Australia sí estará en la salida de la 38ª America's Cup. Este anuncio se ha esperado durante varios meses en el pequeño mundo de los AC75, y se ha hecho oficial pocos días antes de la primera prerregata. Team Australia se convierte en el sexto Challenger de Emirates Team New Zealand, junto a los equipos británico, italiano, suizo, francés y estadounidense. Sobre todo, este regreso marca el final de veintiséis años de ausencia de la competición deportiva internacional más antigua que aún se disputa.
Una remontada apoyada por las grandes figuras del foiling
El primer reto se refiere, naturalmente, al equipo deportivo. Australia no vuelve con un proyecto de descubrimiento. Va a presentar de inmediato perfiles que ya están familiarizados con los AC75, la SailGP y los sistemas de vuelo de alta velocidad.

Tom Slingsby asume la dirección del equipo de vela. Campeón olímpico de Laser en Weymouth en 2012, ganador de la Copa América con Oracle en 2013, también ha dominado SailGP durante varias temporadas con Flying Roos. Su experiencia en foils en configuraciones extremas es una clara ventaja en una Copa en la que la diferencia se decide a menudo por unos segundos de estabilidad en vuelo.
Junto a él, Glenn Ashby supervisa el rendimiento y el diseño. El navegante australiano conoce a la perfección las complejas arquitecturas hidroala. Asociado desde hace tiempo al Team New Zealand, participó en el desarrollo de las modernas generaciones de catamaranes y, posteriormente, del AC75. Su llegada confirma una dirección técnica muy clara: el Team Australia quiere capitalizar las habilidades que son inmediatamente operativas, sin fase de aprendizaje.
El legado de 1983 sigue marcando la vela australiana
Es imposible hablar de esta remontada sin remontarse a 1983. Ese año, el Australia II puso fin a 132 años de dominio estadounidense al vencer al Liberty de Dennis Conner. Este éxito sigue siendo uno de los puntos de inflexión deportivos y tecnológicos más importantes de la historia de la Copa.

El barco australiano dejó huella con su quilla de aleta, que había permanecido oculta durante mucho tiempo antes de la competición. Pero más allá de la innovación técnica, esta victoria transformó el lugar de Australia en la vela internacional.
Grant Simmer, ahora CEO del Team Australia, ya formó parte de la tripulación del Australia II. Desde entonces, ha navegado en trece ediciones de la America's Cup, especialmente con Alinghi durante los éxitos suizos de 2003 y 2007. Su regreso a una campaña australiana da continuidad histórica al proyecto.
Y ese recuerdo aún cuenta. En la America's Cup, las campañas nacionales suelen basarse en una narrativa colectiva tanto como en la técnica. Los neozelandeses cultivan su cultura del diseño. Los italianos juegan la carta de la continuidad con Luna Rossa. Los británicos apuestan por su herencia histórica. Australia, por su parte, regresa con el recuerdo de la mayor sorpresa de la Copa moderna.
Los límites a la nueva construcción vuelven a barajar la baraja
El reglamento de esta 38ª edición impone un marco específico: no se permite ninguna nueva construcción de AC75. Los equipos deben transformar o reutilizar las plataformas existentes.

Según informan varios medios especializados, el Team Australia se ha hecho con el Te Rehutai, el barco neozelandés ganador en 2021, que servirá de plataforma de pruebas en Barcelona 2024. Pero empezar con un viejo barco de alto rendimiento no garantiza automáticamente la competitividad.
La cuestión clave será entonces la capacidad de Australia para adaptar esta base técnica a las nuevas condiciones de medición y perfiles de navegación que se esperan para la próxima Copa.
Una campaña concebida como una red nacional
Otra cuestión importante es que Team Australia no sólo quiere participar en una edición. El apoyo de John Winning Jr, que ya participa en las campañas australianas de la America's Cup juvenil y femenina en 2024, es un paso en esta dirección. El objetivo declarado es volver a crear una red nacional de regatistas, ingenieros, diseñadores y especialistas en composites.
Durante las dos últimas décadas, varios australianos de talento han trabajado para diversos equipos extranjeros. Glenn Ashby con el Team New Zealand, Jimmy Spithill durante mucho tiempo con Oracle y luego Luna Rossa, y varios arquitectos que trabajan en oficinas de diseño europeas.
La Copa entra en una nueva fase
La llegada del Team Australia también cambia el equilibrio político de la America's Cup. Con seis Challengers oficiales, la competición ha recuperado una densidad pocas veces vista desde hace varios ciclos. Y este regreso australiano llega en un momento particular. Los equipos buscan ahora modelos económicos más estables. Los costes de las campañas AC75 siguen siendo extremadamente elevados, a pesar de las limitaciones técnicas impuestas por el reglamento.
La nueva asociación ACP, en la que Team Australia tendrá un asiento, ilustra esta voluntad de estructurar mejor la gobernanza de la competición. Emirates Team New Zealand conserva una posición central, pero los aspirantes buscan progresivamente tener más peso en las decisiones deportivas y comerciales.
Australia aporta un perfil interesante. El país tiene una fuerte cultura marítima, una cantera de regatistas de alto nivel y ya goza de una gran notoriedad gracias a SailGP. Ahora queda por ver si esta nueva campaña puede igualar el impacto deportivo del desafío lanzado por Australia II hace más de cuarenta años.

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