Catamarán volcado en Polinesia, cómo sobrevivieron tres marineros en medio del Pacífico

Un complejo rescate para este catamarán volcado
Un complejo rescate para este catamarán volcado © haut-commissariat

El 11 de marzo de 2026, una baliza de emergencia desencadenó una operación de búsqueda frente a Maupiti. Un catamarán de 44 pies había volcado y estaba a la deriva con tres personas a bordo. En esta zona tan aislada del Pacífico, la coordinación de las operaciones de rescate resultó decisiva.

En plena noche del 11 de marzo, un catamarán de 44 pies con tres tripulantes volcó a más de 400 millas de Tahití. La tripulación estaba bien, pero la balsa salvavidas no pudo soportar la presión. En esta zona remota, fuera del alcance de un helicóptero, se puso en marcha una vasta operación de rescate.

Una alerta activada a más de 260 millas de Maupiti

El miércoles 11 de marzo de 2026, el Centro de Coordinación de Salvamento Aeromarítimo de la Polinesia Francesa recibió una señal de baliza de socorro. La posición indicaba una zona a más de 260 millas náuticas al oeste de Maupiti, es decir, a casi 480 kilómetros, y a unas 420 millas de Tahití.

En esta parte del Pacífico, la distancia dificulta una intervención rápida. Los equipos de rescate tienen que recorrer varios cientos de kilómetros antes de llegar a la zona.

Tras comprobar la señal, el JRCC de Tahití lanzó inmediatamente una misión de búsqueda. Un Falcon 50 de las Fuerzas Armadas de la Polinesia Francesa, avión utilizado para la vigilancia marítima, despegó para localizar la embarcación en dificultades.

Un catamarán volcado y tres náufragos esperan ser rescatados

La tripulación del avión localizó rápidamente el yate en apuros. El catamarán había volcado. Dos personas estaban de pie sobre el casco volcado. Una tercera estaba cerca, en una balsa salvavidas desinflada que empezaba a hacer aguas. Aunque el casco volcado sigue siendo el mejor refugio para la espera, el fracaso de la balsa debe haber hecho mella en la moral de la tripulación.

Le Flacon a largué un 2e radeau à l'équipage ©haut-commissariat
El Flacon liberó una 2ª balsa para la tripulación ©haut-commissariat

La zona está fuera del alcance de los helicópteros. Por lo tanto, no es posible el uso de cabrestantes.

Para aumentar la capacidad de supervivencia de los náufragos, la tripulación del Falcon se lanzó al mar con un equipo de emergencia. El equipo incluye una balsa salvavidas autoinflable, una tienda de protección, agua, alimentos y diversos equipos de señalización y seguridad.

Un buque mercante desviado para prestar asistencia

En las operaciones de salvamento en el mar, los centros de coordinación pueden solicitar ayuda a los buques cercanos. Este es el procedimiento iniciado por el JRCC de Tahití. El buque más cercano, un mercante con bandera de Bahamas, aceptó cambiar de rumbo para llegar a la zona de la catástrofe. En el momento de la llamada, aún se encontraba a unas trece horas de los náufragos.

Mientras tanto, el Falcon realizó otra pasada sobre la zona para reubicar la balsa a la deriva. Esta actualización de la posición permitió guiar al buque hacia la zona exacta. El segundo sobrevuelo se realizó de noche. La tripulación del avión también hizo señales visuales para mantener el contacto con los náufragos y hacerles saber que la operación de rescate continuaba.

Guía aérea para encontrar a los náufragos

El jueves por la mañana, el JRCC de Tahití solicitó otro vuelo Falcon para acompañar la llegada del mercante. El avión actuó entonces como relevo para guiar al buque hacia la posición de la balsa.

Le Falcon 50 a volé près de 14heures ©haut-commissariat
El Falcon 50 voló durante casi 14 horas ©haut-commissariat

A pesar del mar embravecido, la tripulación del carguero consiguió finalmente recuperar a los tres náufragos.

Este tipo de intervención recuerda una norma esencial del Derecho marítimo. Todo buque debe prestar auxilio a una persona en peligro en el mar cuando esté en condiciones de hacerlo.

Asistencia médica organizada a distancia

Una vez que los supervivientes estuvieron a bordo, la prioridad pasó a ser evaluar su estado de salud. El JRCC de Tahití estableció una consulta médica a distancia.

El buque mercante se pone en contacto con el Centro de Consulta Médica Marítima, una organización especializada en prestar asistencia a los marineros varados en el mar. Los médicos analizan el estado de los náufragos y determinan si es necesaria una evacuación médica.

Uno de los supervivientes sufrió una herida durante el vuelco. Tras una evaluación, el estado de salud de los tres marineros se consideró satisfactorio. Por consiguiente, el buque puede reanudar su viaje a Nueva Zelanda, donde los náufragos serán desembarcados y atendidos por las autoridades.

Naufragio declarado peligroso para la navegación

El catamarán volcado permanece en el mar. Un pecio a la deriva siempre es un riesgo para los barcos de la zona.

Por ello, el JRCC de Tahití emite un aviso urgente a los navegantes sobre la posible presencia de este pecio flotando entre dos aguas. En estas condiciones, la localización precisa se hace difícil. Las autoridades aconsejan a los buques que transiten por la zona que mantengan una estrecha vigilancia.

Una operación de coordinación aérea y marítima

Esta operación movilizó varios medios de las Fuerzas Armadas en la Polinesia Francesa. El Falcon Triton, recientemente desplegado en la región para reforzar las capacidades de vigilancia marítima, voló un total de catorce horas en el transcurso de la misión.

Tres vuelos fueron efectuados por dos tripulaciones diferentes del Flotille 25F, cada una de ellas compuesta por seis personas. Por su parte, los equipos del JRCC de Tahití coordinan las operaciones durante toda la alerta.

Además del rescate en sí, este suceso nos recuerda un sencillo principio de la navegación oceánica. Una baliza de socorro en funcionamiento y un equipo de supervivencia operativo pueden marcar la diferencia cuando se produce un accidente lejos de cualquier costa.

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