Visite el Artexplorer: un catamarán museo donde la estética naval se une a la ambición cultural

En un mundo donde el rendimiento náutico rara vez se mezcla con la museografía, el catamarán Artexplorer está sacudiendo las convenciones. Construido en aluminio por Perini Navi y diseñado por Axel de Beaufort en colaboración con Guillaume Verdier, este multicasco de 47 metros combina ingeniería de vanguardia, diseño naval radical y una misión artística itinerante.

Una silueta de líneas tensas, entre el minimalismo y la modernidad

El diseño exterior del Artexplorer llama inmediatamente la atención: superestructuras de cristal con una curvatura futurista coexisten con elementos de caoba brillantemente barnizados, reflejando una voluntad de diálogo entre la tradición náutica y la arquitectura contemporánea. El catamarán de aluminio más grande del mundo es un espectáculo impresionante, y sus extraordinarias dimensiones quedan bien disimuladas.

El mástil de ala de 50 metros fabricado por Lorima soporta 1.215 m2 de superficie vélica y propulsa el barco a 12 nudos con 15 nudos de viento real, sin asistencia del motor. La energía se complementa con un conjunto fotovoltaico de 65 metros cuadrados que produce hasta 200 kWh/día.

Interiorismo inspirado en la náutica y la escenografía

El interior del catamarán, concebido como espacio de vida y transmisión, combina refinamiento y funcionalidad. Caoba, ratán, paneles textiles color crema, suelos de resina: cada material se elige por su atractivo estético, pero también por su resistencia al medio marino. El corazón del proyecto es una galería inmersiva de 16 metros, equipada con módulos LED flexibles para mostrar las exposiciones digitales de Art Explora.

En torno a este inmenso espacio se distribuyen sólo seis camarotes para invitados, mientras que la tripulación dispone de camarotes funcionales equipados para una navegación prolongada.

El catamarán como manifiesto cultural

Detrás de este proyecto único, Frédéric Jousset, empresario y mecenas de las artes, quiere " acercar el arte a quienes no se atreven a entrar en un museo ". En Artexplorer navega por el Mediterráneo transformando sus escalas en festivales artísticos. Una vez atracado, el yate-museo recibe hasta 2.000 visitantes al día, en una meticulosa operación logística.

Este proyecto concilia la excelencia tecnológica, la audacia arquitectónica y la accesibilidad cultural. Sitúa al buque no sólo como objeto de ingeniería, sino también como vehículo simbólico de difusión patrimonial y artística contemporánea.

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