Transmitida por nuestros colegas del sitio UltimBoat News, la imagen es un espectáculo para la vista. Nacido bajo los colores de Sodebo, luego modificado para convertirse en Prince de Bretagne, este magnífico trimarán termina ahora su carrera lejos de los pantalanes de La Trinité.
Un trimarán diseñado durante la edad de oro de los ORMA

Por iniciativa de Thomas Coville, este trimarán se construyó en 2002, cuando la clase ORMA dominaba las regatas oceánicas multicasco. Bajo los colores de Sodebo, esta plataforma experimentó numerosas desgracias en el mar, con varios daños estructurales. Su mejor logro fue el segundo puesto en la Transat de 2004, tras cruzar la línea de meta sólo 2 horas después de Michel Desjoyeaux. La disolución de la clase ORMA puso fin a la primera vida de este multicasco.
Una gran transformación para convertirse en Príncipe de Bretaña
Tras su etapa en Sodebo, el barco cambió de propietario y sufrió una importante modificación bajo la dirección de Lionel Lemonchois. Para seguir siendo competitivo en un programa oceánico, se alargó la plataforma.

Esta transformación afecta principalmente a la proa y a los volúmenes delanteros. El objetivo es limitar el enterramiento y mejorar el comportamiento con mar gruesa. En los antiguos ORMA, las proas eran un peligro constante, sobre todo bajo gennaker en los descensos rápidos.
El trimarán se convirtió entonces en el Prince de Bretagne. Esta nueva versión tenía una silueta diferente, con líneas más ajustadas y volúmenes de proa reelaborados. Pero el resto de la historia no fue así. A pesar de todo el talento de Lionel Lemonchois, el trimarán zozobró dos veces y fue desarbolado en sólo cuatro temporadas.
Otro fallo estructural pone fin a su carrera
El barco fue vendido a Antoine Rabaste, que seguía un programa de regatas con tripulación. La siguiente etapa tuvo lugar frente a las Antillas. Mientras participaba en la Newport Bermuda Race 2022, la botavara de popa de estribor se rompió y el mástil se perdió. La plataforma dañada fue remolcada a Florida, donde ha languidecido durante los últimos 4 años.

Visiblemente transformado en una vivienda improvisada, el trimarán no ha sufrido ninguna reparación. El brazo de popa roto no se ha movido desde su puesta a punto en 2022. La orza y los foils parecen seguir en su sitio. Pero hará falta mucho amor y recursos para devolver la vida a este multicasco, que sin duda merecía un final diferente.

/ 







