El 16 de junio de 2026, en el Museo Nacional de la Marina de París, Thomas Coville y los seis tripulantes del Sodebo Ultim 3 recibieron oficialmente el Trofeo Julio Verne. Detrás de esta ceremonia se esconde una hazaña excepcional en la historia de las regatas oceánicas. Al completar una vuelta al mundo en 40 días, 10 horas, 45 minutos y 50 segundos, el trimarán no solo ha batido el récord anterior, sino que también se ha convertido en el primer Ultim volador en superar este reto sin escalas.
¿Por qué el Trofeo Julio Verne sigue siendo el récord más codiciado?
Para los regatistas que participan en regatas oceánicas, pocos trofeos tienen tal importancia. Creado para premiar la vuelta al mundo a vela más rápida, sin escalas y sin asistencia, el Trofeo Julio Verne representa una síntesis única entre rendimiento, fiabilidad técnica y compromiso humano. A diferencia de una regata clásica, no se ve a ningún competidor en el horizonte. El principal adversario sigue siendo el cronómetro.

Desde la creación del trofeo, solo diez tripulaciones han logrado inscribir su nombre en el palmarés. Esta escasez pone de manifiesto el nivel de exigencia del reto. Desde 2017, trece intentos habían fracasado a la hora de mejorar el tiempo establecido por IDEC Sport, cuatro de ellos liderados por el equipo Sodebo.
Una ceremonia que hace que el Sodebo Ultim 3 pase a la historia de la navegación
La entrega oficial del trofeo en el Museo Nacional de la Marina tiene un significado simbólico especial. Según la tradición, el trofeo, diseñado por el artista Tom Shannon, es entregado por los anteriores poseedores a los nuevos poseedores del récord. El casco, suspendido en su campo magnético, permanece después expuesto al público.

Este relevo nos recuerda que cada tripulación forma parte de una continuidad histórica que comenzó hace más de treinta años.
Para Thomas Coville y sus compañeros de tripulación, este reconocimiento supone la culminación de un proyecto deportivo de gran envergadura. Para el mundo de la vela oceánica, confirma sobre todo que el Trofeo Jules Verne sigue siendo uno de los mejores laboratorios para superar los límites de la navegación en alta mar, la arquitectura naval y el trabajo en equipo en el mar.

Y mientras los Ultim siguen evolucionando, ya surge la pregunta: ¿cuánto tiempo aguantará este nuevo referente ante los próximos retos en todo el mundo?

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