Doblar el Cabo de Hornos siempre marca un punto de inflexión en una circunnavegación a vela. Para el Sodebo Ultim 3, este cabo no es sólo simbólico. Valida una trayectoria rápida en el Pacífico, un récord parcial y una ventaja tangible sobre el poseedor del Trofeo Julio Verne.
Cabo de Hornos, pero aún no hay liberación
A las 01 h 47 del 11 de enero de 2026, hora francesa, el Sodebo Ultim 3 abandonó el Peñón de Hornos para dirigirse a babor. Para Thomas Coville, eran las 12 e (!) pasaje. Para el resto de la tripulación, era su primera entrada en el círculo de los Cape Horners.

En el Océano Índico y luego en el Pacífico, el trimarán navegó en condiciones difíciles, con mar gruesa, vientos constantes, bajas temperaturas y una vigilancia constante contra el hielo a la deriva. Estos condicionantes pesaron en la trayectoria, que a veces se alejó más hacia el sur o el este que la ruta directa, alargando la distancia recorrida en casi un 10% con respecto al Idec.
Y sin embargo, el tiempo de paso sigue siendo favorable. 26 días, 4 horas y 46 minutos desde Ushant, es decir, 10 horas y 59 minutos por delante del tiempo del IDEC Sport en 2017.
El récord del Pacífico, un indicador más que un objetivo
Entre Tasmania y Cabo de Hornos, el Sodebo Ultim 3 recorrió el Pacífico en 7 días, 12 horas y 12 minutos. Este tiempo mejora el tiempo de referencia establecido por François Gabart en 2017.
Este récord parcial dice mucho del ritmo impuesto en el sur. Demuestra la capacidad del barco para mantener velocidades medias elevadas a pesar del mar cruzado y de sistemas meteorológicos a veces mal posicionados. A bordo, sin embargo, nadie se equivoca. Este tipo de récord no ofrece ninguna garantía de lo que está por venir.

Como nos recuerda regularmente la tripulación, lo único que cuenta es el tiempo en Ushant. Los tiempos intermedios son puntos de referencia útiles para la estrategia y la moral, pero no son ninguna protección contra un frente mal negociado o los daños en el Atlántico.
Un barco rápido, pero a costa de millas extra
Desde el inicio, el Sodebo Ultim 3 ha recorrido casi 19.800 millas. Eso supone unas 1.450 millas más que el IDEC Sport en el mismo tramo de 2017.
Esta cifra arroja luz sobre las decisiones tácticas tomadas en el Sur. Para evitar el hielo y mantenerse en las condiciones de viento que podría aprovechar un Ultim, la tripulación acordó alargar la ruta. La clave es la velocidad. Cubrir más terreno, pero hacerlo rápido, sin romper el barco.
Esta fina gestión de la carga, entre presión sobre la plataforma y preservación de los equipos, explica en parte la regularidad observada desde el ecuador hasta el Cabo de Hornos. En palabras del equipo, el trimarán está siempre al cien por cien de su potencial.

El Atlántico Sur, zona de dudas
Cruzar el Cuerno de África no es el final de las dificultades. Más bien al contrario. El remonte del Atlántico Sur suele ser escenario de escenarios complejos, con depresiones sucesivas, transiciones complicadas y elecciones de ruta difíciles.
Al doblar el Cabo de Hornos, se preveían varios sistemas frente a Argentina y Uruguay. Una ruta más hacia el este, a favor del viento, parece concebible, pero requiere compostura y capacidad de reacción constante.
Los routers lo confirman. Esta sección es probablemente la más difícil del intento. No hace tanto frío y no hay hielo, pero es complicado, con estrechas ventanas meteorológicas y poco margen de error para un multicasco de este tamaño que navega a gran velocidad.
La línea de meta en Ushant sigue siendo el único horizonte. Para batir el récord del Trofeo Julio Verne, tendrán que cruzar la línea antes de las 20:31 del 25 de enero de 2026. De aquí a entonces, el Atlántico seguirá teniendo la palabra.

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