Los socorristas marítimos de la estación de Ajaccio se enfrentaron a una intervención especialmente delicada los días 23 y 24 de junio de 2026. Tras una colisión entre dos catamaranes en la zona de Cargèse, se movilizaron varias tripulaciones de la SNSM para evitar la pérdida de una de las dos embarcaciones. Una operación que requirió medios de bombeo, dispositivos de izado y largas horas de trabajo bajo un calor intenso.
Una colisión provoca una importante vía de agua
El CROSS dio la alerta el 23 de junio de 2026 a última hora de la tarde. Las lanchas patrulleras SNS 7 007, SNS 150 y SNS 684 se dirigieron hacia la zona del accidente.

Los dos catamaranes presentan daños de diferente gravedad. El Tanna 47, con pabellón español, tiene una pequeña vía de agua. El segundo velero, el Looping 50, está mucho más dañado. Una gran brecha abierta a estribor provoca una entrada masiva de agua que amenaza rápidamente su flotabilidad, mientras que aún hay tres personas a bordo.

Los voluntarios ponen en marcha de inmediato varias bombas de achique. A pesar de la instalación de tres sistemas de bombeo, el caudal de agua que entra sigue siendo superior a la capacidad de evacuación.
Un varamiento voluntario para evitar el naufragio
Ante el riesgo de que el catamarán se hundiera en el golfo, los equipos de rescate decidieron evacuar a los ocupantes. A continuación, el catamarán fue varado deliberadamente en una zona de poca profundidad situada frente a una playa. Esta maniobra permitió estabilizar la embarcación y evitar que se hundiera por completo.

El segundo catamarán, que seguía siendo navegable a pesar de los daños sufridos, fue escoltado hasta el puerto de Ajaccio por los equipos de la SNSM.
Una puesta a flote especialmente compleja

A la mañana siguiente, las lanchas SNS 150 y SNS 684 regresaron al lugar para preparar el reflotamiento. Los equipos proceden a taponar provisionalmente la brecha antes de colocar los globos de elevación. A continuación, se vuelven a instalar las tres bombas para continuar con el achique del casco.

A primera hora de la tarde, los esfuerzos acaban dando sus frutos. El catamarán recupera poco a poco su flotabilidad y puede volver a ponerse a flote. A continuación, se lleva a cabo un remolque de varias horas hasta Ajaccio, donde el velero llega finalmente a un puerto seguro.
Intentos de saqueo durante la noche
La SNSM señala asimismo que, durante la noche anterior a las operaciones de reflotamiento, el propietario, que permaneció a bordo del catamarán encallado, sufrió varios intentos de saqueo. Estos hechos nos recuerdan la vulnerabilidad de los barcos accidentados cuando permanecen inmovilizados cerca de la costa, a la espera de la llegada de los medios de rescate o de los expertos.
Una operación que pone de manifiesto la destreza de los socorristas voluntarios

Esta intervención, en la que han participado varias lanchas, medios de bombeo y equipos de rescate, pone de manifiesto la diversidad de las misiones que llevan a cabo los voluntarios de la SNSM.

Más allá del rescate de personas, los equipos se enfrentan habitualmente a operaciones técnicas destinadas a preservar los buques accidentados y a limitar los riesgos de contaminación marítima. La coordinación entre el CROSS y los equipos de rescate de Ajaccio ha permitido evitar la pérdida de este catamarán a pesar de los daños especialmente graves que presentaba.

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