El anuncio de que La Solitaire du Figaro pasaría a disputarse con trimaranes Ocean Fifty a partir de 2028 había suscitado un intenso debate sobre el futuro de la regata. Unas semanas más tarde, la oposición se organizó. Creado el 21 de agosto de 2026, el Colectivo por La Solitaire cuenta con más de 350 apoyos y exige la revocación de la decisión anunciada el 17 de julio de 2026. Detrás de la batalla en torno al nombre y al tipo de embarcación se perfila una cuestión mucho más amplia: ¿qué función debe seguir desempeñando La Solitaire en las regatas de alta mar francesas?
Más de 350 apoyos y 86 «figaristas» reivindicados por el colectivo
El Colectivo para La Solitaire reúne a patrones, armadores, preparadores, profesionales de las regatas oceánicas, colaboradores, voluntarios y aficionados. Anuncia que ya ha superado los 350 firmantes.
Entre ellos figuran, según sus propios datos, 86 regatistas que han participado en La Solitaire. El colectivo suma un total de 496 participaciones, 30 victorias en la clasificación general, 70 podios y 103 victorias en etapas solo para estos regatistas de la clase Figaro.
Estas cifras deben atribuirse al colectivo, que es a la vez su fuente y una de las partes implicadas en el debate. No obstante, ofrecen una indicación sobre la movilización de una parte de los antiguos y actuales participantes en la carrera.
El movimiento no se limita a pedir que se mantenga el Figaro Bénéteau 3. Su manifiesto formula tres reivindicaciones: revocar la decisión del 17 de julio de 2026 para iniciar un proceso de diálogo, estudiar un modelo económico que permita mantener una regata monotipo y formativa, y crear una regata independiente para los Ocean Fifty.
En otras palabras, los firmantes no cuestionan la presencia de los trimaranes de 15 m en el calendario. Lo que cuestionan es su inclusión en La Solitaire du Figaro.
En 2028, La Solitaire tendrá que cambiar mucho más que el barco
El Grupo Figaro y OC Sport Pen Duick anunciaron el 17 de julio de 2026 que la edición de 2027 sería la última que se disputaría con el Figaro Bénéteau 3. A partir de 2028, La Solitaire se disputará con el Ocean Fifty. La decisión ha sido tomada de forma conjunta por el propietario de la regata y su organizador.
El cambio es considerable.
Por un lado, el Figaro Bénéteau 3 es una serie de monotipo. Este principio hace que los participantes compitan en embarcaciones idénticas y, por lo tanto, limita el papel del desarrollo técnico a la hora de establecer la jerarquía deportiva.
Por otro lado, los Ocean Fifty son trimaranes prototipo. Evidentemente, la competición no desaparece, pero se basa en una lógica diferente, ya que se trata de embarcaciones construidas en épocas distintas y que pueden presentar diferencias técnicas.
El número de participantes constituye el otro punto de ruptura. La Solitaire 2026 reunió a 36 regatistas, mientras que la flota Ocean Fifty cuenta con once embarcaciones, según el colectivo.
La transformación que pretenden los organizadores también afecta al evento en tierra. En su comunicado se indica explícitamente que el formato debe evolucionar para ofrecer más espectáculo, más actividades de hospitalidad y más experiencias durante las escalas.
El desacuerdo se centra, por tanto, en dos visiones de la misma regata. El Grupo Figaro y OC Sport Pen Duick consideran que el cambio de formato es una forma de adaptar «La Solitaire» a las expectativas económicas, mediáticas y de eventos actuales. El colectivo, por el contrario, estima que esta transformación priva a la regata de varias características que han definido su esencia deportiva.
La monotipia se convierte en el verdadero punto central del debate
La cuestión del número de embarcaciones no resume el problema. Para quienes se oponen al proyecto, la desaparición de la monotipo constituye el principal cambio. La Solitaire funciona según este principio desde 1991. El Figaro Bénéteau 1, el Figaro Bénéteau 2 y, posteriormente, el Figaro Bénéteau 3 se han sucedido sin poner en tela de juicio la idea de una flota que navega con el mismo tipo de embarcación.
Evidentemente, esta igualdad material no elimina todas las diferencias. Los presupuestos siguen condicionando la calidad de la preparación, el tiempo de entrenamiento, las velas disponibles según el reglamento o incluso el apoyo técnico. Pero este principio limita en gran medida la carrera por el desarrollo tecnológico.
Esto es también lo que ha permitido a La Solitaire desempeñar un papel especial en la trayectoria de los patrones profesionales. Un joven regatista puede comparar directamente sus decisiones de ruta, su velocidad y su capacidad para aguantar varias etapas con las de navegantes que ya cuentan con un sólido palmarés.
El proyecto Ocean Fifty toma otro rumbo. OC Sport Pen Duick explica que quiere mantener una regata en solitario, disputada por etapas y a contrarreloj, al tiempo que aumenta su atractivo para los patrocinadores, las regiones y el público.
Así pues, se enfrentan dos definiciones de los «fundamentos» de La Solitaire. Para el organizador, estos residen, sobre todo, en la navegación en solitario, las etapas, la clasificación por tiempo y el arraigo territorial. Para sus detractores, la monotipia y la accesibilidad deportiva son elementos igualmente constitutivos de la prueba.
¿Qué ha sido de la red de formación de «Le Figaro»?
Probablemente sea la cuestión más determinante para las regatas de alta mar francesas.
La Solitaire no es solo una prueba más del calendario. El circuito Figaro lleva varias décadas sirviendo como campo de formación y selección para los regatistas que posteriormente se incorporan a la Class40, la IMOCA, los multicascos oceánicos o las grandes regatas por equipos.
El palmarés basta para dar una idea de la importancia de esta prueba. Michel Desjoyeaux, Jean Le Cam, Armel Le Cléac'h, Jérémie Beyou, Yann Eliès, Nicolas Lunven, Yoann Richomme, Charles Caudrelier o Franck Cammas figuran entre los ganadores de la prueba.
El colectivo se basa precisamente en este legado para defender la continuidad de una gran regata anual de monotipo.
Sin embargo, la desaparición del Figaro Bénéteau 3 de La Solitaire no implica automáticamente la desaparición del circuito. La Clase Figaro Bénéteau ha anunciado su intención de trabajar en una nueva regata en solitario. Aquí es donde se decidirá en gran medida el futuro a partir de 2027: ¿podrá una regata de nueva creación mantener el atractivo deportivo, mediático y comercial asociado a La Solitaire?
Porque un monotipo por sí solo no basta para crear una categoría. Se necesita un calendario, colaboradores, equipos técnicos, centros de entrenamiento, propietarios y, sobre todo, suficientes patrones para mantener una competición reñida.
El Ocean Fifty se ve envuelto en un conflicto que le supera
El debate no debe convertirse en un juicio contra el Ocean Fifty. La clase reúne a trimaranes rápidos y técnicamente exigentes, y varios de sus patrones han participado anteriormente en la regata Le Figaro. El problema que plantea el colectivo se refiere, ante todo, a la sustitución de un modelo deportivo por otro bajo el mismo nombre.
El comunicado del 17 de julio de 2026 aclara, por otra parte, la lógica de la clase. Su copresidente, Sébastien Rogues, explica que la propuesta partió de OC Sport Pen Duick y presenta la futura Solitaire como una prueba del campeonato Ocean Fifty Series. También precisa que la regata debe permitir a las tripulaciones prepararse para la Route du Rhum.
Esta declaración confirma que el proyecto también se ajusta al calendario de Ocean Fifty. Sin embargo, no permite concluir que la clase sea la responsable de la retirada del Figaro Bénéteau 3.
El Colectivo para La Solitaire propone, por tanto, una tercera vía: mantener una Solitaire de monotipo y crear, al mismo tiempo, una gran regata en solitario destinada a los Ocean Fifty. Sobre el papel, ambos proyectos pueden coexistir. Sin embargo, su viabilidad depende de cuestiones mucho menos románticas: financiación, calendario, ciudades anfitrionas, socios y la capacidad de ambos circuitos para reunir un número suficiente de embarcaciones.
La batalla se centra ahora en la gestión de la carrera
Más allá de la elección entre monocascos y trimaranes, el colectivo plantea ahora cómo debe decidirse el futuro de una regata histórica.
La Solitaire pertenece al Grupo Figaro y su organización está a cargo de OC Sport Pen Duick. El organizador recuerda, además, que lleva gestionando la regata desde 2011. El comunicado oficial presenta explícitamente el cambio de soporte como una decisión conjunta de ambas empresas.
El colectivo no cuestiona esta realidad jurídica. Sin embargo, considera que los regatistas, la Clase Figaro Bénéteau, los centros de formación y los territorios vinculados a la historia de la regata deben participar en la reflexión.
Ahora es su principal baza. El cambio a la clase Ocean Fifty no está previsto hasta 2028 y la edición de 2027 aún se disputará con los Figaro Bénéteau 3. Por lo tanto, los opositores disponen de algo más de una temporada para intentar reabrir el asunto.
Queda por ver si esta movilización dará lugar a un acuerdo, a dos regatas rivales o, simplemente, a dos historias que se separarán a partir de 2027. La próxima batalla de La Solitaire no se librará, por tanto, solo en el agua. Ya se está librando en torno a la mesa de negociaciones.

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