Desde las regatas hasta los grandes cruceros: los 50 años de Fountaine Pajot


En 1976, Fountaine Pajot construía veleros de regata. Cincuenta años después, el astillero fabrica catamaranes de crucero de diferentes tamaños. En este tiempo, los barcos han cambiado profundamente. Repasamos una evolución que también refleja la de la navegación de recreo.

Desde el velero de competición hasta el catamarán habitable

La historia de Fountaine Pajot comienza en 1976, de la mano de cuatro navegantes: Jean-François Fountaine, Yves Pajot, Daniel Givon y Rémi Tristan. Todos ellos compartían una pasión por las regatas y un interés por el diseño de embarcaciones. Posteriormente, Pierre Fountaine se incorporó a la empresa, que instaló sus instalaciones de producción en Aigrefeuille-d'Aunis en 1978.

Le trimaran Royale
El trimarán Royale

Los primeros años se dedicaron a la vela ligera, con la construcción de embarcaciones de clase 505, 420 y 470. El astillero también se interesó por las regatas de alta mar. En 1981, construyó, entre otros, el trimarán «Royale» y el catamarán «Charente-Maritime», dos multicascos destinados a la competición.

Le Louisiane 37
El Louisiana 37

Esta experiencia deportiva precedió a un cambio de rumbo. En 1983, Fountaine Pajot presentó el Louisiane 37, su primer catamarán de crucero de serie. El astillero fue abandonando progresivamente el ámbito exclusivo de la competición para dirigirse a los navegantes de recreo que deseaban viajar en un barco de dos cascos.

El mercado de los catamaranes habitables era entonces aún incipiente. Los multicascos ya poseían cualidades muy apreciadas por los navegantes, sobre todo su estabilidad estructural y su anchura. Sin embargo, su producción en serie, con distribuciones pensadas para la navegación familiar o el alquiler, seguía siendo un ámbito en desarrollo.

Con el Louisiane 37, Fountaine Pajot se suma a esta transformación. El catamarán ya no se considera únicamente una embarcación rápida o deportiva. Se convierte también en un medio de viaje, capaz de alojar a una tripulación durante varios días o varias semanas.

El catamarán de crucero cambia de itinerario

A lo largo de las décadas siguientes, las expectativas de los navegantes de recreo fueron cambiando. La navegación sigue siendo fundamental, pero la vida a bordo cobra cada vez más importancia en el diseño de las embarcaciones.

Fountaine Pajot ha desarrollado varias generaciones de catamaranes, entre los que se encuentran el Athéna 38, el Belize 43, el Mahé 36, el Lipari 41, el Saba 50 y el Lucia 40. Estos modelos pertenecen a épocas diferentes, pero su evolución permite observar los cambios que ha experimentado el mercado.

L'Athena 38
El Athena 38

El catamarán presenta una característica arquitectónica importante: sus dos cascos están unidos por una plataforma que suele albergar el salón y las principales zonas comunes. Esta disposición permite separar los camarotes de las zonas de estar y disfrutar de una gran anchura.

A lo largo de las generaciones, los arquitectos han buscado aprovechar mejor esta superficie. Las cabinas de mando se convierten en prolongaciones del salón, las aberturas aportan más luz y se rediseñan los espacios de circulación.

El diseño interior ya no se limita a alojar a la tripulación. También debe permitir cocinar, recibir invitados, descansar y trabajar a bordo, a veces durante largos periodos de tiempo.

Le Belize 43
Belice 43

Esta evolución va de la mano, sobre todo, del auge del alquiler de catamaranes y de los programas de cruceros de larga distancia. Sin embargo, las necesidades no son las mismas. Una tripulación familiar suele buscar espacios privados y una distribución sencilla, mientras que un propietario que se prepara para una travesía oceánica puede dar prioridad a la capacidad de almacenamiento, el acceso a los equipos y la facilidad de mantenimiento.

El reto para los fabricantes consiste en lograr que estos usos coexistan en embarcaciones fabricadas en serie.

Nuevos procesos para la construcción de cascos

La evolución de los catamaranes no se limita únicamente a su diseño interior. Los métodos de construcción también han cambiado.

A principios de la década de 2000, Fountaine Pajot adoptó el proceso de infusión para fabricar los conjuntos de cascos y cubierta del Lavezzi 40. El astillero continuó esta evolución con el Mahé 36, presentado en 2006, cuyos cascos se fabricaron mediante infusión y la cubierta mediante moldeo por transferencia de resina, según la información histórica del fabricante.

Le site de découpe bois et tissus
La página web de corte de madera y telas

La infusión consiste en hacer circular la resina a través de refuerzos fibrosos colocados al vacío, en el interior de un molde. A diferencia de la estratificación manual convencional, permite controlar mejor la cantidad de resina y su distribución.

Este proceso permite, entre otras cosas, controlar mejor determinadas características de fabricación y limitar la exposición de los operarios a las emisiones relacionadas con las resinas, en función de los materiales y las instalaciones utilizados.

Sin embargo, esto no garantiza automáticamente que el casco sea más ligero o más resistente. El resultado depende del diseño del laminado, del tipo de fibras, de la elección de la resina, de la calidad del vacío y del control de la fabricación.

Para el aficionado a la navegación de recreo, estos avances industriales rara vez son visibles durante una visita al barco. Sin embargo, desempeñan un papel importante en la regularidad de la producción y el control de las estructuras compuestas. También han contribuido al aumento de las dimensiones de los catamaranes y a su fabricación en series más grandes.

Una nueva generación de catamaranes entre 2025 y 2026

El 50.º aniversario del astillero coincide con una importante renovación de su catálogo.

Los modelos FP41 y FP44 se presentaron al público durante el Festival Náutico de Cannes de 2025. Son los sucesores, respectivamente, del Isla 40 y del Astréa 42 dentro de la gama.

Le FP 41 ©Jean-Marie Liot
El FP 41 ©Jean-Marie Liot

El fabricante continúa esta renovación con los modelos FP48 y FP55, presentados en Cannes en septiembre de 2026, junto con el FP70. El FP51 también forma parte de la gama presentada por Fountaine Pajot con motivo de su aniversario.

Le FP 55
El FP 55

En los modelos FP41 y FP44, el astillero hace especial hincapié en la continuidad entre los espacios interiores y exteriores. El objetivo declarado es facilitar la circulación y multiplicar los espacios de estar, tanto en el puerto como durante la navegación.

Este enfoque se inscribe en una evolución general del catamarán de crucero. El salón, la bañera y los espacios de cubierta se conciben ahora como las diferentes partes de un mismo conjunto.

La autonomía energética se está convirtiendo en un tema central

Otro cambio destacable: el papel que desempeña la electricidad a bordo.

En las primeras generaciones de catamaranes de crucero, las necesidades eléctricas eran relativamente limitadas. La iluminación, los instrumentos y los equipos de navegación representaban una parte importante del consumo.

Los barcos más modernos incorporan cada vez más aparatos. La refrigeración, los desalinizadores, la electrónica, los sistemas de comunicación, los equipos de confort y los sistemas de automatización aumentan las necesidades diarias.

Esta evolución obliga a los fabricantes a replantearse la producción, el almacenamiento y la gestión de la energía.

Fountaine Pajot lleva varios años desarrollando soluciones agrupadas bajo la denominación ODSea+. El sistema combina, según las configuraciones, paneles fotovoltaicos, baterías de litio, gestión centralizada de la energía, recuperación de electricidad durante la navegación y propulsión eléctrica o híbrida.

El fabricante anuncia instalaciones fotovoltaicas que pueden alcanzar los 2.000 vatios en algunos catamaranes de nueva generación. Esta potencia corresponde a una capacidad máxima nominal de producción, y no a una energía disponible de forma permanente. La producción real depende de la insolación, de la orientación de los paneles, de su temperatura y de las sombras que proyectan los equipos de la embarcación.

Para evaluar la autonomía de un catamarán, hay que tener en cuenta los kilovatios-hora producidos y consumidos cada día, en lugar de basarse únicamente en la potencia instalada. Una instalación solar puede contribuir a cubrir las necesidades domésticas cuando el barco está fondeado. Sin embargo, alimentar un sistema de propulsión eléctrica durante varias horas supone una demanda energética de otra magnitud.

50 años después, las mismas cuestiones relacionadas con la navegación

Desde la creación del astillero se han desarrollado más de 60 modelos y cerca de 5.000 de sus catamaranes navegan por todo el mundo.

Estas cifras ponen de manifiesto la posición que ocupa el fabricante en un mercado que se ha desarrollado considerablemente desde la década de 1980.

La propia empresa ha cambiado de dimensión. La integración de Dufour Yachts en 2018 amplió su actividad a los monocascos de crucero, mientras que sus instalaciones industriales en la cuenca de La Rochelle dan soporte a la producción de las diferentes gamas.

Pero para los aficionados a la navegación, lo más interesante de esta historia son, sobre todo, los barcos.

Entre el Louisiane 37 de 1983 y los catamaranes presentados en 2026, los espacios habitables, los equipamientos y los sistemas energéticos han evolucionado profundamente. Lo mismo ocurre con las expectativas de los propietarios. Los constructores deben ahora conciliar el confort en el fondeadero, la autonomía, la facilidad de maniobra, la capacidad de carga y el comportamiento a vela.

Cincuenta años después de que se construyeran los primeros veleros ligeros en Aigrefeuille-d'Aunis, el reto sigue siendo, en definitiva, bastante similar al de los orígenes: diseñar un barco adaptado a su finalidad, cuyas cualidades se pongan de manifiesto una vez soltadas las amarras.

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