A partir de 2028, La Solitaire du Figaro ya no se disputará con monocascos idénticos, sino con una flota reducida de trimaranes Ocean Fifty. La regata mantendrá su formato de prueba en solitario, por etapas y a tiempo. Todo lo demás, o casi todo, cambiará por completo.
El anuncio realizado el 17 de julio de 2026 por el Grupo Figaro y OC Sport Pen Duick va más allá de la simple sustitución de un barco por otro. Modifica la forma de trazar los recorridos, el perfil de los regatistas que toman la salida, el funcionamiento de las escalas y el lugar que ocupa la prueba en el panorama francés de las regatas de alta mar.
Y mientras el organizador prepara esta nueva fórmula, la Clase Figaro Beneteau ya está trabajando en otra regata en solitario. A partir de 2028, el legado deportivo de la Solitaire podría repartirse, por tanto, entre dos circuitos.
Una Solitaire du Figaro sin el Figaro Beneteau
El primer cambio casi se refleja en el nombre. La Solitaire du Figaro seguirá existiendo, pero a partir de la edición de 2027 ya no se disputará con los Figaro Beneteau 3.
Creada en 1970 con el nombre de «Course de l'Aurore», la regata pasó a manos del Grupo Figaro en 1980. El circuito de monotipo se convirtió entonces en el núcleo de su identidad deportiva. Generaciones de regatistas han aprendido en ella a mantener el rumbo en ceñida, aprovechar las corrientes de marea, encadenar maniobras con el piloto automático y mantener la lucidez tras varias noches de sueño entrecortado.
Con los Ocean Fifty, esta continuidad técnica desaparece. El nombre, la organización y algunos principios de la regata siguen en manos del Grupo Figaro y de OC Sport Pen Duick. La clase monotipo, el Figaro Beneteau 3 y la vocación formativa siguen en manos de la Clase Figaro Beneteau.
Esta separación plantea una pregunta sencilla: ¿qué es lo que realmente define a la Solitaire? ¿Su nombre, su recorrido por etapas o la competición en igualdad de condiciones a bordo de un barco idéntico?
A partir de 2028, cada bando dará su respuesta en el agua.
Trimaranes más rápidos y rutas menos cercanas a la costa
El Ocean Fifty es un trimarán de 15,24 m diseñado para regatas de alta mar. Navega a velocidades que no tienen nada que ver con las de un monocasco Figaro Beneteau 3. Esta diferencia obligará a redefinir el trazado de las etapas.
Las rutas deberían incluir más navegación en alta mar y menos tramos costeros, rodeos ajustados y maniobras tácticas entre las rocas. Las etapas anunciadas durarán, por lo general, entre dos y tres días, pero cubrirán distancias mayores.
La velocidad de los multicascos también abre la posibilidad de ampliar el ámbito de competición. Ahora resulta más fácil plantearse una edición en el Mediterráneo, mientras que los tiempos de traslado y las distancias hacían que esta opción fuera más complicada con los Figaro Beneteau.
Para los patrones, el cambio de embarcación supondrá un gran cambio. En un trimarán, la gestión de la potencia, la elección de las velas, la vigilancia de los flotadores y el control de las aceleraciones exigen una organización diferente a bordo. El margen de error se reduce cuando el barco acelera, sobre todo en regatas en solitario y con mar corto.
La clasificación se mantendrá según el tiempo. Sin embargo, los Ocean Fifty no son monotipos. Su nivel de rendimiento está regulado por un reglamento de clase, pero cada embarcación tiene sus propias características, su antigüedad, sus apéndices y su historial de desarrollo.
Por lo tanto, la interpretación de los datos deportivos será diferente. En el Figaro Beneteau 3, una diferencia se debe principalmente a las decisiones del regatista, a su velocidad y a la calidad de sus maniobras. En la Ocean Fifty, el análisis deberá tener en cuenta también el potencial propio de cada trimarán.
Una flota limitada a once embarcaciones cambia el panorama de la regata
El organizador prevé que salgan a la regata un máximo de once Ocean Fifty. La comparación con los 36 Figaro Beneteau inscritos en 2025 da una idea de la magnitud del cambio.
Una flota pequeña resulta más fácil de seguir individualmente. Las posiciones de cada patrón, las diferencias y las decisiones de ruta son más claras para un público poco familiarizado con las regatas en alta mar. Pero desde el punto de vista deportivo, once barcos ofrecen menos profundidad que una parrilla de treinta embarcaciones o más.
Una avería, un abandono o una indisponibilidad pueden reducir rápidamente el número de competidores que siguen en la regata. La densidad de los pases por las boyas, la variedad de trayectorias y las luchas en la zona media de la clasificación también serán diferentes.
La elección de los Ocean Fifty responde sobre todo a una limitación económica señalada por OC Sport Pen Duick. El organizador constata un descenso en la afluencia de público a las zonas de acogida, en la cobertura mediática y en el interés de algunos patrocinadores. Esta disminución complica la financiación de la regata, pero también la de las campañas de los patrones.
Los trimaranes ofrecen más posibilidades durante las escalas. Pueden participar en regatas con tripulación y acoger a socios fuera de las etapas que cuentan para la clasificación general. También se podrán organizar regatas costeras frente a las ciudades.
Para las autoridades locales, esta fórmula aporta más actividad visible en el agua. Pero también conlleva algunas limitaciones portuarias. Un Ocean Fifty ocupa más anchura en el muelle que un monocasco de serie. Los puertos de escala deberán disponer de amarres adecuados, zonas de maniobra suficientes y una logística capaz de acoger a los equipos técnicos.
La desaparición de la monotipo cierra una puerta a los jóvenes patrones
La Solitaire ha servido durante mucho tiempo de puente entre las primeras regatas de alta mar y los grandes programas oceánicos. La monotipo permitía comparar a los regatistas en un formato común, sin tener que financiar el desarrollo de un prototipo.
Este modelo tenía sus limitaciones. Disputar una temporada completa en la clase Figaro Beneteau ya requería un presupuesto, un equipo y patrocinadores. Sin embargo, el número de embarcaciones disponibles y la existencia de estructuras de entrenamiento facilitaban aún más la incorporación de nuevos patrones.
El acceso al Ocean Fifty sigue otra lógica. La flota es limitada y los proyectos los llevan a cabo equipos profesionales ya constituidos. La cuota de inscripción, los gastos técnicos y las competencias necesarias para mantener un trimarán reducen automáticamente el número de plazas.
Por lo tanto, la futura Solitaire ya no será una prueba de formación en el mismo sentido que la regata actual. Se convertirá en una cita reservada a un grupo reducido de regatistas que ya dominen los multicascos oceánicos.
OC Sport Pen Duick considera que la formación puede seguir ahora varias vías, entre ellas la Clase Mini, la Class40 y el circuito Figaro. Esta interpretación se ajusta a la evolución reciente de las trayectorias profesionales, ya que algunos patrones pasan directamente de un Mini 6.50 a un Class40 sin haber disputado varias temporadas en el circuito Figaro.
Sin embargo, la Federación Francesa de Vela y la Clase Figaro Beneteau defienden otro punto de vista. Consideran que la competición en monocascos sigue siendo una herramienta fundamental para detectar, entrenar y clasificar a los regatistas antes de su paso a la Imoca, la Ultim o los multicascos de 50 pies.
El circuito Figaro está preparando su propia carrera en solitario
La Figaro Beneteau 3 no desaparecerá después de 2027. La Clase Figaro Beneteau anuncia que mantendrá su circuito y está preparando una nueva regata en solitario a partir de 2028.
El formato presentado recoge los elementos tradicionales de esta disciplina: embarcaciones idénticas, varias etapas, una clasificación por tiempo y una regata integrada en el Campeonato de Francia de Élite de Regatas de Alta Mar.
La Federación Francesa de Vela confirma su apoyo al campeonato más allá de 2027. El calendario de 2027 seguirá incluyendo la Solo Guy Cotten, la Transat Paprec en doble mixto, la Vuelta a Bretaña a Vela y la última edición de la Solitaire du Figaro disputada con el formato actual.
Este periodo de transición debe permitir a los equipos elegir su rumbo. Los proyectos Ocean Fifty prepararán una nueva regata anual en solitario. Por su parte, las estructuras de Figaro deberán organizar un evento, encontrar un nombre, las ciudades de etapa, un organizador y socios.
Dos años no serán excesivos. Y es que una regata de alta mar no se reduce a marcar unos cuantos puntos en un mapa. Hay que reservar los puertos, establecer las medidas de seguridad, coordinar los medios náuticos, organizar las inspecciones técnicas y elaborar un calendario compatible con el resto de pruebas.
Dos legados deportivos seguirán ahora su camino por separado
El cambio de 2028 no supone el fin de la Solitaire du Figaro. Marca la separación entre su identidad como evento y su papel histórico en la formación de los regatistas.
En cuanto a la Ocean Fifty, el objetivo es volver a situar la regata en el centro de las escalas, con embarcaciones más visibles, travesías costeras y una flota de patrones ya seleccionados. El formato sigue siendo anual, en solitario, disputado por etapas y a tiempo.
Por parte de Figaro Beneteau, la prioridad se centra en la igualdad del material, el número de participantes y la progresión de los regatistas. La Clase pretende mantener una gran regata en solitario como prueba principal del Campeonato de Francia de Élite.
Para el público, es probable que la situación dé lugar a dos eventos distintos. Uno de ellos contará con trimaranes rápidos y una flota reducida. El otro mantendrá monocascos idénticos y una competición con mayor número de participantes.
Queda por ver cuál de ellos conservará mejor el espíritu de las largas noches sin dormir, las clasificaciones reñidas y las llegadas en las que unos pocos minutos marcan la diferencia entre varios días de navegación. En 2028, la respuesta no vendrá de un comunicado. Se podrá leer en las pantallas de seguimiento y, después, en los embarcaderos.

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