Route du Rhum: casi tres de cada cuatro veleros clasificaron en 2022
La Route du Rhum constituye un interesante campo de observación para estudiar la fiabilidad de los veleros de competición. A diferencia de la Vendée Globe, reservada a los IMOCA, esta regata transatlántica en solitario reúne a embarcaciones de tamaños, generaciones y diseños muy diferentes.
En 2022, 138 regatistas tomaron la salida en Saint-Malo. Al término de la regata, 103 fueron clasificados, lo que supone el 74,6 % del total de participantes. Treinta regatistas abandonaron y otros cinco no fueron clasificados.
Cuatro años antes, en 2018, 79 de los 123 participantes habían sido clasificados, lo que supone un 64,2 %. En esa edición se registraron 42 abandonos y dos llegadas fuera de tiempo.
Por lo tanto, la proporción de embarcaciones clasificadas ha aumentado en más de diez puntos entre estas dos ediciones.
Esta evolución, por sí sola, no demuestra una mejora equivalente en la fiabilidad mecánica. Las condiciones meteorológicas, las características de las flotas y las circunstancias de la regata influyen considerablemente en los resultados.
En 2022, la organización había aplazado la salida tres días debido a las condiciones meteorológicas previstas. Una decisión que modificó la exposición de la flota a los sistemas de baja presión.
Ultim, IMOCA, Class40: resultados dispares según las categorías
El análisis de los resultados por clase aporta información adicional.
En la Route du Rhum 2022, seis de los ocho Ultim completaron la regata, lo que supone el 75 % de los participantes. En la categoría IMOCA, 34 de los 38 participantes llegaron a meta, es decir, el 89,5 %. En la categoría Class40, 37 de los 55 participantes fueron clasificados, lo que supone un 67,3 %.
El resultado de la categoría IMOCA resulta especialmente interesante. A pesar de la sofisticación de los monocascos de última generación y de la presencia de numerosos barcos equipados con foils, casi nueve de cada diez participantes lograron terminar la regata.
Por el contrario, los Class40, cuyo diseño suele ser menos complejo, presentaban un porcentaje menor de embarcaciones clasificadas.
¿Debemos concluir que los IMOCA son más fiables que los Class40? Sería precipitado. Los presupuestos de preparación, los recursos técnicos de los equipos, la experiencia de los patrones, la antigüedad de los barcos y las condiciones meteorológicas a las que se enfrentan pueden explicar en parte esas diferencias.
En las 24 Horas de Le Mans, una tasa de llegada similar
En 2025, las 24 Horas de Le Mans contaron con 62 coches en las categorías Hypercar, LMP2 y LMGT3. Al término de la prueba, 48 de ellos quedaron clasificados, lo que supone el 77,4 % de los que tomaron la salida.
Este resultado se acerca al 74,6 % registrado en la Route du Rhum de 2022.
Pero las condiciones de funcionamiento de los vehículos son radicalmente diferentes. En Le Mans, los coches deben soportar 24 horas de intensas solicitaciones mecánicas. Los motores, las transmisiones, las suspensiones, los frenos y los sistemas electrónicos se ven sometidos a grandes esfuerzos, sobre todo durante las aceleraciones, las frenadas y al pasar por los badenes.
No obstante, las tripulaciones cuentan con asistencia mecánica permanente. En cada parada en boxes, los equipos pueden repostar, cambiar los neumáticos y realizar determinadas intervenciones técnicas autorizadas por el reglamento.
Por lo tanto, un coche puede sufrir una avería, ser reparado y volver a la pista sin tener que abandonar necesariamente.
En la Route du Rhum, la situación es diferente. El patrón debe realizar él mismo las reparaciones necesarias, con las herramientas y las piezas que lleva a bordo.
Puede recibir asesoramiento técnico a distancia en las condiciones previstas en el reglamento, pero ningún mecánico acude físicamente al barco en pleno Atlántico.
Comparar ambas tasas de llegada equivale, por tanto, a comparar dos sistemas de funcionamiento muy diferentes: un coche respaldado por un equipo técnico y un velero cuya autonomía es una condición esencial para el éxito.
El Dakar: más abandonos a pesar de que fuera posible reparar los vehículos
El Dakar presenta varias similitudes con las regatas de alta mar.
En ambas disciplinas, los participantes compiten en largas distancias, en entornos difíciles de controlar. Las máquinas deben soportar esfuerzos repetidos y las tripulaciones deben adaptar su velocidad para proteger el material.
En 2025, se autorizó la participación de 335 vehículos en el Dakar. De ellos, 175 completaron todo el recorrido, lo que supone un 52,2 %.
La organización también ha contabilizado 52 embarcaciones que han llegado a meta tras utilizar los dispositivos de reincorporación. Por lo tanto, la proporción de recorridos completados en su totalidad es claramente inferior a la tasa de clasificación de la Route du Rhum 2022.
Sin embargo, los vehículos del Dakar pueden recibir asistencia mecánica en el campamento, según su categoría y la normativa aplicable. Los equipos sustituyen componentes, reparan las transmisiones, realizan ajustes en las suspensiones y se encargan del mantenimiento de los motores entre etapas.
No todos los abandonos en la Route du Rhum se deben al material
En una regata transatlántica en solitario, un abandono puede deberse a una avería en el material, pero también puede ser consecuencia de una lesión o un problema de salud del patrón, incluso aunque su barco siga siendo capaz de navegar.
La Route du Rhum 2026 ofrece varios ejemplos de ello. En la categoría IMOCA, Jeremy Beyou tuvo que abandonar debido a una lesión cuya naturaleza no se ha precisado. Ambrogio Beccaria anunció su abandono tras sufrir una fuerte caída en la cabina. Al sufrir fuertes dolores de espalda, el navegante italiano decidió poner rumbo a las Azores tras consultar con un médico.
En la Ocean Fifty, Erwan Le Draoulec (Lazare x Hellio) también se vio obligado a abandonar la regata tras sufrir una luxación de hombro. Estos dos abandonos se deben a lesiones físicas y no a fallos mecánicos detectados.
Por lo tanto, no deberían incluirse en el cálculo de la tasa de abandono por avería material.
¿Es la Route du Rhum más segura que otros deportes de motor?
Las estadísticas no permiten afirmar que los veleros de regata sean mecánicamente más fiables que los coches del Dakar o de las 24 Horas de Le Mans. Sin embargo, muestran que la Route du Rhum presenta índices de llegada comparables a los de las grandes pruebas de resistencia automovilística, a pesar de las limitaciones, que son muy diferentes.
| Prueba | Edición | Salientes | Recorridos clasificados o recorridos completos | Proporción |
|---|---|---|---|---|
| Ruta del Rhum | 2018 | 123 | 79 | 64,2 % |
| Ruta del Rhum | 2022 | 138 | 103 | 74,6 % |
| Las 24 Horas de Le Mans | 2025 | 62 | 48 | 77,4 % |
| Dakar | 2025 | 335 | 175 | 52,2 % |
En 2022, casi tres de cada cuatro participantes completaron la travesía transatlántica en solitario, sin posibilidad de recibir asistencia mecánica física en el mar. En Le Mans, los coches se benefician de paradas periódicas en boxes, mientras que en el Dakar los vehículos pueden repararse entre etapas. En la Route du Rhum, el patrón debe gestionar por sí solo las averías con los medios de que dispone a bordo.
Pero, sobre todo, no todos los abandonos son sinónimo de avería material. Una lesión del navegante, un problema de salud o una colisión con un objeto flotante pueden poner fin a una regata, aunque el barco siga estando técnicamente operativo. Por el contrario, algunos patrones logran llegar a meta a pesar de haber reparado varias averías en el mar.

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