Una toma de tierra evitable en una zona sensible
El 7 de julio de 2022, el Naughty Lux, un yate monegasco de 19 metros, encalló a poca distancia de la costa del desierto de Agriates, en una zona clasificada del Parque Marino de Cap Corse. Las condiciones meteorológicas eran suaves, pero el propietario, un abogado italiano de 76 años, no estaba al timón: estaba desayunando, dejando que el piloto automático gestionara la navegación. La falta de vigilancia visual en la zona costera fue citada por el presidente del tribunal como falta grave.
Un gran impacto medioambiental

Como consecuencia del impacto, la embarcación se partió, liberando 2.000 litros de gasóleo y 26 baterías. Los escombros quedaron esparcidos por una superficie de 1,5 hectáreas, tanto en tierra como en el mar, hasta una profundidad de ocho metros. El tribunal destacó el daño causado a las praderas de Posidonia, una planta marina protegida. Aunque la contaminación se consideró "contenida", no dejaba de ser significativa para una zona tan frágil.
Cuatro meses de limpieza por un solo caso de negligencia

Las operaciones de limpieza y desescombro duraron casi cuatro meses. Se desplegó una logística compleja para retirar fragmentos de restos y contaminantes en condiciones delicadas. Los trabajos, supervisados por las autoridades marítimas y medioambientales, tenían por objeto limitar el impacto ecológico en esta zona clasificada.
Una sentencia ejemplar

El Tribunal Marítimo condenó al navegante a un año de prisión, tres años de prohibición de navegar en Francia y 20.000 euros de multa. También tendrá que pagar más de 31.000 euros en concepto de daños y perjuicios a la colectividad de Córcega y a la Oficina de Medio Ambiente. Esta fuerte sanción está motivada por el comportamiento del armador, que perdió interés por su embarcación tras el accidente, eludiendo toda responsabilidad.
Cuando la irresponsabilidad aumenta la pena

Esta sentencia marca un punto de inflexión en el tratamiento de los casos de contaminación marina causada por embarcaciones de recreo. Ilustra la creciente severidad con la que los tribunales tratan los comportamientos negligentes en el mar. La total falta de reacción del patrón tras el encallamiento y su descuido a la hora de hacer frente a las consecuencias pesaron claramente en la balanza, transformando una falta en una condena ejemplar.