los depósitos. Por lo tanto, resulta imposible evaluar la distancia que puede recorrer a velocidad de crucero o a plena potencia. Sin embargo, estos datos son fundamentales para valorar el uso real de un yate de 40 nudos. La velocidad máxima ofrece una indicación del potencial del casco, pero no resume las cualidades marítimas de la embarcación.

La anchura de 4,20 m aporta amplitud interior sin dejar de mantener una silueta relativamente estrecha. Esta relación entre eslora, anchura y potencia debería favorecer los desplazamientos rápidos, aunque el comportamiento en mar agitado no se puede evaluar solo a partir del dossier de prensa.

El sistema de propulsión Volvo IPS facilita las maniobras sin tripulación
El Zeelander 5 cuenta con un sistema de propulsión Volvo IPS combinado con un mando por joystick. Esta configuración responde directamente al deseo del propietario de navegar sin tripulación permanente.

El joystick simplifica las maniobras en puerto al combinar el empuje de las bases orientables. El patrón puede desplazar la embarcación lateralmente, corregir su ángulo o mantener su posición con menos intervenciones en los mandos de aceleración y el timón. En un puerto deportivo concurrido, con viento cruzado o poco espacio entre los amarres, esta asistencia supone una verdadera comodidad.

Pero no elimina las limitaciones relacionadas con las dimensiones del yate. El atraque sigue siendo más sencillo si hay alguien disponible para preparar las amarras, colocar las defensas y vigilar los ángulos muertos. Navegar sin tripulación significa, por tanto, sobre todo poder manejar el barco en pareja o con algunos invitados, sin tener que recurrir a un patrón profesional en el día a día.

No se detallan la disposición de la cabina de mando, la visibilidad trasera ni la posible presencia de mandos remotos. Sin embargo, estos elementos desempeñan un papel importante durante las maniobras. Las amplias superficies acristaladas del salón deberían ofrecer una buena visibilidad general, pero la forma de la cubierta y los montantes pueden crear zonas sin visibilidad que solo una prueba en condiciones reales permitiría comprobar.

El silencio a bordo se convierte en un reto a alta velocidad
El astillero destaca el tratamiento acústico del Zeelander 5. Según el astillero, sería posible mantener una conversación normal en los distintos espacios del barco, incluso cuando el sistema de propulsión funcione a plena carga.

Esta afirmación merece atención, ya que el ruido suele ser uno de los principales defectos de las embarcaciones rápidas. Las vibraciones de los motores, el soplo del aire alrededor del parabrisas, los ruidos de flujo y las resonancias del casco o del mobiliario pueden resultar agotadores para los pasajeros durante una travesía.

Para lograr un buen aislamiento hay que tratar varias zonas: los compartimentos del motor, los mamparos, los soportes mecánicos, los suelos y los pasacables o conductos. El resultado también depende de la calidad del montaje del mobiliario. Una puerta mal ajustada o un panel mal fijado basta para provocar chirridos cuando el casco choca contra el oleaje.

No se facilitan mediciones en dB. Por lo tanto, no es posible comparar objetivamente este Zeelander 5 con otros yates a motor de tamaño equivalente. El silencio anunciado deberá confirmarse mediante mediciones realizadas a diferentes velocidades, en el salón, en la bañera y en el camarote del armador.
Dos cabinas para garantizar el espacio y la intimidad

La distribución se basa en un amplio camarote para los propietarios, situado en el centro de la embarcación, y un camarote para invitados con dos camas, situado en la proa. Esta distribución se adapta más a un uso en pareja que a acoger habitualmente a un grupo numeroso.
Situada en el punto de máxima manga, la cabina principal ocupa toda la anchura de 4,20 m. Esta ubicación es, además, una de las menos expuestas a los movimientos de cabeceo. Por lo tanto, resulta ideal tanto para pasar la noche fondeados como para estancias prolongadas a bordo.
El camarote de proa permite alojar a dos invitados, al tiempo que mantiene una separación con el espacio del propietario. Sin embargo, el barco no parece estar pensado para embarcar a varias familias ni para ofrecer una capacidad para dormir comparable a la de algunos yates equipados con tres camarotes.
Esta opción presenta una ventaja clara: el espacio disponible se destina a la comodidad diaria en lugar de a la acumulación de literas. También reduce las necesidades de almacenamiento, ventilación y servicio asociadas a una tripulación numerosa. Sin embargo, un propietario que reciba con frecuencia a más de dos invitados tendrá que recurrir a las instalaciones del salón o limitar la duración de las estancias.
Un salón acristalado diseñado para el clima mediterráneo

Los ventanales que rodean el salón ofrecen una vista panorámica y mantienen un contacto visual con el exterior. Su tono también debe preservar parte de la intimidad cuando el barco está amarrado en un puerto o fondeado cerca de otras embarcaciones.
Esta arquitectura acristalada aporta luz, pero exige una gestión rigurosa del calor. En verano, bajo el sol mediterráneo, las grandes superficies transparentes hacen que la temperatura interior aumente rápidamente. La climatización, la calidad de los acristalamientos, las persianas y la circulación del aire cobran entonces tanta importancia como las vistas al lago.
El techo cuenta con múltiples puntos de luz inspirados en los techos estrellados que se utilizan en algunos automóviles. Este equipamiento tiene como objetivo principal crear un ambiente acogedor en el interior durante las veladas. Su utilidad es secundaria frente a cuestiones como la ventilación, el consumo eléctrico o la oscurecimiento, pero se ajusta al concepto de un yate destinado a recibir invitados cuando está fondeado.
Se ha previsto instalar un televisor retráctil en la cabina de popa. El barco también cuenta con un humidor integrado. Estas elecciones tan específicas demuestran que el diseño interior se ha concebido en función de los hábitos de su propietario, en lugar de basarse en un catálogo estándar.
Una personalización avanzada, con ciertas limitaciones en cuanto al mantenimiento
El casco lleva una pintura metalizada de color gris bronce denominada «Light Gazelle». Se ha elegido para que combine con los vehículos y el avión del propietario. Este acabado confiere a la embarcación una identidad visual bien definida, pero requerirá un mantenimiento riguroso para conservar un aspecto homogéneo.
Las pinturas metalizadas resaltan más las marcas, los retoques y ciertas diferencias de tono. En caso de golpe contra un muelle o de reparación local, la unión puede resultar más delicada que con un casco blanco. La exposición prolongada al sol del Mediterráneo también obliga a vigilar la evolución del barniz y la estabilidad del color.
En el interior, el diseño combina muebles Greystone brillantes, una decoración de inspiración Macassar, tejidos Mirage Rustic y elementos de cuero cosidos con hilo naranja. Este color aparece en varios asientos, en el camarote del propietario y en la encimera de Corian del salón.
El Corian tiene la ventaja de ofrecer una superficie continua, sin juntas visibles, y puede repararse o pulirse de nuevo en caso de arañazos. Sin embargo, los acabados brillantes requieren más cuidados. Las huellas dactilares, los microarañazos y las marcas que dejan los objetos suelen ser más visibles que en las superficies mates.
Esta personalización ha requerido más de tres años de conversaciones entre el propietario, el equipo interno de Zeelander y un estudio de diseño externo. Es una muestra de hasta qué punto el astillero puede adaptar sus diseños.

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